Sentado en una sillón de estampado de leopardo en un pasillo de Multiplaza, Gabriel Lage fue franco con el público. Reconoció que aprendió el oficio de sastre desde los ocho años de su padre español, pero , de joven, no le gustaba. Confesó que si bien viste a celebridades, y que esto le crea un impacto impresionante al punto que su teléfono no deja de recibir mensajes desde el momento en que sale la famosa hasta el día siguiente, para él lo mejor es vestir sus clientas no célebres, pues son menos exigentes y se dejan llevar por sus consejos.
La sinceridad del diseñador argentino fue su mayor encanto, además de los tres vestidos que se exhibían a un lado del escenario.
El conversatorio con Gabriel Lage marcaba la celebración de varias sucesos para Panamá. Era el Fashion Day del centro comercial, era el lanzamiento del programa educativo de e-learning para Panamá de Noun Eventos Argentina y, además ese día, se proclamó a Panamá como Capital de la Moda Latinoamericana.
Luego de firmar aquella proclamación, el diseñador argentino tomó el micrófono para pedir a la vicealcaldesa, presente en el evento, apoyo a la moda desde del gobierno, resaltando que en su país se está recibiendo mucho apoyo de la actual primera dama Juliana Awada, a quien Lage ha vestido para eventos como la visita de los Obama a Argentina.
Bajo el escenario, Lage habló a Mia de la mujer que viste y admira.

Juliana Awada Gabriel Lage Michelle Obama
Gabriel Lage diseñó el vestido gris plata que lució la primera dama de Argentina Juliana Awada (Der.) en la cena de Estado para recibir a la pareja presidencial de Estados Unidos.

Más personalidad que cuerpo
“El cuerpo no importa; importa tu personalidad… Es verte al espejo y decir ¡wao!; es que tu esposo te diga ‘¡qué divina que estás, amor!’; es que tus hijos digan ‘Mamá, estás increíble’. Qué importa el cuerpo. Cuando se presenta una colección, la costumbre en el mundo es que haya una línea de cuerpo, que es una ‘línea de cuerpo’, no es mejor cuerpo. Nadie dice cuál es el mejor cuerpo”, comenta el diseñador argentino.
“Hay cuestiones estéticas que uno siente que es mejor si las cubre o si las realza. Nosotros logramos que muchas veces mujeres que salen casi con una túnica, con una verguenza, muestren su cintura, que la tienen, más grande, pero la tienen. Hay madres de novios que me dicen ‘Ay, no, es que tengo un poquito de rollito acá en la espalda’. Se casa tu hijo, no tenemos 19 ya, es lógico que la piel esté algo así”.
Recalcó que “si estás espectacularmente vestida, divina peinada, si te ves maravillosa ¿por qué alguien te va a criticar el brazo? La que te critica el brazo no le importa nada, es una mala persona”.

 

LA PANAMEÑA
“La mujer tiene corazón, tiene alma y se brinda cuando sabes llegar a ella”, dice el diseñador Gabriel Lage. Sobre la panameña, dice “que se anima mucho más a colores, es una mujer más firme, más voluptuosa, que sabe mostrarse”.

Gabriel Lage colecciónIleana Pérez Burgos
Desfile de la última colección del argentino Gabriel Lage.

Sastrería antigua
Lage aprendió la sastrería que define como “antigua”, en casa, y ese rigor, meticulosidad y cuido en los detalles es algo que aplica a lo que crea hoy, en esos vestidos que pueden tomarle hasta seis meses en confeccionarse.
Aún así, él viste prendas de producción masiva. “No estoy en contra de ese mundo industrializado porque, es más, lo uso, para ser sincero. Pero me parece que hay que darnos lujos en la vida, tener algo tradicional, algo de mano y algo que todavía hay mucha gente que ama hacerlo. La industrialización nos llevó más a una cosa de paso, y no está mal, siempre y cuando no haya explotación, pero me parece que el lujo real -no el lujo absurdo ni frívolo- va al corazón, al gusto”.
Por supuesto, dice, se vale mezclar. “Todos mezclamos, es imposible no mezclar. En eventos, me preguntan ‘¿y los zapatos son de Gucci? Y la chaqueta ¿de dónde es?’ De H&M, les digo, y se me quedan mirando como ‘no puede ser que Gabriel tenga una chaqueta de H&M’. Me encantó; no me importa en dónde la compro”.

Gabriel Lage
El diseñador argentino admira el desprendimiento de las mujeres y comenta que ha aprendido a escucharlas.

En la intimidad de la mujer
Lo primero que he aprendido es a escuchar”, dice de lo que le ha enseñado la experiencia de trabajar con y para las mujeres. Comenta que busca que la mujer se sienta “esplendida”, “que esa mujer disfrute lo que tiene, de su cuerpo”.
“Justamente la mujer que nos gusta a las hombres es la mujer curvilínea”, añade. “No la extremadamente delgada. Es hora de que la mujer se empiece a vestir para su hombre y no para su amiga”.