El aporte del proyecto Cultura Naranja Pty o Industria Cultural Creativa ha adquirido relevancia en los últimos años en Panamá, gracias al interés que, tanto el gobierno, gestores culturales como la empresa privada han puesto en la creación de programas e iniciativas para estimular el desarrollo del emprendimiento cultural y creativo, como una oportunidad económica y de desarrollo social en el país.

Lyann Leguisamo directora de Open Arts Pty, plataforma que busca crear, unir y articular el ecosistema de las industrias creativas y culturales en Panamá, señala que el objetivo es apoyar proyectos que tienen como objetivo la creación de espacios y oportunidades para que más personas puedan tener acceso a la cultura, disfrutarla y lucrar de ella, a la vez que se resuelven problemas sociales a través de propuestas creativas e innovadoras. Además agregó que es importante reconocer que la industria creativa y cultural aporta significativamente a la economía nacional, demostrando así que es posible vivir del arte y la cultura en general.

‘Inicialmente lo que se quería lograr con Cultura Naranja es que las personas generen modelos de sostenibilidad, ya que siempre se habla de que la gente que hace cultura se muere de hambre porque no tienen un mercado laboral en Panamá y no es cierto. De hecho el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) estuvo en el cierre del programa Emprendimientos Culturales y Creativos como parte del Programa de Acompañamiento a Cultura Naranja Pty hablando sobre la importancia de la cultura en la economía’, enfatizó Leguisamo.

QUIÉNES PARTICIPAN

El término, economía naranja, que fue introducido por primera vez por el Banco Interamericano de Desarrollo en 2013 para identificar el conjunto de actividades que, de manera mancomunada, permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, incluye disciplinas como la arquitectura, el desarrollo de software, las bellas artes, el folklore, la gastronomía, el turismo cultural, en fin, todas aquellas actividades que tienen como materia prima principal la creatividad y el ingenio. De allí que es posible que el aporte de este sector a la economía nacional sea aún más grande de lo que se piensa’, señaló Leguisamo.

‘La idea es que estas empresas que salen de Cultura Naranja Pty sean generadoras de trabajo y oportunidades para otras personas del sector creativo cultural. Si estas empresas logran sostenerse crean riqueza para el país, puesto que son locales y la mayoría surgen de la creación, de las ideas, cosa que no contamina el ambiente’, destacó la creadora de Open Arts Pty.

Explica que el programa Cultura Naranja Pty viene ganando espacio en Panamá desde hace años, gracias al aporte que recibe de entidades gubernamentales como la Alcaldía de Panamá, el MEF, el Instituto Nacional de Cultura, el Ministerio de Comercio e Industrias y empresas como Banesco, que cree y apuesta por el futuro de los emprendimientos culturales en nuestro país, no solo como aporte social, sino como impulsor para la generación de ingresos para los nuevos empresarios.

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‘La cultura no es solamente dinero, sino un bien social del cual tenemos derecho todos’, resaltó Leguisamo.

En Panamá 120 emprendedores presentaron innovadores proyectos en el programa Emprendimientos Culturales y Creativos.

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Algunos de los participantes del programa Emprendimientos Culturales y Creativos.

 

 

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Lyann Leguisamo (primera derecha sentada) junto a los emprendedoras creativas.

EXPERIENCIA

Por su parte, Stephanie Braddick una de las participantes del programa Cultura Naranja detalla que ya había participado de un mercado culturoso y estando allí escuchó sobre el programa de Economía Naranja y se inscribió con el fin de aportar más ideas a su proyecto que se llama Stitch Bees, el cual creó hace un año y medio.

‘Mi proyecto se basa en hacer ropa para niñas con telas orgánicas usando técnicas de cero desperdicios y me baso en los fundamentos en la economía circular para que todo lo que yo haga vaya bajo esos preceptos’, señala Braddick. Los fundamentos de la economía circular especifican que los materiales tienen que ser saludables, tiene que haber uso de energías renovables y conciencia sobre la utilización del agua, que el producto sea reciclable y saber hacia donde va después de su ciclo de vida y por supuesto pago justo a los trabajadores, entonces. ‘Bajo esos pilares es que se trabajan los valores de la empresa’, agrega.

Las telas que usa para sus diseños son certificadas y les hace pruebas para asegurarse de que no sean dañinas para el medio ambiente.

Braddick, quien estudió diseños de modas en la Universidad de Ganexa, resalta que comenzó a emprender con su línea de ropa sin conocer la economía circular y más tarde se dio cuenta que era justo lo que quería y se inspiró en sus hijas para crear vestidos.

También explicó que del 24 al 30 de abril hará tres actividades en la Alcaldía de Panamá. Una, para que las personas lleven esa pieza que les gusta pero que saben que ya no van a usar más, o, también las personas pueden llevar una pieza que no combina con nada. Otra es una recolección de muñecas y la tercera, la presencia de modistas para que los interesados en hacer algún arreglo a una prenda de vestir puedan hacerlo. Todo es en base al proyecto Economía Naranja con el fin de crear conciencia en las personas sobre cultura sostenible.