a kiss for all the world
El director de orquesta español Íñigo Pirfano.

El silencio y el frío en el lobby del hotel Bristol contrastaban con el ardiente clima y tranque en el exterior. El director de orquesta español Íñigo Pirfano llegaba sonriente. Era la víspera del primer concierto que dirigiría en Panamá. Para ese momento llevaba ya seis días en el país, ensayando con la Orquesta Sinfónica Nacional y con el coro de la Universidad de Panamá.
Venía a un asunto concreto, llevar la Novena Sinfonía de Beethoven a lugares donde nunca se había escuchado, sin costo alguno, y así transformar la vida de quienes estuvieran allí para disfrutarla.
El director de orquesta español formado en Austria y Alemania, y especializado en Beethoven, había convertido una reflexión suya en una transformación colectiva, que en poco más de un año, había salido no solo de las fronteras de su mundo creativo, sino de su país, para viajar a Latinoamérica, con Panamá como segunda parada.

Iñigo Pirfano España Beethoven
Concierto de A Kiss for All the World en el Instituto Oncológico Nacional, con la Orquesta Sinfónica Nacional y el coro de la Universidad de Panamá.

Una sinfonía para la humanidad
“Venía dándole vueltas a la idea de la Novena de Beethoven, declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Pensaba: ‘Pero, de hecho, no lo es, porque ¿qué porcentaje de la población mundial conoce a Beethoven y puede permitirse pagarse un boleto para ir a un teatro o a un auditorio? ¿5%, 6%? La mayoría de la humanidad tiene apenas lo necesario para subsistir. ¿Por qué no hacerlo real? ¿Porque no organizar una gran movilización que no lleve el alimento físico, el agua, la medicina, cosas que ya llevan muchas organizaciones afortunadamente, sino que lleve algo intangible, que, sin embargo, es lo que nos hace ricos por dentro: el patrimonio de nuestras grandes obras del pensamiento, de la cultura, del arte?”.
Soñó con convertir la Novena de verás en patrimonio de la humanidad, de todos, y en montar una “gran troupe” que la llevará por el mundo, a “colectivos especialmente vulnerables o ante gente que sufre en un hospital, en una cárcel, en un barrio que se encuentra en los límites de la marginación social o de la pobreza”, recuerda.
Lo comentó con amigos y se fueron sumando, hasta formar un equipo de siete. “Los puedo llamar Quijotes, como yo, gente que ha enloquecido por un ideal que muchos otros califican de inútil. Para nosotros, es muy importante esta labor que tiene una carga romántica de pensar en los que más sufren”, dice el director artístico, ejecutivo y musical de este proyecto.

 

Iñigo Pirfano Beethoven
El director Pirfano junto a Fernando Lallana, parte del equipo y fundadores de A Kiss for All the World, que apoyó en el concierto en Panamá.

A su lado está Fernando Lallana, amigo, abogado y economista de profesión, que se toma unos días de su trabajo, para ayudar a Pirfano durante el viaje con la logística, como uno de los siete locos Quijotes.
“Es un privilegio”, dice de su trabajo voluntario por la música, algo que no está en su día a día como consultor, y comenta que quisiera a través de este proyecto “alertar a los jóvenes que están en esa encrucijada de ver por dónde van a caminar, que lo trascendente tiene mucho más valor que lo material, que no se dejen guiar simplemente por lo material, que dirijan su pensamiento hacia horizontes un poco más nobles que simplemente el enriquecimiento rápido”.
Pirfano insiste en que no son “nada”, ni asociación ni fundación (aunque tuvieron que constituirla como una organización sin fines de lucro por temas administrativos), sino un movimiento, que esperan sea contagioso.
“A veces me dicen ‘tienes que tener cuidado de que no les roben la idea’. Si lo que yo quiero es que me la roben. Ojalá a partir de ahora, todos los años la Sinfónica Nacional toque en el hospital oncológico”.
Le llamaron A Kiss for All the World, porque es un fragmento de uno de los versos de la Novena Sinfonía, de la ‘Oda a la alegría’. “Dice, en alemán, ‘abracense multitudes, este beso al mundo entero; hermanos, sobre la bóveda celeste debe habitar un padre amoroso”, explica el director. “Nosotros estamos acercando la Novena de Beethoven, pero estamos acercando un beso, un abrazo al mundo entero, por eso nos parecía muy bonito lo del beso al mundo”.
Comenta que decidieron usarla en inglés para que tuviera una tónica internacional. Después de sus cuatro conciertos en España, cuatro en Colombia y tres en Panamá, están preparando cuatro conciertos para Lima, Perú, y esperan llevar la Novena a un campo de refugiados en Alemania.

a kiss for all the world
El director de orquesta Íñigo Pirfano viajó a Panamá cuatro veces para preparar el concierto de la Novena Sinfonía de Beethoven.

