La Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero R. es una fábrica de ideas, un lugar para la preservación del patrimonio bibliográfico, cuyo proceso de modernización es una garantía para perpetuar la cultura panameña.

Con una colección de 10 mil libros que pertenecían a la Biblioteca Colón, se inauguró el 11 de julio de 1942 la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero R., eje del sistema bibliotecario en Panamá.

Ya son más de siete décadas preservando la memoria de la nación. “El aporte más importante de la Biblioteca Nacional durante todo este tiempo es que es la sede del patrimonio bibliográfico nacional. Aquí hay muchísima obra panameña importante, son más de 150 años de periódicos locales”, señaló en una rueda de prensa María Magela Brenes, directora de la institución.

La biblioteca ha tenido varias sedes en sus 74 años de existencia. Primero, la estructura estuvo ubicada en un local contiguo a la Presidencia de la República, hasta cuando fue trasladada a otro de propiedad del Seguro Social en 1961, localizada al lado del Palacio Legislativo. Finalmente, el 24 de septiembre de 1987, se inauguró la sede actual, un edificio nuevo ubicado en el Parque Recreativo Omar Torrijos, creado exclusivamente para el funcionamiento de la institución.

Este año, la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero R. cumple 75 años, que serán conmemorados con diversas actividades culturales durante el mes de julio y el resto del año.

Un recorrido por la historia

Son más de cinco mil metros cuadrados, distribuidos en cuatro niveles llenos del pasado y presente del país, los que hoy reúne la Biblioteca Nacional. Recorrerlos es descubrir un fascinante mundo lleno de historia.

“En el primer piso están la hemeroteca, el taller de conservación y el departamento de digitalización y de procesos técnicos, donde se trabaja la catalogación de todo lo que ingresa a la Biblioteca Nacional”, detalla durante un recorrido por la institución Guadalupe de Rivera, directora técnica de la institución.

Karen Bernal | Revista MIA
Fátima Ávila muestra un periódico en formato microfilm que será digitalizado. Éste y el proceso de digitalización de los diarios impresos son dos de los procesos que actualmente lleva a cabo la institución para su modernización.

La hemeroteca es un salón de 580.74 metros cuadrados, que alberga en sus estantes más de 150 mil documentos. Allí reposan 486 periódicos publicados en 196 años, según indica Fátima Ávila, actual jefe de la hemeroteca. En las mesas ubicadas en la sala, se visualizan estudiosos quienes realizan sus consultas y posteriormente donan sus obras e investigaciones a la biblioteca.

El departamento de encuadernación y restauración es donde se desencuadernan hoja por hoja los ejemplares que se van a restaurar para empezar el proceso de digitalización. “Posteriormente se guardan en cajas especiales libres de ácidos para  retornarlas a la hemeroteca, donde están debidamente custodiados”, ilustra Oscar Cervantes, encargado del departamento.

Karen Bernal | Revista MIA
En el departamento de encuadernación empieza el proceso técnico de la digitalización. Allí se desencuadernan y restauran los diarios.

La sala de digitalización está conformada por scanners especiales, que por medio de una luz hacen un barrido y un escaneo, capturando las imágenes de los documentos que ya han sido restaurados, sin necesidad de tocarlos. “Después que pasan por los scanners, estos documentos deben pasar por el proceso de limpieza y, finalmente, sale el pdf, que es catalogado y es el que verá el usuario en la web de la biblioteca”, subraya Juliana Barría, supervisora del departamento. Al día se escanean más de 4 mil páginas.

“Con este proyecto se va a lograr más acceso a documentos importantes para la historia del país. Solo una persona puede consultar el periódico en papel, pero al tenerlo digitalizado, más personas tienen acceso al mismo tiempo, en especial a través de internet”, ilustra Guadalupe de Rivera.

Karen Bernal | Revista MIA
Los scanners de la sala de digitalización capturan las imágenes de los diarios, sin necesidad que sean tocadas, para así evitar su deterioro.

