A las 8:45 de la noche del 9 de mayo se abrió la pasarela dispuesta en el American Trade Hotel. Los modelos no tenían las típicas figuras de jovencitos estilizados, de más de 1 metro 70 de estatura, con poses prefabricadas. No. Se trataba de hombres y mujeres de diversas edades, con diferentes discapacidades.

Niños, jóvenes y adultos con síndrome de Down, en sillas de ruedas o con discapacidad visual, aparecían sobre la pasarela con coloridas chaquetas, pantalones, ponchos y vestidos con flequillos y borlas. Más que un desfile, aquello parecía una fiesta con la amplia sonrisa en sus rostros, los jubilosos saludos al público y los movimientos espontáneos de baile. El público, contagiado, lanzaba aplausos efusivos y porras frente a aquel mensaje de inclusión, poco usual en una pasarela.

Se trataba del desfile inclusivo Dream Limitless, organizado por la Fundación Down Panamá. Su objetivo era mostrarle a la sociedad todo lo que son capaces de hacer las personas con capacidades especiales y su derecho a ser tratados como iguales. “Down Panamá busca mostrar a la sociedad de una forma concreta que los sueños no tienen límites. Buscamos mostrar que el tener una condición de discapacidad no limita al individuo. Si se tienen sueños, se pueden hacer realidad con esfuerzo, dedicación y apoyo”, comentó Marta Vernaza, presidenta de la fundación.
La creadora de los diseños es la joven guatemalteca de 20 años Isabella Springmuhl, que marcó un hito en London Fashion Week 2016 al convertirse en la primera diseñadora con síndrome de Down en presentar sus creaciones en este evento de moda. Además, Isabella fue una de las nueve mujeres latinas incluidas en la lista de las 100 mujeres de 2016 de la BBC.

Dream Limitless, un desfile inclusivo

En Dream Limitless, la diseñadora presentó su colección Cornoscopia. “Van a ver una colección divina, con muchos sabores, colores alegres, encendidos. Quiero que conozcan la conexión en los sabores, en lo típico y que reconozcan lo que estoy haciendo”, señalaba la diseñadora antes del desfile.

Su estilo está inspirado en culturas indígenas centroamericanas. Una mezcla de bordados típicos de los indígenas de Guatemala, como el jaspe, con materiales modernos como denim, flequillos, borlas y pedrerías, en prendas tradicionales como el huipil o en otras más modernas y frescas.

UN CAMINO CON ROCAS
Isabella Springmuhl es la menor de cuatro hermanos. Su madre Isabel Tejada la tuvo a sus 40 años. “Tener una hija con síndrome de Down me cambió completa y absolutamente. Lo que creí en un momento que era lo peor que me había pasado, ha sido lo mejor que la vida me pudo poner en frente. Isabella es el más dulce y maravilloso reto que tengo por delante”. Antes de las fotos para la entrevista, era la mamá quien le acomodaba la diadema de flores a su hija y le decía cómo poner las piernas.

Karen Bernal | Revista MIA
La diseñadora Isabella Springmuhl junto a su madre Isabel Tejada.

Cuenta la madre que desde niña, Isabella mostró inquietud por los dibujos y pasaba horas viendo las revistas. “Más adelante agarraba las hojitas de papel y trazaba figuras. Entonces me pedía tela y ella las recortaba y con alfileres le hacía ropa a sus muñecas”.

Isabella lleva el gusto por las costuras en las venas. Su abuela también fue diseñadora de modas. Hoy su marca se llama Down to Xjabelle, para honrarla. “Down, porque yo tengo síndrome de Down y Xjabelle era el nombre del atelier de mi abuelita”, afirma la joven diseñadora.

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En casa, Isabella era tratada como una más. “Yo creo que el secreto de Isabella es la aceptación de la familia, la mezcla de amor y la estimulación que se le comenzó desde los diez días de nacida. Ella nunca fue tratada diferente, a donde íbamos, venía ella, lo que tenían que hacer los demás, lo hacía ella”, dice la madre.

Al terminar sus estudios secundarios, Isabella ya tenía claro su sueño. “Yo estuve en un colegio regular, con maestros que me apoyaron, que me quisieron, hasta que me gradué, hice mi proyecto de vida y sabía que quería ser diseñadora de modas”, afirma.

