Cuando llegas a la frontera del municipio de Shenzhen, en la provincia de Guangdong de la República Popular China, hay que presentar en aduana pasaporte y visa de Hong Kong para poder ingresar a esta ciudad, aunque técnicamente no has salido de China.

Cruzada la frontera, las amplias calles contrastan con las coloridas hojas otoñales de los árboles. Lo primero que se ve de Hong Kong son las montañas atestadas de lujosas casas y el gigantesco puente Tsing Ma, — que atraviesa el Canal de Ma Wan—, el séptimo puente colgante más largo del mundo y desde donde se ven los primeros rascacielos rodeados de una amplia bahía.

Yelina Pérez | Revista MIA
Puente Tsing Ma, en Hong Kong, el séptimo puente colgante más largo del mundo.

Dos culturas dentro de una ciudad

Al llegar a Hong Kong, notas enseguida las muchas diferencias de esta ciudad con el resto de China. Una de ellas es que por las calles de esta ciudad se conduce del lado izquierdo y no se toca la bocina de los autos. La razón es clara, Hong Kong estuvo de 1841 a 1997 (156 años) bajo administración británica, y actualmente se aplica allí el modelo conocido como “un país, dos sistemas”, ideado por el expresidente de China, Deng Xiaoping.

“Esto significa que dentro del país unificado, se practica el sistema socialista en la parte continental y Hong Kong mantendrá el sistema capitalista y la manera de vida anteriores en los próximos 50 años”, asegura el guía turístico Antonio, mientras transitábamos por The Cross Harbour, el primer túnel en Hong Kong construido bajo el mar.

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Entrada del túnel Cross Harbour. Hong Kong posee siete túneles bajo el mar que conectan las islas.

Según el guía, Hong Kong, oficialmente llamada ‘región administrativa especial de la República Popular China’, está compuesta por una península y varias islas que suman una población de más de siete millones de habitantes, lo que la hace el cuarto territorio soberano más densamente poblado del mundo.

Desde lo alto del Pico Victoria

Luego de transitar bajo del mar, llegamos a la isla de Hong Kong para una primera parada en el Pico Victoria (a 552 metros de altura), también conocido como Monte Austin. Este es el mejor lugar para contemplar la ciudad y los rascacielos, que parecen columnas de roca fundida en las faldas del Pico Victoria y a orillas de la bahía del mismo nombre.

En la cima de este lugar, hay dos centros comerciales desde cuyos restaurantes, Peak Tower y Peak Galleria, las vistas de la ciudad de Hong Kong son espectaculares.

La manera más común de subir a la cima es en funicular, activo desde 1888 y que sube cada día a unas 12 mil personas.

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El funicular del Pico Victoria funciona todos los días desde las 7:00 de la mañana hasta la medianoche, saliendo cada 10 a 15 minutos de la terminal Peak Tram, en Garden Road Central.

Un rato en la playa

Una vez descendimos de la cima, llegamos a la playa Repulse Bay, un área que antes era solo de residencias de lujo, y hoy es un centro turístico de playa.

“Esta franja de arena rojiza en forma de media luna está protegida con redes contra tiburones y, es, además una de las playas más bonitas de Hong Kong”, señala el guía.

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Playa Repulse Bay. En la cima del cerro se encuentra la casa del actor Jackie Chan.

El club de salvavidas de Hong Kong está construido al estilo chino tradicional, con un techo decorado con gigantes dragones.

Dos imponentes estatuas de Kwun Yam y Tin Hau, dioses protectores de los pescadores, dominan los pintorescos jardines que conducen hasta la playa.

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En la bahía Repulse, hay estatuas gigantes como las de Kwun Yam y Tin Hau.

No lejos de allí se encuentra The Repulse Bay, un edificio de estilo residencial que evoca al lujoso hotel construido en 1920 —que fue presentado en la película de 1955 Love is a Many-Splendored Thing y en la película de 1978 Coming Home— en ese mismo lugar y que alberga en la actualidad tiendas de diseño y restaurantes gourmet.

Desde esta playa también se puede observar la mansión del reconocido actor hongkonés, Jackie Chan (en la foto de arriba, la casa en la cima de techo rojo). Mientras que en la avenida de las estrellas de Hong Kong encontramos el monumento en honor al recordado actor de artes marciales Bruce Lee.

A comer en la Bahía Aberdeen

No podíamos irnos de esta ciudad sin antes deleitar el paladar en uno de los mejores restaurantes flotantes, el Jumbo Kingdom Floating Restaurant. Para llegar a él, primero se hace un tour en sampans (botes pequeños) por la bahía Aberdeen, una zona de pescadores donde la mayoría de ellos vive en casas flotantes que crean una peculiar imagen de contrastes de pobreza y riqueza frente a los enormes rascacielos y yates de lujo que la rodean.

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El restaurante Jumbo Floating es el más lujoso en la bahía Aberdeen.

El platillo más caro en el Jumbo es el ganso asado, una especialidad tradicional de la cocina cantonesa. También están entre los platos más populares el cerdo asado, el pato al estilo cantonés y los mariscos frescos, todo acompañado de bocadillos de dim sum o arroz frito, con un rico té verde chino.

 

Compras de noche

Hong Kong, al igual que Shanghái, es uno de los motores económicos más grandes de China. Es una ciudad con decenas de tiendas de lujo y mercados callejeros cargados de tradición.

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Los visitantes pueden encontrar de todo en el mercado nocturno de Temple.

Los visitantes pueden encontrar de todo en el mercado nocturno de Temple, uno de los más reconocidos en esta ciudad. Allí se encuentra desde ropa, discos de música, relojes hasta maletas. A la hora de regatear, los vendedores no son tan flexibles como en Beijing, pero es posible conseguir ciertos descuentos.

Aunque Hong Kong regresó al dominio chino en 1997, el legado colonial británico ha perdurado y con ello, diferencias históricas, culturales, económicas, legales y de estilo de vida.

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Yelina Pérez | Revista MIA
Periodistas panameños posando dentro del Jumbo Floating Restaurant.