Para las internas del Centro Femenino de Rehabilitación Cecilia Orillac de Chiari (Cefere), la pasarela de la noche del 6 de octubre fue “mágica”, como dijeron muchas ese día.

Diez detenidas de este centro y cinco internos de otros centros modelarían la colección Paraíso étnico, diseñada por Fátima Vargas y confeccionada por reclusas.

La internas del CEFERE preparándose para el gran momento de la noche, minutos antes de comenzar el evento.Cortesía
“Fue un trabajo de seis meses. Un grupo de internas se encargó de hacer la confección, yo del diseño. Ahora, otro grupo modela las piezas. Todo este proceso ha sido un cambio para ellas; ha sido positivo porque la autoestima se les ha subido”, señaló la diseñadora Fátima Vargas.

A las 7:30 p.m. comenzó, en un salón del hotel Sheraton, la exposición de accesorios, muebles de madera y artesanías con diseños contemporáneos y funcionales, que marcaba el lanzamiento de la primera marca penitenciaria en Panamá, IntegrArte. Estas piezas son confeccionadas en los talleres de cuatro centros penitenciarios del país.

Mientras los invitados apreciaban las creaciones de IntegrArte, en los camerinos, con sonrisas nerviosas se vestían las modelos. Sus atuendos de colores vivos, llevaban detalles de tela de zaraza, molas y calados, pues estaban inspiradas en el folclore panameño. Rodeadas de maquillistas, cámaras, periodistas y asesoras, entre las que estaba Señorita Panamá para Miss Mundo, Alessandra Bueno, el ambiente era muy distinto al de su rutina dentro del centro penitenciario.

Johana Patiño y Adalisa Núñez son parte del programa de rehabilitación y reinserción socio laboral del Sistema Penitenciario, IntegrArte. Ambas visten la colección Paraíso Étnico diseñada por Fátima Vargas.Cortesía
Johana Patiño y Adalisa Núñez son parte del programa de rehabilitación y reinserción socio laboral del Sistema Penitenciario, IntegrArte. Ambas visten la colección Paraíso Étnico diseñada por Fátima Vargas.

“Por un día nos sentimos como princesas. Jamás me vi como modelo, pero yo misma superé mis expectativas con lo que he aprendido estando en el centro femenino”, afirma Johana Patiño, una de las modelos, expresó que programas de reinserción como este “le suben” la autoestima y le dan fuerzas para seguir. En los talleres de IntegrArte, programa del Sistema Penitenciario, a Patiño y a los demás participantes, se les permite trabajar en la confección de diferentes piezas. De su trabajo, reciben una remuneración con la que ayudan a sus familias.

El lanzamiento de la marca penitenciaria IntegrArte, fue un momento especial para las mujeres detenidas que subieron a la pasarela a modelar la colección Paraíso étnico, de Fátima Vargas.Cortesía
El lanzamiento de la marca penitenciaria IntegrArte, fue un momento especial para las mujeres detenidas que subieron a la pasarela a modelar la colección Paraíso étnico, de Fátima Vargas.

Además de ser modelo esta noche, Patiño es parte del elenco de la obra Detrás del muro y del programa Mi voz para tus ojos, donde las reclusas graban audiolibros para niños con discapacidad.

“Este tipo de programas ayuda a cambiar la discriminación de la sociedad. Quiero que el día que salga a la calle no me señalen porque estuve detenida, sino porque logré cosas y alcancé mis metas”, dice con lágrimas.

Una mujer alta e imponente sobresale entre el grupo. Es Adalisa Núñez, quien automáticamente pone su mano en la cintura y lanza una sonrisa de reina cuando ve la cámara. “Renovada totalmente”, asegura que se siente con este proyecto.

Núñez también pertenece al programa Mi voz para tus ojos, y asegura que en el centro de rehabilitación ha aprendido a sanarse interiormente. “He podido conocerme a mí misma y saber que soy capaz de hacer otras cosas… Con todos los logros que he hecho estando en el penal, sé que voy a poder sobrevivir afuera”, dice mientras se peina.

La colección Paraíso étnico está inspirada en el folklore panameño.Ed Grimaldo
La colección Paraíso étnico está inspirada en el folklore panameño.

El desfile de moda se había anunciado como el espectáculo central. El ambiente parecía de reinado; las mujeres no solo mostraban lo que llevaban puesto, sino que hacían destacar su presencia en la pasarela. Los pasos no siempre eran seguros, pero el público, incluyendo a personalidades del gobierno y de la empresa privada, se contagió de las sonrisas de los modelos. Los aplausos se convirtieron en porras frente al deseo de superación del cual eran testigos.