Fue en ese momento que la golpeó el peso de la discriminación, por su condición. “Nunca sentí rechazo en la vida, hasta que intenté entrar en la universidad y me rechazaron por tener síndrome de Down. Me sentía horrible, devastada, triste, pensé que no lo iba a lograr, pero poco a poco lo superé gracias a mi familia, a mis amigos y a Dios, que me ayudó a que este sueño no se terminara”.

SU EVOLUCIÓN EN LA MODA

Isabella dibuja sus diseños y los colorea. Luego los convierte en una imagen 3D que imprime y lleva a su taller para ser confeccionados.

Como no pudo entrar a la universidad, Isabella empezó a recibir clases de moda en una academia de costura. Seguía haciendo sus propios bocetos y los plasmaba sobre unos libros de diseño que le regaló su madre.

“Hace tres años mi hermana la invitó a participar en Guate Extraordinaria. Para ese evento, Isabella hizo siete bolsas y fueron un éxito. Entonces ella me dijo: ‘Voy a ser una marca mía’ y empezó a hacer chalecos y bolsas. Eso fue como una bola de nieve”, narra la madre. Meses después recibieron la invitación para participar en London Fashion Week.
En la semana de la moda londinense, Isabella estuvo invitada como artista emergente en la International Fashion Showcase, donde realizó una representación agrandada de cuatro muñecas de trapo típicas de su país, llamadas quitapena, a las que vistió utilizando tejidos tradicionales.

“Me sentí emocionada, enamorada. Aprendí muchas ideas de moda, muchos estilos, de todo, porque me abrieron su corazón”, relata la diseñadora sobre la experiencia.

“Isabella fue la sensación y eso la catapultó y empezó a recibir invitaciones de México, Roma, Estados Unidos”, expresa su madre.

La joven asistirá a la semana de la moda de Guadalajara en julio, y tiene invitaciones pendientes para mostrar su arte en Edimburgo, Hamburgo y Ginebra, según menciona su madre. “Lo que no tiene esta niña es tiempo porque sus diseños son hechos por ella y lo hacen las costureras y bordadoras. No es una producción en grande, sino que como dice ella, cada diseño es único, porque todos los tejidos son hechos a mano”.

Viendo el éxito de su hija, Isabel Tejada cree que el rechazo de la universidad fue lo mejor que le pudo pasar a Isabella. “Si hubiera entrado a la universidad, probablemente jamás hubiera logrado esto, porque ella diseña con el corazón, le pone rojo, azul, morado, pompones, cuero. En la universidad hubieran empezado por decirle ‘esto no se hace, esta es la manera que se hacen las cosas’, le hubieran limitado su creatividad”.

La diseñadora sigue soñando en grande. “Quiero tener mi propia boutique Chabelle Style, me gustaría que mis diseños sean exportados en todo el mundo, y recibir más invitaciones”.

TODOS SOMOS IGUALES

La diseñadora durante el cierre del desfile inclusivo, organizado por la Fundación Down Panamá.

“Yo no me siento diferente. Me siento a mí misma. Estoy orgullosa de tener este síndrome de Down, me encanta”, dice.

“Soy un ejemplo para la sociedad”, agrega insistiendo que debe haber más inclusión. “Que incluyan más chicos y chicas. Tenemos derecho de estar incluidos en esta sociedad y que nos den la oportunidad. Nosotros también lo podemos lograr”.

Exhorta a las personas con discapacidad “que no se rindan, que sigan peleando con lo que son, que sigan adelante, que no tengan rocas como yo, y si las tienen, que las pasen, sigan adelante. Si tienes fe en Dios, él te va a oír”.

Para Isabel, es necesario aprender de las personas con síndrome de Down su inocencia. “Si nosotros les damos la oportunidad, los beneficiados vamos a ser todos nosotros, porque ellos tienen una deficiencia mental, pero son superdotados del corazón, y eso es lo que nosotros tenemos que aprender, a vivir en una sociedad de tolerancia, con valores, cariño, amor, alegría. Eso lo tienen ellos, nosotros lo hemos perdido en el camino y a ellos les abunda. Tienen una capacidad de sorprenderse, de ver lo bueno en todo y de amar”.