“Coge el pandero que se te va, si no nos vamos nos botarán… Pues esos hijos del tío Sam… No se conforman con el Canal…”

Detrás de la letra de este tamborito, considerado antiguo porque es de principios del siglo XX, estaba el sentir de los panameños que dejaron sus hogares durante la despoblación de la Zona del Canal.

La historiadora Marixa Lasso estaba revisando archivos en Estados Unidos para su investigación sobre la ciudad de Colón, y se fue encontrando una y otra vez con datos de la despoblación de la Zona. “De repente, me doy cuenta de que hay otra historia aquí, que es la historia de todos los pueblos que existían hasta 1912 y que esto no era como uno pensaba que era, que esto estaba todo lleno de selva nada más. Aquí había un montón de gente y un montón de pueblos que fueron desplobados”.

Panama Jazz Festival Historia de PanamáFoto Carlos Roldán
De Izq. a Der.: Las voces del coro Sol Pérez, Jenith Ortiz Reyes y María Barrios Montiel, la cantalante Maye Montero, la historiadora Marixa Lasso (en pollera), Patricia Zárate, el guitarrista Ricardo De León y el percusionista Gabriel Montero (sentado).

El pandero que se fue 
Esta parte de la historia panameña le interesó tanto que se concentró en ella. Hace un año firmó contrato con Harvard University Press para la publicación de su libro, que está en fase de revisión, y se espera que salga a la luz en 2018.

Lasso explica que su libro se centra en cómo se llega a la decisión de despoblar el área. “Esos fueron ensayos y errores, y decisiones lentas que se fueron tomando poco a poco… Y ¿qué pasa después con las personas? Para entender la geografía de la ciudad de Panamá hay que entender lo que pasó en ese momento… Es una historia que hemos olvidado”.

Durante la investigación, que transcurrió entre Estados Unidos y Panamá, la historiadora se encontró con Mario García Hudson, especialista en música panameña antigua de la biblioteca Ernesto J. Castillero, y le preguntó si existía alguna canción que marcara ese momento en la historia de Panamá y él le pasó el audio de dos tamboritos: El pandero que se te va y Bonito viento pa‘ navegar.

Ella se sentó a escucharlos y a escribir la letra, y habló de ellos durante una charla que ofreció en la Universidad de Harvard, cuando estuvo allí durante un semestre como profesora invitada.

En el público estaba Patricia Zárate, esposa del pianista panameño Danilo Pérez, quienes residen en Boston, y la pareja de músicos le pidieron participar en una clínica del Panamá Jazz Festival para mostrar “cómo se usaba la música para contarle a la gente historia de Panamá”, cuenta Lasso, “ y me pareció fantástico”.

Así, la historiadora terminó empollerada junto a un grupo de cantalantes y músicos, tocando tamborito en el pequeño escenario de un salón del colegio Isaac Rabin, que servía de casa a las clínicas musicales.
“Siempre me ha gustado la idea de pensar cómo los eventos históricos son interpretados a nivel más popular, en la poesía, en las canciones, que siempre hablan de historias. Si te pones a pensar en una salsa como Plantación adentro, que la cantó Rubén Blades y la letra es de Tite Curet, está hablando de esclavitud, de historia. O usar canciones de Juan Luis Guerra para hablar de los eventos políticos que están pasando”.

Por Skype conversó con la folclorista y cantalante Maye Montero, quien además de preparar la pieza antigua para cantarla durante la charla en Panamá, también le prestó la pollera que usó.

“Para mí, es importante llevar la historia profesional de los que escribimos libros y nos metemos a los archivos a espacios más abiertos, para otro público, porque sí creo que la historia es importante que la gente la conozca… No sé tocar un tambor ni nada, pero sé lo que hay detrás de esa letra”.

Foto Carlos Roldán
La historiadora Marixa Lasso se vistió de pollera para hablar sobre los tamboritos antiguos en una de las clínicas del Panamá Jazz Festival, cuya letra narra el despoblamiento de la Zona del Canal a principios del siglo XIX.

