La búsqueda del traje nupcial puede hacer a la novia perder tiempo, dinero e, incluso, la calma. Sea que el proceso inicie con una revista, en una sedería, en una tienda de novias o en el atelier de un diseñador, toda novia debe considerar lo siquiente:

El estilo de la celebración
Para el diseñador argentino de alta costura Javier Saiach, lo primero que se debe considerar antes que la novia salga en la búsqueda de su vestido, es saber el tipo de casamiento. “Eso quiere decir el tamaño de la iglesia, dónde se va a presentar, cuál es el tipo de fiesta que se va a tener, y de acuerdo a eso, considerar qué vestido es el mejor”.

Saiach, quien es especialista en trajes nupciales, subraya que lo anterior es fundamental pues “muchas veces la novia elige el vestido de sus sueños de acuerdo a un capricho y, después, resulta grandilocuente para el tipo de fiesta o de ceremonia”.

La diseñadora de modas panameña Paola Cantagalli, quien lleva cinco años trabajando con novias, comenta que tener claro qué tipo de ceremonia será, así como el lugar y la hora es un punto de partida importante.

“La búsqueda del vestido, que es una labor muy bonita, se puede volver un poco tediosa si vas sin estructura. Este tipo de información te suele ayudar para que tengas un parámetro de lo que vas a buscar”.

Aaron Bromley
Diseños de Paola Cantagalli

Hacerlo con tiempo y con calma
Otro factor importante es el tiempo. “Lo óptimo para empezar a buscar un traje de novias es de 6 a 8 meses antes de la boda, porque se puede encontrar con que el vestido de sus sueños hay que mandarlo a hacer y eso tiene un proceso”, enfatiza la diseñadora de modas y asesora de imagen, Mara Durufour, quien maneja la tienda de novias Rosa Clará.

Cantagalli está de acuerdo con que debe haber un tiempo prudente, porque hay que elegir telas y hacer los bocetos para que la novia seleccione a conciencia lo que se va a confeccionar . “Hay que hacerlo con calma, sin prisa y a conciencia, disfrutando el proceso tanto como nosotros disfrutamos hacer el vestido”.

No obstante, subraya que “es necesario vernos constantemente, una semana sí y otra no, y cerca a la boda, ya nos vamos viendo más de seguido, porque a medida que ella vaya bajando en medida (que todas las novias lo hacen porque entran los nervios), así mismo tenemos que ir modificando los vestidos”.

Durofour recomienda hacer el ejercicio de buscar ideas en revistas, redes sociales y sitios web de vestidos de novia. “Eso le va dando una idea de qué es lo actual, qué hay en el mercado, qué cosas le gustan. Puede ser que cuando vaya a la tienda y se lo pruebe físicamente cambie de idea, pero ese ejercicio la ayuda a descartar cosas”.

Fiel a su estilo
Para Mara Durufour, el día de la boda las novias deben mantener su estilo y evitar experimentar. “La boda no es el día de alterar el estilo. He visto novias que cambian el vestido después de un tiempo porque lo habían elegido debido a la emoción, pero realmente no era su esencia”.
El diseñador Saiach, por su parte, considera que lo más lógico para una novia es ser clásica, “salvo que tenga una vida social en donde tenga que ser innovadora”. Eso sí, advierte, que “vale más un detalle muy lindo que un vestido lleno de encajes que no dicen nada”.

De acuerdo a la silueta

Diseños de Rosa Clará

Muchas veces el vestido soñado no es el que más conviene, pues factores como la forma del cuerpo juegan un papel fundamental.

“Las tendencias no son para todo el mundo, entonces uno tiene que saber cómo adaptar esas tendencias a un cuerpo distinto”, expone Cantagalli.

La diseñadora recalca que la línea de vestido más favorecedora y práctica para todos los cuerpos es la A, que se ciñe en cintura y, luego, abre desde la cadera hacia abajo. “Si es delgada, le puede sacar partido de la cintura utilizando un fajón con aplicaciones. Si, por el contrario, es una persona con más curvas, le deja escondido todo lo que hay debajo”.

El corte sirena, aclara, no es para todo tipo de cuerpos. Puede ser muy útil en mujeres delgadas, pero si lo utiliza una mujer con cuerpo reloj de arena (cintura pequeña y caderas anchas), puede lograr un efecto demasiado sensual. Para las mujeres muy delgadas, aconseja el uso de boleros o volantes en las faldas, que está muy de moda. “Eso le aumenta un poco más el volumen”.

En el caso de mujeres con mucho busto, Cantagalli asegura que lo ideal es alejarlas del vestido strapless, para evitar que siempre se estén subiendo las tiras. “Se sugiere el escote en V, que deja entrever algo de piel, resalta la parte de la clavícula y hace un mejor corte al área del busto. Si a esa persona le pongo tela hasta arriba buscando disimular el busto, la proporción de tela es muy grande y se ve doble de lo que es”.

Por el contrario, indica, “una persona con poco busto pudiera llevar un strapless, un one shoulder o encajes sobre la tela, que da la ilusión que hay más textura y volumen”, aunque también se vale en la actualidad el off shoulder, que aplica especialmente a las novias bohemias.

