Antes la oferta de un producto o servicio se daba en una sola dirección: Del productor al consumidor. Esto cambió por completo. Hoy los consumidores participan activamente en el proceso creativo de muchos productos. Así que si deseas golpear con fuerza tu objetivo de emprender una idea y abrir un nuevo negocio, lo tienes que inyectar de ti para que sea único. Tu negocio comienza con tu historia.
Ya no le llamaré aventura. Ahora hablemos de la historia de tu emprendimiento. Eres tú la persona que más conoce de tus productos; eres quien mejor revela tus habilidades para influir, persuadir y movilizar a que compren tu idea.
Lo que el cliente amará de ti

De forma consciente e inconscientemente, vas dejando una huella en los demás. Si has creado un perfil en alguna red social, ya la conoces, allí la identificaste.
¿Cómo quieres que los individuos y los clientes prospectos te perciban? El trabajo estampado con tu huella no se puede copiar y eso es lo que distinguirá tu producto.
Crea un plan estratégico para mostrar la imagen que deseas y controla cómo quieres que la gente te vea, te conozca y te reconozca.
Si conviertes estas acciones en una rutina con compromiso y disciplina, te llevarán a construir un nombre.
1. Saca tu voz interna: Da rienda suelta a tu propia personalidad. Se auténtica y creativa en tus presentaciones.
2. Muestra tus fortalezas y trabaja para mejorar las debilidades. ¿En qué eres distinta? ¿En qué destacas por ser mejor ante tu competencia y los demás?
3. Deja ver tu profesionalismo: No basta con parecer que eres bueno, sino demostrarlo. Los demás han de conocer tus logros y te reconocerán. Esfuérzate mucho, ¡vale la pena!
4. Desarrolla tu capacidad de comunicar: Trabaja en tu proyección, en tus movimientos y en cómo te expresas.

Entre más específica la solución, mejor

Debes descubrir qué te hace diferente de los demás y qué aportas que los otros no dan.
Pregúntate:
* ¿Qué problema solucionas tú con tus productos o servicios?
* ¿A quién estoy ayudando en la solución de sus problemas?
* ¿Por qué deberían contratar mis servicios?
* ¿Por qué deberían comprarme lo que vendo?
* ¿Por qué fui seleccionada para este proyecto?
Definir claramente estas preguntas te dará credibilidad y confianza para posicionarte.
Mientras más específico y raro sea lo que solucionas, si creaste un buen producto y una buena imagen, por más pequeño que sea tu nicho de mercado, más fácil será que te posiciones.

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El valor de una empresa se mida por la suma de conocimiento, habilidades y actitud. No basta solo con saber.

Hay que ser visible

De nada sirve ser el mejor profesional de tu área, si nadie te conoce y te percibe como eres. Y de nada sirve tener el mejor producto o servicio del mercado, si nadie sabe que existe.
El autoconocimiento de tu historia es el pilar que te ayudará a diferenciarte de los otros y a crear tu propia voz. Si crees en ti, dilo en voz alta y constantemente sin temer que a alguien le moleste.
En el pasado, se medía el valor por los conocimientos de una persona, pero ahora, se mide el valor por la suma de los conocimientos más las habilidades, más la actitud. No basta solo con saber.
El objetivo no es convencer a otros que acepten tu idea, que te compren inmediatamente, es ofrecer algo tan convincente que inicie con una conversación amena, auténtica y con compromiso.
Sé breve, con datos claros y precisos.
Enfócate en el problema que resuelves y cómo ayudas a los otros. Esto hará que tu audiencia quiera saber más.
Y sonríe, hazlo incluso cuando hablas por teléfono y video-conferencia. Exprésate con empatía, asertividad y habla de forma positiva.