Cuando se convirtió en Miss Mundo en 1984, muchas niñas fueron bautizadas, en Venezuela y Panamá, ‘Astrid’. Su fama creció con su aparición en telenovelas. Ha vivido en Colombia y Estados Unidos (Miami), y hoy reside, con su hija de dos años, en su natal Venezuela.

Astrid Carolina Herrera visitó Panamá recientemente como parte del elenco de la obra Venezolanos desesperados, que trata el tema de la migración venezolana. Ella asegura que está totalmente de acuerdo con la frase de su personaje que dice:  ‘Hace falta tanto valor para quedarse en Venezuela, como para irse, y también para regresarse’.

Confiesa que estaba un “poquito asustada porque me habían hablado de xenofobia, hasta ahora lo que he recibido es un cariño desbordado por parte de los panameños y, mas bien expreso mi agradecimiento por la gentileza de abrirle los brazos y las puertas a mis compatriotas”.

¿Has pensando en partir de Venezuela?
Cada vez que alguien de mi familia o de mis amistades me dice que se va, me digo ‘¿será que yo no estoy pensando algo que debería estar pensando?’ Siempre llegó a la misma conclusión: mi papá dice que no va a salir de Venezuela, y si mi papá no sale, mi mamá no sale. Mientras yo pueda resistir en Venezuela, lo voy a hacer; si llega un momento en que yo sienta que tengo que sacar a mi hija, me tocará.

Yo no me siento en capacidad de juzgar a nadie porque hay que estar en los zapatos de ese alguien para tomar esa decisión, porque sabemos que los primeros años son los más rudos, emocionalmente es una carga muy fuerte. Yo quisiera no tener que llegar a esa decisión.

Mucha de la gente se fue no queriendo irse. ‘Irse de Venezuela es igual a divorciarse estando enamorado’, dice uno de los personajes en la obra. Se van porque sienten que no hay otro camino, pero siguen añorando que la situación fuera diferente para no tener que haberse ido.

El significado de las celebridades se ha intensificado con la situación de tu país.
Una se convierte en esa bandera de representación nacional y, cuando estás en el país, eres un ejemplo de que uno está resistiendo al igual que todos. Todos los artistas en Venezuela, te lo puedo garantizar, estamos ‘guapeando’.

¿Es como una catarsis?

Es brindar tu grano de arena en cuanto a espectáculo se refiere, y que nuestras voces se escuchen en el mundo. Sí, la situación está tan mal (como aparece en los medios). Hay gente que está muriendo de hambre o que no tiene medicamentos. La obra es como cuando haces terapia, que drenas contando tus problemas. Y el público drena desde sus asientos, pero todo esto lo llevamos con muchísimo humor porque sino, sería muy agobiante; con humor la cosa pasa más ligero.

La crisis ¿ha despertado la creatividad?
Totalmente. Todo se ha reinventado. Siempre he querido dirigir, solo que pensaba que iba a dirigir después de los 60 años, pero entonces se adelantó. Voy a dirigir una obra para micro teatro en Venezuela en septiembre que se llama Famosa yo, la voy a coproducir también.
Sí quisiera escribir la historia de todo lo que fue mi proceso de embarazo. Las mujeres me han parado en la calle para decirme ‘tú te has convertido en mi esperanza porque si tú lo lograste, yo lo puedo lograr’. A mí me conmueve mucho.

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La actriz Astrid Carolina Herrera en su visita al Diario La Estrella de Panamá. Foto Jaime LucarIleana Pérez Burgos | Revista MIA
La actriz Astrid Carolina Herrera en su visita al Diario La Estrella de Panamá.

A tus 53 años, ¿debes tener buenísimos consejos de belleza?
Cuando me preguntan ‘¿cuántas cirugías te has hecho?’ No sé si agradecer la pregunta porque me están diciendo que estoy muy bella, o me están diciendo que para estar bella es que me tuve que hacer muchas cirugías. No tengo cirugías en la cara; tengo los senos hechos.
No me expongo al sol. Si voy a la playa, me embadurno de crema, no me importa salir blanca como un papel… y con una batola que me cubra. Nunca he fumado, bebidas alcohólicas tampoco y tomo muchísima agua.
Cuando tengo un chancecito me escapo media mañana a un instituto y me hago láser o un plasma.

Crees que ahora hay más presión por lucir bien.
El tema de la belleza siempre ha sido fuerte. Lo que pasa es que ahora todo mundo tiene una cámara en la mano. Todo está más expuesto. Hay gente que me dice ‘ay, estás tan bella como cuando ganaste’. No, no puede ser. Yo gané hace más de 30 años, y tengo la belleza de una mujer de 50 años.

La gente no te perdona que salgas desarreglada, pero yo me camuflo. Me voy al supermecado con tenis, con una gorra, unos lentes; no me quiero maquillar. Digo ‘hoy no quiero nada con el mundo, hoy me quedo en mi casa, no me pongo una sola gota de maquillaje en la cara’, porque sino te vuelves loca.

¿Cómo lo manejas como madre?
Le pongo freno a la gente. Cuando toda la gente comienza a decirme ‘ella [su hija Miranda Carolina] va a ser miss’, yo siempre digo ‘ella va a ser lo que le de la gana de ser’ y, allí, sí me pongo un poquito antipática. Ella no tiene que ser miss, ella no tiene que ser actriz, ella puede ser lo que quiera ser.

 

Algo más
ESTUDIOS: Estuvo matriculada en la carrera de Psicología, y luego en Derecho, pero dejó la universidad para seguir la actuación.
INICIOS EN TELEVISIÓN: Sus primeras telenovelas, a finales de 1980, fueron Mi amada Beatriz, Alma mía (su primer protagónico) y Abigail. Se la recuerda por novelas como La loba herida, El manantial y Morena Clara.
CASI DESNUDA: Este año se mostró topless en sus redes sociales para promover la obra teatral La homofobia no es cosa de hombres.