Los cortes también son importantes. “Si es una persona muy bajita, no aconsejaría faldas amplias y voluminosas, de tul ni tipo princesa, porque esa falda tiende a quitarle altura a la persona”.

Te puede Interesar:  Fuccia, el color que se impuso en los Emmy

En este sentido, Mara Durufour exhorta a las novias que se dejen asesorar en el proceso y no se cierren. “Puede ser que estés buscando un estilo específico, pero de repente otro te va a favorecer mucho más. Lo importante es que la figura resalte en cualquier tipo de ropa que nos pongamos y más en el vestido de novia”.

Una selección íntima

Diseños de Javier Saiach

El primer día que la novia se va a probar los vestidos, no debe ir sola pero tampoco con un batallón. “Cuando llega a la cita es vital ir con la menor cantidad de personas posibles, una o dos personas que sabes que te conocen, que están ahí para ti. Una mamá no se debe perder ese momento”, enfatiza Durufour.

La diseñadora comenta que a veces la prueba se convierte en un tour y puede ser un poco agobiante para la novia. “Puede salir descontrolada, de mal humor, de lo que se suponía tenía que ser uno de los mejores momentos de su vida”.

Sugiere hacer una preselección y después hacer una segunda visita con las damas, las primas, la abuela, las tías. “Cuando van varias, después de la primera selección, es otra historia y lo celebran todas”.

Para que la novia tenga una idea más clara de lo que quiere, Durufour aconseja “que encuentre algo que para ella no es negociable, un must. Todo puede cambiar, pero debe haber una cosa que tú sabes que soñaste con eso en tu vestido, para tratar de que lo mantengas hasta el final y nadie te aleje de lo que quieres en realidad”.

Si la novia sabe lo que quiere, es más probable que encuentre lo que le guste y se enamore del vestido.

Pensar en el novio

Durofour dice que cuando la novia está entre un vestido y otro, debe preguntarse con qué vestido cree que su novio se impactaría más. “No tiene precio la primera expresión de él cuando ve a la novia. Creo que toda mujer quiere ver esa cara”.

Entonces, si por ejemplo al novio no le gusta verla con encajes, Mara sugiere mejor apartarse de esa tendencia.

Zapatos cómodos

Karen Bernal | Revista MIA
De izq. a der. creaciones de carolina Herrera y Naeem Khan.

Los zapatos son un complemento fundamental del traje de novias. Un punto que no se puede dejar al azar. Según Paola Cantagalli, estos deben irse buscando desde el momento que se seleccionan las telas, “para ir tomando altura de los ruedos, de las faldas”.

Javier Saiach sugiere “llevarlos nude, si la mujer es más moderna porque el nude extiende un poco la pierna; o en piel de seda, si quiere hacerse al tono; o recurrir a un color novedoso, que generalmente, lo recomiendo para un civil más que para un religioso”.

Cantagalli opina que las novias divertidas pueden arriesgarse con un calzado que contraste, como el azul (para seguir la tradición del something blue) o si tiene un color predilecto. “Eso es darle un poco de personalidad al vestido y me parece bonito, siempre y cuando el calzado sea cómodo y no se meta con el vestido”.

Cree que lo mejor es dejar a un lado el dorado subido. “Si le gusta el brillo pero no quiere llegar al dorado, que muchas veces desentona con el blanco puro de los vestidos, lo ideal es buscar una opción en plateado, plomo o un dorado mate más bajo”.

Durufour apunta más hacia la comodidad del calzado, sin sacrificar el estilo al andar. “Los zapatos son súper importantes por la comodidad, ahora se estila usar incluso zapatillas. Lo único que le digo a las novias es que el vestido se puede hacer muy largo, pero no es lo mismo caminar con un zapato que con una zapatilla. La idea es que se sienta cómoda, para que los pies no le duelan, pero sí cuidando mucho cómo camina”.

La importancia de los accesorios
Cantagalli señala que los velos se han dejado de lado y han tomado protagonismo los tocados.

Durufour sostiene que el velo es algo que escogen las novias dependiendo de su gusto y del vestido. “A veces, si el vestido es muy limpio en escote y si es todo acerca de la tela, entonces, se usa un velo con punta de mantilla y encaje y ahí se lleva esa parte romántica. Pero, a veces, hay vestidos tan elaborados, tan lindos que también se puede usar un velito de tul, sencillo, no costoso”.

Cantagalli, quien en su taller trabaja en conjunto con la diseñadora de accesorios Mariawal Gamez, de la marca Doble V, subraya que los tocados ahora se llevan más trabajados. “La tendencia ya no es el simple tocado clásico tipo princesa, sino que tenemos piezas más largas que se enredan en el peinado, ya sea trenza o torta”.

Estos complementos pueden darle un twist a las novias que no suelen ser muy arriesgadas. “A veces tenemos novias que son muy clásicas en el vestido, pero llega el momento de elegir el tocado y se van por una onda un poco distinta”.

Para Durufour, “hay vestidos que son tan importantes, exquisitos, completos, que a veces no necesitan más que unos aretes. No es que el complemento sea una obligación, al final la estrella es la novia y, luego, el vestido”.