Para muchas personas hablar de cáncer es hablar de muerte, puesto que esta enfermedad cada año va dejando huellas imborrables en las familias de la población mundial y Panamá no escapa de esa realidad. Para 2012 murieron unas 8,2 millones de personas en el mundo a causa de la enfermedad y se estima que en el 2030 habrá unas 11,5 millones de defunciones atribuídas a cualquier tipo de cáncer, debido en parte al crecimiento demográfico y al envejecimiento de la población mundial, detalla la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su página web.

Estos datos alarmantes sugieren una pronta atención para que la población tome conciencia de la importancia del cuidado de la salud. Es por ello que el doctor Pablo Fletcher, del hospital San Fernando, se enfocó en el cáncer de tiroides, uno de los cánceres más frecuentes en la mujeres y menos común en comparación con otros cánceres, que sino es tratado a tiempo tiene sus graves consecuencias.

Causas y síntomas

Aunque científicamenete no está comprobado la causa exacta, las investigaciones apuntan a que este tipo de cáncer está asociado a varios factores como la historia clínica familiar o factores hereditarios, por cambios en el ADN que activan a los oncogenes o desactivan a los genes supresores de tumores, señala la American Cancer Society (ACS) en su página web.

Por otro lado, Fletcher, afirma que aquellas personas que en su infancia se les hizo radioterapia -en la década de los 50- a nivel de cuello para tratar problemas de amigdalofaringitis severa o recurrente tienen mayor riesgo de presentar este tipo de cáncer en un futuro. Igualmente aquellos sobrevivientes de una explosión atómica, o sobrevivientes por derrames de radiactivos, personas que han trabajado en radiología y no han tenido la protección adecuada en el cuello sean médicos, técnicos o auxiliares de radiología, también están en riesgo.

Los síntomas a los que hay que prestarle mucha atención están: bulto o masa en el cuello que algunas veces crece rápidamente, inflamación en el cuello, dolor en la parte frontal del cuello que algunas veces alcanza hasta los oídos, ronquera u otros cambios en la voz que persisten, problemas al tragar los alimentos, dificultad para respirar y tos constante que no se debe a un resfriado, detalla la ACS.

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Las mujeres de 40 años en adelante son las más afectadas. Es primordial si sienten alguna anomalía visitar al médico.

Diagnóstico y Prevalencia

El doctor Fletcher afirma que este tipo de cáncer endocrino más común en las mujeres y surge cuando hay algún tipo de alteración de la glándula tiroidea, productora de hormonas tiroideas indispensables en el organismo, ya que, son las responsables de las funciones básicas del corazón, el cerebro, el hígado y a que otros órganos funcionen normalmente.

La posibilidad de que una persona sea diagnosticada con cáncer de tiroides ha aumentado en los últimos años a nivel mundial. Una de las razones es el avance en la precisión del diagnóstico mediante la utilización del ultrasonido para ver si hay crecimientos (Nódulos) anomarles en la glándula tiroides, explica el médico, quien a su vez añade “existen cuatro tipos de cáncer de tiroides y se calcula que el 90% de todos los cánceres de tiroides son diferenciados. Además, que es de dos a tres veces más prevalentes en mujeres y puede presentarse a cualquier edad, sin embargo, el promedio de edad al diagnóstico es de los 40 años en adelante”.

Fletcher expresa que el cáncer de tiroides bien diferenciado tiene un buen pronóstico, pero las tasas de recurrencia son comunes. Hasta el 35% de los pacientes puede experimentar una recurrencia incluso 30 años después de su tratamiento inicial.

Recomienda a los pacientes que luego de una cirugía debe someterse a exámenes de diagnóstico como estudios endoscópicos, biopsias, radiografías y dar seguimientos regulares para detectar si hay alguna recurrencia. El monitoreo de los pacientes debe continuar durante toda la vida del paciente.

En Panamá la incidencia de este tipo de cáncer para el año 2012 fue de 86 casos y el año pasado se presentaron 94 casos nuevos de los cuales el 62,8% eran mujeres según estadísticas de la Agencia Internacional de Investigaciones sobre Cáncer (Globocan) 2012, quien está respaldada por la OMS.

Cómo afrontar la enfermedad

Se recomienda al paciente no alterarse ni deprimirse una vez se le diagnostique células cancerígenas ya que actualmente hay tratamientos avanzados para contrarrestar y prolongar la calidad de vida del paciente. Otro factor importante es el apoyo familiar en estos casos porque se trata de un problema de salud que hay que enfrentar con la ayuda y apoyo de todos para poder salir victoriosos, asegura el médico.

Tratamientos avanzados

Mientras que el doctor Fletcher señala que un gran avance científico contra la enfermedad es que puede ser tratado con tiroidectomía (cirugía para la extracción total o parcial de la glándula tiroides) y éste se realiza en Panamá.

A partir de la intervención el paciente debe estar en tratamiento con hormona tiroidea exógena para suplir la que la glándula producía. Para realizar la ablación, el médico debe estimular el tejido remanente suspendiendo la terapia de reemplazo hormonal del paciente durante cuatro a seis semanas. Eso puede aumentar los riesgos de hipotiroidismo y resultar en síntomas severos y debilitantes”, enfatiza.

Después de la cirugía se le debe dar un seguimiento anual para verificar que no haya persistencia o recurrencia del cáncer, a través, de una prueba de determinación de la tiroglobulina sérica, centellograma corporal I-131 (Exploración Sistémica) u otras técnicas de diagnóstico por imagen (PET, ecografía, TAC), detalla el médico.

A muchos profesionales de la salud se les enseña que el cáncer de tiroides es ‘el menos malo’ de los cáncer por lo que genera gran confusión entre los pacientes, ya que muchas veces no se les da la prioridad como a otros tipos de cánceres en la cirugía, por lo que la incertidumbre incrementa en ellos”, enfatiza Fletcher.

El cáncer de tiroides bien diferenciado tiene un buen pronóstico, pero las tasas de recurrencia son comunes. Hasta el 35% de los pacientes puede experimentar una recurrencia incluso 30 años después de su tratamiento inicial. “Por lo tanto, es importante que los pacientes se sometan a exámenes de diagnóstico y seguimiento regulares para detectar si ha recurrido. El monitoreo de los pacientes debería continuar durante toda la vida del paciente”, pualizó el doctor.

 

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