El segundo piso está conformado por la sala panameña y el centro audiovisual. “En la sala panameña, reposan todos los ejemplares de monografías, libros, que se publican sobre Panamá, de panameños, fuera y dentro del país. Puede tener mas de 87 mil ejemplares de libros panameños”, dice de Rivera.

Karen Bernal | Revista MIA
Guadalupe de Rivera en el Centro Audiovisual.

Sobre el Centro audiovisual, Mario García Hudson, encargado de la sala, manifiesta que “hay una colección significativa de materiales en audio, sobre todo de la música panameña desde la década de los años 1920 a la actualidad, y también hay videos significativos sobre la historia de Panamá”.

El tercer piso es la sala de referencia, con material de consulta rápida como diccionarios y enciclopedias. “Hay un espacio de biografías de panameños y de extranjeros, como también un archivo vertical de recorte de periódicos de personajes panameños y de instituciones. Del otro lado, hay un área de sala de internet, para los usuarios que quieran hacer uso de esa herramienta, y algunas enciclopedias digitales”, expresa Guadalupe.

El cuarto piso alberga la sala infantil.

El cuarto piso aloja la sala extranjera, “donde están los libros representativos de autores extranjeros pero también revistas y boletines extranjeros”. Además, acoge el Rincón Infantil, una pequeña sala donde se llevan a cabo talleres de lectura con niños.

La conmemoración

La agenda  para celebrar el aniversario será muy variada e interesante y está relacionada con la recuperación, preservación y difusión de la memoria nacional. “Iniciamos este mes con una imagen renovada, se lanza un nuevo logo, una representación de un libro abierto cuyas hojas se desprenden formando la bandera nacional en claro significado de ser la sede de la memoria documental del país. Todo lo que se ha producido por panameños o no panameños sobre Panamá dentro y fuera del país”, comenta Brenes.

  • La mañana del 11 de julio se realizará la actividad Valoración de la colección. “Estamos invitando a los diferentes escritores, que ya nos han donado sus libros, para que se los dediquen a la biblioteca, porque eso le da más valor a la colección”, manifiesta Brenes. Aclara que le han extendido la invitación a cerca de 32 autores.

“En la tarde del 11 de julio se inaugura la exposición Guardián y vigía que narra un poco la historia de la Biblioteca nacional a través de sus colecciones”, agrega.

  • La conmemoración continúa el 14 de julio con un evento privado, donde según Brenes, se hará un reconocimiento a los funcionarios de la biblioteca y a los exdirectores.
  • El 18 de julio, se hará una primera entrega del proyecto de digitalización de la colección hemerográfica, que implica pasar a formato digital alrededor de 500 mil imágenes de diarios panameños publicados de 1838 a 1974.
  • El 29 de julio será el cierre del mes con la Jornada de puertas abiertas, con “varias actividades literarias y culturales. Una es Te presto mi voz, donde vamos a tener a gente leyendo para invidentes”, menciona Brenes, quien extiende la invitación a locutores y personas con buenas voces para que sean lectores. Otra de las actividades de ese día será el concierto del grupo Palsaxe en conmemoración del centenario del músico, compositor, profesor y director de orquesta panameño Roque Cordero.

La celebración se extenderá más allá de julio. “En agosto, vamos a tener presencia importante en la Feria del libro. Allí tendremos una exposición y la Academia Panameña de la Lengua le va a rendir homenaje a la Biblioteca Nacional”, asegura Brenes.

En octubre, mes en que se celebra el concurso Ricardo Miró, “queremos hacer una actividad con el Instituto Nacional de Cultura, porque también se cumplen 75 años del Miró. Además, los primeros años del concurso, los manuscritos se depositaban en la biblioteca”, sostiene la directora, resaltando que los pequeños también tendrán su lugar, pues el 29 de julio realizarán “una actividad grande en la sala infantil con una narración oral para niños”.

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