El hombre de la batuta
En camisilla de hilo, bajo el techo de la puerta cochera del Hospital Oncológico Nacional, Pifarno se para, no frente a la orquesta, sino frente al público, hombres y mujeres en sillas de ruedas, algunos con sus cabezas cubiertas por gorros para disimular la pérdida de cabello por la quimioterapia. Algunos más eran familiares de algún paciente, que se tomaban un descanso en su tarea de cuidadores.
El director les explicó que sucedería y arrancó aquella orquesta y las 80 voces del coro; todos panameños. Al finalizar, algunos lloraban, otros aseguraban que jamás habían escuchado algo igual; exaltados regresaban a su faena en el hospital.
Aquel concierto a la puerta del hospital oncológico había sido el primero en Panamá. A este concierto siguieron dos más, uno en el domo de la Universidad de Panamá y otro en el Ateneo de la Ciudad del Saber, todos gratuitos y a los que el Instituto Nacional de Cultura (Inac) había llevado niños, jóvenes y adultos de áreas desfavorecidas.
Los conciertos de Panamá tenían la particularidad de que, a diferencia de los que ofrecieron en Colombia, el 100% de los músicos eran panameños, lo cual fue muy especial para el director. “Siempre trabajar con una orquesta nueva es muy interesante; con gente con tanto talento y tan alegre”. Para llegar a este concierto, Pifarno había iniciado el acercamiento con Panamá hacía nueve meses, comenzando en la Embajada de Panamá en España, que hizo las conexiones con el Inac y de allí con el coro de la Universidad de Panamá.

Íñigo Pirfano a kiss for all the world
El director de orquesta Iñigo Pirfano y Fernando Lallana, miembro fundador de A Kiss for All the World.

Este proyecto es algo que los involucrados hacen en sus ratos libres, pero reconoce que tiene “tal exigencia, que tengo que hacerlo compatible con toda mi actividad como interprete, como conferencista, como ensayista, también escribo libros. Le robo tiempo al tiempo, robo horas de sueño para hacer realidad esto“, comenta.
Su centro es la música, trabaja con distintas orquestas y tiene la suya propia, la Orquesta Académica de Madrid. Hace tres años, ganó el Premio Liderazgo Joven de la Fundación Rafael del Pino, por su trabajo como director. Además estudió filosofía, y declara que su gran vicio es escribir, no puede dejar de hacerlo, y uno de sus libros, Inteligencia musical, sobre cómo manejar una orquesta (“hablo de cómo enamorar a una orquesta, a un equipo muy complejo, con egos, gente que tiene mucho talento”), lo llevó a convertirse en conferencista en liderazgo, y con este oficio viaja alrededor de España y Latinoamérica dictando conferencias.
Actualmente, está escribiendo su cuarto libro, “sobre la verdad en las propias vidas de las personas, como la gran ausente en la sociedad”. Cuenta que lo titulará Música callada. “No sé cuándo encontrar el tiempo para terminarlo”, y además asegura que el proyecto de Beethoven se convertirá en otro libro.
Asegura que este movimiento de la Novena lo transforma todos los días.
“Soy un enamorado de lo que hago, en este proyecto se juntan mis dos pasiones: las personas y la música. Estos conciertos me aportan algo muy especial, tocar en una cárcel entre personas que no te pueden dar nada más que su abrazo… Después de las actuaciones de la cárcel de La Picota en Bogotá, nos abrazaron fuerte, nos decían ‘ustedes nos han traído libertad’. Eso no te lo da el público de una magnífica sala de conciertos y eso de alguna manera es lo que yo quiero dejar al mundo; es lo que creo que puedo aportar para hacer este mundo un poco más bello, más habitable”.