Pensar en la lista de invitados, la selección del local, el menú y toda una larga lista de pormenores puede provocar pánico a la novia más serena.
Tranquila, una boda sin estrés es posible, siempre que te organices, te adelantes a los imprevistos y aceptes
ayuda.

No existe boda perfecta
Hay que ser realistas y estar consciente de que no existe una boda sin errores. “La palabra evento viene de ‘eventualidad’, es decir, no existe el evento perfecto. Siempre va a ocurrir algo porque estamos trabajando con eventualidad”, señala Betina Anzilutti, directora ejecutiva de la empresa argentina Noun Eventos y Capacitación Ejecutiva.

Recalca que planificar la boda con tiempo y en detalle “va cerrando esos grifos que te pueden llevar a errores muy grandes. Yo aconsejo, por lo menos, comenzar a organizarla seis meses antes”.

Un buen plan B
La wedding planner panameña Stephanie Valencia, de Divine Events, explica que, por lo general, la novia, al no tener experiencia, le es difícil anticipar lo que podría salir mal. “Entonces, un consejo es que por cada etapa de la coordinación, verificar las situaciones que se pueden complicar y tener un plan A y un plan B”.

 

Tener un plan B y llevar una agenda exclusiva para la boda, te harán llevar una mejor organización.

La agenda de la novia
La wedding planner Jahira Annette Sandoval, coordinadora de Star Events Panamá, aconseja llevar una agenda exclusiva para la boda. “Anótalo absolutamente todo: Fechas de las diferentes citas, nombres, direcciones y teléfonos de los distintos proveedores, modelos de vestidos que te gusten, joyas o zapatos, gastos. Así lo tendrás todo controlado y a la mano. Esto te resultará de gran ayuda. Lo ideal es que todo se vaya esquematizando en función a los meses, semanas y días que vayan quedando para llegar al gran día, pues son muchas cosas las que deberán tenerse en cuenta”.

Paso 1: Presupuesto
Uno de los puntos más importantes para planificar una boda es determinar el dinero con el que se cuenta para la celebración. “Si la boda es sencilla o grande, con pocos o muchos invitados, requerirá sí o sí un esfuerzo económico”, dice Sandoval. “La novia debe sentarse con su pareja y definir específicamente el dinero con el que cuentan, para así, con las cuentas claras, poder empezar a cotizar todos los servicios que se van a necesitar y lograr la efectividad esperada”.

Tener un presupuesto limitado no es impedimento para hacer una boda linda. “A mi juicio, una pequeña reunión que concentre a los seres queridos de los novios y unos pocos amigos, cuenta más que una gran fiesta llena de falencias por falta de presupuesto”, manifiesta Betina Anzilutti, subrayando que una buena ceremonia, ya sea por lo civil o por la iglesia, no depende del dinero, como tampoco el vestuario de los novios. “La elegancia no significa gastar en exceso”.

La fecha la deciden los novios
La planificadora de bodas Sandoval opina que la fecha de la boda la debe escoger la pareja. Aconseja no involucrar en este proceso a amigos ni familiares, pues son los invitados quienes se deben adaptar a la fecha que los novios decidan. “Si no será muy complicado complacer a todos”, apunta.

Todos los detalles deben ir en armonía.

¿Lo invito, no lo invito?
Con relación a la lista de invitados, Sandoval aconseja “hacer una lista preliminar, luego definir quiénes realmente han tenido que ver con su crecimiento como pareja y también si les conocen, y definir los familiares a invitar para terminar con una lista oficial”. Si fuera el caso de que se requiera que los invitados confirmen su asistencia, se podrá ir definiendo puestos que queden libres para otros invitados.

Una vez definida la lista, se debe proceder a enviar las invitaciones. En este punto, Betina Anzilutti sugiere que sean impresas y terminen en la famosa expresión francesa Répondez s’il vous plaît (RSVP), que significa “responda por favor” o confirme su asistencia, seguido del número de teléfono.

“Las digitales las dejamos para los novios millennials que les hace hacer un ahorro en dinero. Pero para una boda excelente, la clásica tarjeta impresa, en un lindo papel, un buen sobre, que llegue por un delivery, es lo ideal”, puntualiza.

Anzilutti destaca que la idea es que el invitado responda por lo menos un mes antes, pues así se ahorra mucho dinero a los novios, en caso de que no asista, pero “en Latinoamérica somos muy desordenados y solo contesta el 25% del que recibió y los novios deben dar por supuesto que si alguien no responde es porque viene, y entonces, encargar tanto catering como invitaciones haya enviado”.

¡¿Ahora quién podrá ayudarme?!
Desde que el novio le pide la mano a la novia, no van a faltar los voluntarios para ayudar o para complicar las cosas. “Quédate con los bien predispuestos, siempre que sean de confianza, y déjales esas tareas que no te estresa delegar, como el lunch del civil, el transporte, la noche de bodas, la decoración de los baños, etc.”, expresa Sandoval.

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Otra ayuda importante a considerar es la de un wedding planner. Contratarlo puede hacer una gran diferencia, pues le dará más libertad y confianza a la novia.

“La wedding planner es la hada madrina porque hace que todo sea mucho más fácil. Contratar este servicio a muchas novias le puede parecer un gasto extra, incluso un poco caro. Sin embargo, tener a alguien con experiencia que la ayude, puede hacerle ahorrar en tiempo, esfuerzo y dinero, además asegura el éxito rotundo de la boda”, comenta Sandoval.

Stephanie Valencia sugiere contratar el servicio desde un principio, para evitar decisiones erradas que resulten más costosas al final. Pero advierte que “si tienes un presupuesto limitado, lo mejor sería buscar a alguien entre tres meses a dos meses antes de la boda, para así delegar los temas de seguimiento con proveedores, para que durante esos meses puedas enfocarte en estar preparada y con esto evitar estrés innecesario”.