Las andanzas de Marixa 
Para la profesora panameña, este será su segundo libro, pues su tesis de doctorado sobre la participación de los negros mulatos en las guerras de independencia de España y de América Latina (Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia 1795-1831) terminó convertida en libro universitario, y es utilizado en Estados Unidos y Colombia. En esa obra habla sobre cómo “esos solados interpretaban ideas como libertad”.

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Luego de terminar su doctorado en Estados Unidos con una beca Fullbright, Lasso trabajó en las universidades California State University y Case Western Reserve University. Actualmente, es profesora de historia en la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá, donde su especialidad es la historia latinoamericana del siglo XIX, e incluso dicta un curso sobre historia de Panamá.

Todo lo que escribe a nivel académico está ligado a su país natal, y reconoce que le hubiera gustado volver a enseñar acá.

“Alguien como yo no tiene cómo regresar a enseñar en la Universidad de Panamá… En casi todas las universidades de los Estados Unidos y de América Latina, cuando se necesita un nuevo profesor, (por ejemplo, un historiador del siglo XIX), se abre un concurso y los que tienen las calificaciones participan y el mejor se lo gana. Eso asegura que en la universidad enseñen los mejores profesores e investigadores que tiene el país. Pero acá no funciona así”.

Considera que en el país hay mucho que hacer a nivel educativo, pues de la Universidad de Panamá, donde estudió ella, forma a quienes educarán al resto de la población.

“Allí se forman muchos de los profesores que van a dar clases en las escuelas primarias y secundarias; y si ellos no reciben la mejor educación universitaria que puede dar el país, la calidad de la educación en Panamá va a seguir empeorando. No fue siempre así…. Tendría que haber la voluntad de entender que tenemos un problema muy grave con la educación universitaria en Panamá. Habría que ser honestos con nosotros mismos y comparar nuestro sistema universitario con el de países vecinos como Costa Rica o Colombia. Sin universidades nacionales que tengan la misma calidad que las mejores universidades de nuestros países vecinos, los profesionales formados en Panamá pierden competitividad”.

Hace hincapié en que la educación pública es esencial para la democracia. “¿Cuál es la idea de la democracia? Que la gente pueda avanzar según su talento y no según su clase social. Pero si no hay educación pública de calidad disponible para alguien talentoso clase humilde o clase media, eso no es posible. Y eso es lo que se está perdiendo”.

Comenta que en la educación privada también hay carencias, pues no existen profesores a tiempo completo, y allí tampoco hay investigación.

“Es que una universidad no es solamente un lugar donde se dan clases, una universidad produce investigaciones. Una universidad que no genere conocimiento, no es una verdadera universidad. Pero para que en una universidad se genere conocimiento se necesitan profesores que se dediquen a eso a tiempo completo, no que vayan una horita y ya, porque la investigación de calidad requiere tiempo”.

Investigando anda esta historiadora, pues ahora que está en la fase final de su segundo libro, ya está pensando volver a su investigación de la ciudad de Colón.

“A mí me parece que lo que hemos hecho con Colón es un crimen. ¿Cómo va a ser que la segunda ciudad más importante del país haya sido tratada como ha sido tratada y los coloneses?”.

Sus estudios en relaciones raciales la llevan a concluir que tiene que ver con el racismo.

“Y la incapacidad que hemos tenido de hablar de eso realmente. Me interesa un poco entender cómo una ciudad tan importante, tan bonita, que es una joya arquitectónica, haya sido abandonada de esa manera, teniendo el puerto, la Zona Libre…”

Tomando la pregunta “qué pasó” con Colón, comienza su viaje a los archivos para entenderlo y confirmar o no sus sospechas. Hurgará documentos, cartas, impuestos y hasta poemas y canciones en la búsqueda de esa historia, como lo ha hecho antes.