En octubre de 2013, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lanzó un libro innovador y revolucionario sobre economía creativa y cultural denominado “La Economía Naranja: una oportunidad infinita”, elaborado por los funcionarios del BID, Felipe Buitrago e Iván Duque.

La idea de la obra, era estimular el debate en América Latina y el Caribe sobre la contribución de la creatividad como un elemento integral del desarrollo económico y social. El objetivo se cumplió.

Hoy, casi cuatro años después, la Economía Naranja “se ha convertido en un término ampliamente usado en todos los países latinoamericanos”, según comenta uno de sus autores, el senador, columnista y profesor colombiano Iván Duque.

Además, el concepto pasó del papel a la realidad: Le sirvió de inspiración al político para crear en Colombia la Ley Naranja, que ya fue aprobada. La misma, tiene como objeto desarrollar, fomentar, incentivar y proteger las industrias creativas en el país suramericano.

Precisamente, Duque estuvo como invitado del BID durante la reciente Feria Internacional del libro de Panamá, presentando su obra, que demuestra el poder de las industrias creativas y culturales en la economía de la región, y explicando cómo se puede aplicar este concepto para lograr un desarrollo sostenible en América Latina.

La industria creativa ha sido tratada en América Latina como la Cenicienta, y no se han dado cuenta que puede ser La gallina de los huevos de oro”.

La industria creativa, un campo por explotar

Iván Duque presenta su libro Economía Naranja en la Feria del Libro de Panamá
El político, abogado, escritor y columnista colombiano Iván Duque, presentó en la Feria del Libro su obra ‘La Economía Naranja: una oportunidad infinita’, y nos habló sobre el revolucionario concepto.

“La represa de las Tres Gargantas en China es el proyecto hidrológico más ambicioso que se haya hecho en la historia de la humanidad. Mas de un millón de personas tuvieron que ser reasentadas para poder hacer esta obra, y desde el momento que fue concebida hasta el momento de su inicio, el costo de ella fue de 25 mil millones de dólares. En ese mismo periodo los diez musicales más importantes de Broadway vendieron, en boletería y mercadeo 27 mil millones de dólares, dos mil millones de dólares más”.

Con este ejemplo, el senador y precandidato presidencial colombiano Iván Duque empezó el pasado 17 de agosto en el Salón Trenzado-Lagunilla del Centro de Convenciones Atlapa, la presentación de su libro.

La industria creativa se refiere a bienes intangibles. “Un sector de una economía limpia, que genera mucho empleo, que conecta ese talento con la propiedad intelectual, que es un mecanismo de llegar a la sociedad del conocimiento”, según el también abogado Iván Duque.

Explica que el sector tiene cuatro grandes bloques. “Por un lado está el patrimonio ancestral, festivales, carnavales, gastronomía, museos. Luego, tenemos las artes visuales, como la pintura, escultura, fotografía, y artes escénicas, como teatro, danza, óperas, títeres”. El tercer bloque lo ocupan los medios, radio, televisión, cine, medios digitales; y por último, las creaciones funcionales como diseño, arquitectura, joyería, diseño de video juegos.

“La sumatoria de todos esos sectores de muchos países de Latinoamérica son mucho más grandes que sectores convencionales. En el caso de Panamá, puede llegar a ser más grande que el sector de agricultura”, expresa. Sostiene que en Colombia, el aporte de la Economía Naranja al PIB es del 3,3%, mayor que el del café (0.8%) y la minería (2.2%).

“Creo que el reto que tenemos en América Latina es apostarle a ese sector pensando en el futuro, sobre todo para la población de los millennials, pues son sectores totalmente nuevos y flexibles. Hay que ver que en los próximos 20 años, muchos empleos tradicionales van a desaparecer, los que sean creativos van a prosperar”.

Panamá, con muchas oportunidades naranja

La Economía Naranja es un modelo que está creciendo muchísimo, según Duque, quien expresa que “en la región, este sector genera más de diez millones de empleos”. Durante su ponencia, el senador sostuvo que el 6,4% del PIB de Panamá, así como el 3,2% del empleo del país, pertenecen al sector creativo.

