Desde hace relativamente poco ha empezado a escucharse en Panamá un término curioso que se relaciona con el gusto por quedarse en casa: cocooning.  Y aunque el sentimiento no sea muy nuevo sí lo es la posibilidad de replicar esa tendencia en cualquier espacio, por pequeño o remoto que sea.

Los avances en la tecnología de la construcción permiten construcciones relativamente rápidas y eficientes en áreas de difícil acceso y el diseño garantiza comodidad en pocos metros. Así es el nuevo cocooning.

Entre las propuestas de edificación más populares destacan los estilo “cabaña”,  que funcionan bien para alejarse de ciudades cada vez más populosas. “Con este tipo de construcciones se puede desconectar del mundo. Es como meterse en un capullo y sumergirse en él sin que nadie te moleste”, señala el arquitecto Ronald Thámez, que promueve este estilo.

El arquitecto afirma que el reto empieza con la optimización y modulación adecuada del espacio, con el fin de que no altere ni maltrate al medio ambiente.

Y propone técnicas como la del fibrocemento (material silíceo y calcáreo, reforzado con minerales y fibras orgánicas e inorgánicas sintéticas) ideal para climas muy húmedos, como el de Panamá.

Por su parte, el arquitecto noruego Tommie Wilhelmsen, quien construyó en su finca una cabaña de madera, en tan solo 50 metros cuadrados y con dos habitaciones, afirma que este tipo de vivienda es el ideal para quienes huyen del mundo citadino y quieren resolver todo desde casa por al menos un tiempo.

Elementos decorativos importantes

Para el cocooning se necesitan elementos que complementen el diseño para lograr que la obra cumpla con todas las expectativas requeridas. ‘La iluminación siempre debe ser natural, esto permite crear sensaciones de amplitud, profundidad y perspectiva’, dice Thámez, y a la vez señala que los colores juegan un papel fundamental en la decoración de los espacios propuestos.

Wilhelmsen explica que los tonos idóneos para espacios pequeños son el marrón castaña, chocolate ciruela, naranja y arcilla. Sin embargo, lo ideal es hacer sinergia con los colores que ofrece la propia naturaleza, como el verde de los pinos, el marrón de las cortezas de los árboles, con algunos toques de blanco que dotan cierta luminosidad a cualquier espacio.

En cuanto al mobiliario, Wilhelmsen explica que el sofá el fundamental, sobre todo pensando en las largas épocas lluviosas.

Cómo surge el cocooning

El anglicismo proviene de la palabra ‘cocoon’, que significa ‘capullo’ y fue utilizado por primera vez en 1990 por Faith Popcorn, una joven analista de comportamientos y consultora de marketing, que lo identificó como el creciente gusto de quedarse más tiempo en casa, hasta para trabajar, en respuesta a un entorno cada vez más hostil, sobre todo en áreas urbanas.

Cortesía / Plycem
Cocooning significa estar en casa, disfrutar de ella y sacarle el máximo provecho al espacio.