Un beso en la mano puede ser muy continental, pero los diamantes son el mejor amigo de una chica”, dice en español la canción que Marilyn Monroe hiciera mítica en la película Los caballeros las prefieren rubias.

Aunque a lo largo de la historia de la humanidad todos han sucumbido ante una joya, han sido las mujeres su principal mercado. Y Marilyn no se equivocaba, “todos perdemos nuestros encantos al final, pero de corte cuadrado o en forma de pera, estas rocas no pierden su forma”.

Aunque las damas inviertan en sus joyas, la mayoría de las veces terminan comprando aquello que a un hombre le pareció mejor, porque aunque las mujeres sean las grandes consumidores de las alhajas, son ellos los que toman la mayoría de las decisiones en esta industria.

Una en un millón

Ali Pastorini, de la Bolsa de Diamante de Panamá. ha tomado como misión personal aumentar el número de mujeres en cargos ejecutivos de la industria.
Ali Pastorini, de la Bolsa de Diamante de Panamá, ha tomado como misión personal aumentar el número de mujeres en cargos ejecutivos de la industria.

Ali Pastorini es la vicepresidenta de la Bolsa de Diamante de Panamá (PDE, por sus siglas en inglés). Brasileña de nacimiento, ha tomado como una de sus misiones personales aumentar la cantidad de mujeres involucradas en el negocio de la joyería, más allá del diseño.

“Mi intención aquí, no es solo ayudar a hacer crecer la industria joyera en América Latina, sino apoyar a las mujeres. Acabo de volver de un congreso internacional de directores ejecutivos de bolsas de diamantes en Dubái y yo era la única mujer en un cargo ejecutivo. Esto es terrible para las mujeres, porque somos las compradoras de joyería y deberíamos estar representadas en las posiciones claves”, dice Pastorini.

La gemóloga panameña Maryline Pataro reconoce que cuando conoce mujeres en ferias de joyería es porque están involucradas en negocios familiares.
La gemóloga panameña Maryline Pataro reconoce que cuando conoce mujeres en ferias de joyería es porque están involucradas en negocios familiares.

No lejos de esa opinión está la gemóloga panameña Maryline Pataro, quien comercializa piedras preciosas al por mayor a través de MP Diamonds & Jewelry.

Siendo ella heredera de un negocio familiar, reconoce que de las pocas mujeres que encuentra en ferias internacionales de joyería, la mayoría están involucradas en empresas familiares.

“En esta industria hay muchísimos hombres. En diez años, siempre he tenido que negociar con ellos, porque son los que producen y venden, y al final las joyas se las pone la mujer”, comenta.

Además, Pastorini cree que debe haber más jóvenes involucrados en el sector. “A muchos no se les da la oportunidad de participar”.

Rol pasivo

Para la gemóloga italiana Eva Kountouraki, la mujer no escala en la industria debido a los roles impuestos por la sociedad.
Para la gemóloga italiana Eva Kountouraki, la mujer no escala en la industria debido a los roles impuestos por la sociedad.

Para la vicepresidenta de la PDE, hay dos razones por las que las mujeres no descollan en la industria. La primera tiene que ver con las posiciones muy conservadoras en la joyería. “Son los hombres quienes deciden qué es lo mejor para el negocio, sin consultar a las mujeres. No se concibe que si ellas son las mejores clientas, haya que consultarles algo”.

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Pero la segunda razón, según Pastorini, somos nosotras mismas. “No nos hemos unido lo suficiente como para tener una voz fuerte. No es solo competir entre nosotras y ver quién vende más joyas, sino ver a otras mujeres tener éxito, porque si ellas surgen, uno también”.

La gemóloga italiana Eva Kountouraki asegura que, en su experiencia, la mujer no logra escalar posiciones por las mismas razones que en el resto de los entornos laborales, por sus roles asignados.

“Los prejuicios están presentes en los ambientes laborales de muchos países”, aseguró durante su participación en la Segunda Semana Latinoamericana de Diamantes y Joyas del World Jewelry Hub en junio.

“Cuando empecé a trabajar, en mis veintitantos, me decían: ‘¡Ah! eres mujer’. Luego, me preguntaban si tenía hijos o si planeaba tenerlos”, rememora Kountouraki.

“Se encontró con que algunos ejecutivos le decían que no contrataban mujeres que no tuvieran hijos o con hijos muy pequeños, porque luego podían salir embarazadas y dejar de trabajar.

Estas preguntas sobre familia, consideró la gemóloga, llevan a los empresarios a creer “que no estamos listas para enfrentar retos o lidiar con hombres, así que para evitar esos problemas, que solo están en su imaginación, prefieren contratar varones”.

Según las estadísticas, dice Pastorini, cuando hay mujeres en cargos de poder dentro de las empresas, hay menos posibilidades de corrupción.

“Además, a las mujeres les encantan las joyas y quieren involucrarse en el proceso, en el negocio y las decisiones que sean positivas para el mercado regional”, afirma la vicepresidenta de la PDE.

Los números que maneja la Bolsa de Diamantes evidencian esa realidad, 70% de los negocios de joyería en México son de mujeres y el 65% en Brasil, señala Pastorini, pero cuando se trata de puestos para toma de decisiones, la representación femenina es casi nula.

“No pedimos un trato especial. Sino que tengamos las mismas oportunidades que los hombres tienen, sin tener que probar 20 veces que somos igual de capaces para dirigir. Solo queremos una oportunidad justa para ayudar y decir qué es lo mejor para el mercado”, dijo Pastorini en su discurso durante el foro de mujeres.

“Aclara que ella está agradecida por las oportunidades laborales que le han brindada hombres en la industria joyera, “pero es tiempo de una nueva visión con más mujeres involucradas en la toma de decisiones, no como cortesía, sino porque tienen las capacidades para hacerlo”.