“Creo que Panamá tiene muchas cosas maravillosas, por ejemplo el Festival de Jazz, el Festival Internacional de Cine, el Macro Fest, la Feria Internacional del Libro, el Panama Fashion Week. Estamos viendo a lo largo del año distintos eventos de industrias creativas que traen turismo y que además conectan a quienes producen en Panamá con compradores internacionales”, recuerda.

Además, el istmo también tiene lo que Duque cataloga como ‘héroes naranja’. “Hay casos como Rubén Blades, Danilo Pérez, Olga Sinclair o Charlie Collins, eso muestra que ellos son factores de inspiración para una nueva generación. Si Panamá hace las cosas bien, con buenas políticas, integrando al sector privado, al Estado, a las autoridades locales y a la ciudadanía, puede apostarle perfectamente que en la próxima década duplicará el aporte de estas industrias al PIB”.

Iván Duque en el stand del BID durante la Feria del Libro de PanamáKaren Bernal | Revista MIA
El precandidato presidencial colombiano Iván Duque, en el stand del BID durante la Feria del Libro de Panamá.

Cambiando ‘los chips’
Para implementar el concepto de Economía Naranja de una forma sostenible, es necesario considerar cuatro aspectos fundamentales, lo que Duque ha denominado ‘cuatro cambios de chip’.

“Primero, hay que entender que el talento es una fuente de riqueza. Estamos viviendo en una sociedad donde no siempre empleamos a las personas en lo que tienen talento, sino que los mandamos a que consigan un empleo cualquiera”, indica. El segundo cambio de chip es sobre la dignidad personal. “Si alguien está empleado para lo que tiene talento, viene un proceso importantísimo de dignidad personal, estoy haciendo lo que me gusta, para lo que tengo talento, y luego lo voy a hacer mejor”.

Lo anterior se conecta con el tercer elemento, la propiedad intelectual. “Si yo produzco una canción, un libro, un diseño, una imagen, y la patento, y ademas está protegida, cada vez que sea reproducida implica una regalía, lo cual es una forma de remunerar ese telento y esa capacidad intelectual de haber hecho una creación original”. El cuarto cambio de chip es que las industrias de la creatividad también son un vehículo para la economía del conocimiento.
“Si nosotros logramos que esas cuatro cosas estén incorporadas en el sentir y la cultura de un país, estoy seguro que América Latina será la gran potencia en ese sector, en poco tiempo”, dice.

El acelerador de la Economía Naranja
La Economía Naranja trata sobre la importancia de la industria creativa en Latinoamérica
El Libro La Economía Naranja fue escrito por Iván Duque junto a Felipe Buitrago; ambos eran funcionarios del BID.

Para Iván Duque, la Economía Naranja es uno de los grandes potenciales para el desarrollo de la región. “América Latina tiene reserva limitadas de petróleo, de gas, de carbón, pero tiene una reserva ilimitada de talento. Los que sepamos entender como país que éste es nuestro futuro, vamos a ser los grandes triunfadores de la próxima década”, advierte.

Por ello, cree fundamental aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece el explotar la industria de la creatividad. Una forma de lograrlo es a través de la tecnología. “Son sectores que cada día están tomando más dinamismo, inclusive detonados por la tecnología; por ejemplo, hoy el mercado de descargas musicales en el mundo es de más de 8 mil millones de dólares”, señala, subrayando que es necesario saberle apostar, entender que ahí hay un potencial de exportación, de empleo, de inversión.

Duque insiste que debe haber conexión entre los países de la región. “América Latina tiene mas de 590 millones de habitantes, pero no hemos hecho un vínculo para que las industrias de nuestro conocimiento fluyan con mayor libertad”. En su ponencia, resaltó la necesidad de crear un mercado interamericano de contenidos originales, para que los productos culturales del continente se conozcan y se muevan con mucha facilidad entre las fronteras.

“La apuesta que debemos hacer en nuestros países es ver al sector de la cultura como un punto central de las políticas de desarrollo, y a los jóvenes que le quieren apostar a estos sectores, como una especie de héroes que van a jalonar nuevos mecanismos de generación de empleo, de inversión y de internacionalización de nuestras economías”, enfatizó.