Luego de una carrera profesional que ella cataloga de exitosa, Irasemena Rivas González decidió hacer un alto en su vida y abrirle también paso a su pasión: La escritura, la cual descubrió desde niña.

“En mi casa los libros eran algo normal. Aprendi a leer desde los tres años. Mi madre era creyente que a través de la lectura se logra vencer la ignorancia y salir del ciclo de la mediocridad. Mi nombre tiene que ver con el amor que mi madre tenía hacia la lectura y la escritura. Ella me puso el nombre en honor a la obra cumbre de la literatura brasilera que es la novela Irasema”, revela la escritora de 47 años, quien es fiel creyente de que “un escritor se hace y se nutre leyendo”.

Debido a su trabajo con una trasnacional como directora de proyectos, Rivas prácticamente vivía entre aeropuertos, y las largas horas que pasaba en las salas de espera las dedicó a “garabatear con letras historias” que surgían de su imaginación, dice. Pero entre su apretada agenda e innumerables compromisos, le ocurrieron dos sucesos que marcarían el resto de su existencia.

“En la Feria del Libro de 2013 me encontré con el escritor Juan David Morgan y le dije que yo antes escribía, pero que lo había dejado de hacer por el trabajo y falta de tiempo. Él me contestó algo que caló en mí: ‘si tus palabras deben ser conocidas, ¿quién eres tú para prohibirle al resto del mundo que las lea, quién eres tú para callarlas?’ Pero igual me fui a mi rutina”, comenta la escritora.

En el camino, Irasema Rivas enfermó. “Luego de una cirugia mi doctor me dijo: ‘ viniste al mundo para hacer algo, pero no creo que se apara estar montada en aviones ni dirigiendo proyectos. Dios te quiere por algo, encuéntralo’. Cuando él me mencionó eso recordé a Juan David Morgan y me dije que no había escrito, no lo habia tomado en serio”, rememora. Entonces se decidió entrar al año siguiente (2016) al Diplomado de Creación Literaria de la Universidad tecnológica de Panamá. Y allí empezó todo.

La génesis como escritora

Antes del diplomado, Rivas había escrito una colección de 100 escritos, entre historias, relatos y cuentos. En las aulas empezó a pulir 25 de ellas. “Allí le di forma a eso que hacía empíricamente, de manera natural, tratando de imitar lo que leía. Esta vez de la mano de grandes conocedores, quienes me ayudaron a encontrar el estilo que yo queria plasmar en mis escritos, a pulirlos y a hacerlos un poco más estéticos”, cuenta.

Tambien presentó nuevas historias. “Parte de nuestras asignaciones era buscar una nueva forma de decir las cosas sin los típicos temas usuales: la luna, el sol, las estrellas, la naturaleza. Debíamos buscar otras temáticas y darles un giro, tanto en el contenido como en el uso de las palabras, e involucrar el elemento sorpresa, para que quien te lea se involucre y se haga partícipede lo que está leyendo”, indica.

En ese diplomado, tuvo la oportunidad de conocer a seis compañeros con quienes también tomó un taller de escritura en la Alianza Francesa, bajo la dirección del escritor Carlos Winder.

Posteriormente los siete nuevos escritores, que nunca antes habían publicado ninguno de sus escritos, emprendieron un proyecto literario en conjunto, la antología de cuentos Infidelidades, la cual presentarán durante la Feria Internacional del Libro de Panamá el sábado 20 de octubre a las 4 p.m. en el Salón Trenzado Lagunilla.

“Decidimos que era el momento de decirle al mundo: ‘Esto es lo que hacemos, lo que escribimos’, y fue así como realizamos este trabajo en colaboración”, destaca.

Una obra versátil

 Infidelidades es una antología de 17 cuentos de siete escritores. Jaime Lucar
Infidelidades es una antología de 17 cuentos de siete escritores.

Infidelidades tiene mucho que ver con serle infiel a lo rutinario, a nuestras profesiones y serle fiel a nuestra pasión. Lleva el título en honor a uno de los cuentos de Iris Contreras, incluido en la antología, donde cada historia refleja el estilo de los siete escritores que componemos este trabajo”, aclara la escritora.

La idea del libro surgió en las aulas de clase. “La obra nació del interés de 7 compañeros escritores, de los cuales ninguno ha publicado aún, por presentarle nuestro trabajo a la gente. La antología de cuentos es producto del trabajo que hicimos en el diplomado y que se pulió en el taller. Aunque cada cuento lo escribió una sola persona, lleva un poquito de cada uno, porque entre todos nos hacíamos críticas y sugerencias para mejorar los textos”, destaca.

Con sietes cabezas, siete mundos, siete personalidades, siete estilos de vida, el resultado es una obra versátil. “Los siete somos totalmente distintos, tenemos diferentes edades, profesiones, intereses, estilos, eso es importantes porque en Infidelidades logramos siete estilos distintos. Al final se logra un producto rico y amplio”, asevera Rivas, aclarando que todos los temas de los cuentos giran en torno al ser humano y a sus pasiones.

Los cuentos de Irasemena.

Irasemena Rivas, quien se considera a sí misma como una novelista con estilo naturalista (que vé la naturaleza y la incluye dentro de sus relatos), escribió dos de los 17 cuentos de ficción de la antología.

“Tengo dos cuentos. Uno se llama Confluencias, que busca mostrar cómo la vida se encarga de que personas que no se conocían se junten en momentos inesperados, tomando en consideración que de alguna forma todos estamos unidos”, explica. Esta obra está ambientada en los nazis que fueron a Argentina. “Toco el tema de si había o no en esas personas sentimientos como el amor, la compasión, o si solamente eran asesinos sin sentimientos”.

El otro cuento es Selene en plenilunio. “Su título evoca a nuestro más importante y célebre escritor, Rogelio Sinán, el padre de la literatura panameña y quise hacerle de alguna manera un homenaje. Plenilunio fue su novela más importante y Selene es una diosa a la que quise juntar con la luna, un fenómeno que inspira escribir”, narra y detalla que la historia es la de un hombre lobo y la manera como él creció y se dio cuenta de su naturaleza a través de los ojos de una niña.

Cualquiera puede escribir

La idea de la escritora y sus compañeros es rescatar la literatura panameña. “Queremos decirle al resto del país que cualquiera puede escribir, siempre y cuando tenga el interés, las competencias, el don. Pero que no se pongan límites”.

Rivas brinda algunos consejos para quienes tengan interés en la lectura. “Primero que escriba en cualquier lugar, ya sea en un papel, el celular, la tablet. Segundo que lea mucho, ya que no hay buenos escritores si no hay buenos lectores. Lo otro es que deje que alguien que conozca lea lo que escriba y que no le tema ir a talleres. Por último, que concurse, hay montones de concursos en internet, tanto nacionales como internacionales”.