La hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por el virus del mismo nombre, que se transmite a través de la sangre u objetos contaminados por sangre como transfusiones de sangre, uso compartido de jeringas, uso de artículos no esterilizados correctamente, artículos de higiene personal contaminados tales como rasuradoras, alicates o agujas utilizadas en tatuajes y perforaciones corporales o piercings y de madre a hijo.

Los tipos más comunes son la hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis C, ésta última la más crónica de todas. Cada tipo tiene un virus diferente como causa, señala la Organización Mundial de la Salud en su sitio web.

Debido a que la medicina ha evolucionado con el paso de los años hoy investigadores a través de novedosos tratamientos buscan la forma de ayudar a las personas para que tengan una mejor calidad de vida.

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hay un nuevo tratamiento oral que promete debilitar la enfermedad en un 98%. Los médicos recomiendan además, llevar un estilo de vida saludable, hacer ejercicios físicos y evitar el alcohol.

Nuevas estrategias

El doctor israelí, Eli Zuckerman, durante una conferencia de tratamientos para la hepatitis C crónica de genotipo 1 realizada en Panamá, asegura que en el pasado el tratamiento para esta dolencia era a base de interferón, que estaba asociado únicamente con el 50% de éxito en la erradicación del virus y provocaba muchos efectos secundarios (síndrome similar a la influenza, fiebre, dolor muscular, debilidad, depresión, anemia, caída del cabello, diarrea, sarpullido en la piel, hipotiroidismo). Pero actualmente el tratamiento recomendado es una terapia oral sin interferón, que usualmente dura doce semanas en promedio con un índice de éxito de más del 90% y con un mínimo de efectos secundarios.

Por su parte, la directora médica, Marianella González, indicó que ‘la aprobación de este tratamiento oral por la FDA ofrece un alto grado de certeza en cuanto a la cura, de un 97%, para las personas que viven con infección crónica por el virus de la hepatitis C (VHC) de genotipo 1 (GT1). Con esta novedad y otras soluciones personalizadas para los pacientes con hepatitis C, se hace un aporte significativo para abordar la carga de esta enfermedad tan diseminada’.

Actualmente en el mundo hay de 130 a 150 millones de personas infectadas por el virus de la hepatitis C. Se estima que de esas, la hepatitis viral es responsable de aproximadamente 1,4 millones de muertes al año por infecciones agudas y cáncer de hígado relacionado a la hepatitis y cirrosis. De esas muertes, el 48% son atribuibles a la Hepatitis C, detalla la doctora González.

Lo que hay que evitar

Zuckerman afirma que el paciente debe evitar el consumo de alcohol y debe mantener un peso corporal saludable y hacer ejercicio físico. ‘En algunos pacientes las infecciones crónicas con infección por el VHC se asocian con la diabetes mellitus tipo 2 y con el síndrome metabólico. Un tratamiento antiviral exitoso puede resultar en recuperación o mejora de la diabetes mellitus’, resalta el médico israelí.

‘Todas las personas que se encuentren en riesgo deben someterse a la prueba del VHC y este es el mensaje para los pacientes quienes han sido transfundidos o han sido receptores de transfusiones de sangre o han recibido productos hemáticos, se han administrado drogas, se han realizado perforaciones, tatuajes, han tenido relaciones sexuales con un portador del VHC, tienen o han tenido varias parejas sexuales o se han sometido a procedimientos médicos en clínicas sin buenas prácticas sanitarias o realizan prácticas inseguras’, expresa el galeno.

Después del diagnóstico

Inmediatamente después del diagnóstico o en el momento del diagnóstico las personas deben tomar el tratamiento respectivo. ‘Mientras más temprano se trate la enfermedad del paciente mejor. También los pacientes con enfermedad avanzada y con cirrosis del hígado pueden beneficiarse de las opciones de este nuevo tratamiento, asegura el hepatólogo Zuckerman.

Señala que luego del diagnóstico debería incluirse medidas como prueba de carga viral, el tipo de virus (genotipo), gravedad de la enfermedad por fibroscan y biopsia, y además, explicación de la gravedad de la fibrosis o tejido cicatrizal en el hígado.

Se debe buscar coinfecciones de hepatitis B y VIH, comorbilidades concomitantes y de antecedentes o historial tales como: diabetes mellitus, obesidad y alcoholismo. Después que se haya finalizado la evaluación de la gravedad de la enfermedad y de las comorbilidades el paciente debe referirse a un hepatólogo o a un gastroenterólogo, concluye el galeno.

Enfermedad asintomática

Eli Zuckerman, detalla que desafortunadamente la mayoría de los pacientes no presentan síntomas, pero si los tienen, muchos se quejan de fatiga, cambios de estado de ánimo y a veces van referidos de clínicas reumatológicas y clínicas dermatológicas.

‘Los pacientes asintomáticos se pueden detectar al momento en que se tiene un conocimiento de los factores de riesgo y para los pacientes sintomáticos o aquellos con factores de riesgo obvios a veces se retrasa el diagnóstico porque los síntomas no son específicos, señala Zuckerman. Agrega que de la detección de la serología positiva, una evaluación completa lo que significa la carga viral, el genotipo y la gravedad de la enfermedad, ésta puede ser detectada en un máximo de dos a cuatro semanas (depende del sistema de atención de la salud).

En este caso los adultos son la población más afectada; sin embargo, los niños pueden verse afectados también, principalmente los que son hijos de madres portadoras del virus, asegura el médico.

Zuckerman concluye en que la enfermedad hepática leve la esperanza de vida es normal, mientras que en la cirrosis avanzada incluso compensada, la esperanza de supervivencia es del 80 al 90%. Cuando se produce una descompensación (hemorragia de varices esofágicas, encefalopatía o ascitis) la supervivencia de dos años es de tan solo el 50%. El tratamiento puede mejorar la esperanza de vida en los pacientes cirróticos.