En una esquina de su oficina están las botas de trabajo y su casco rosa. Ilya Espino de Marotta, vicepresidenta ejecutiva de Ingeniería y Administración de Programas del Canal de Panamá, reconoce que le encanta ir al campo, lo que en su caso hace dos veces a la semana visitando los trabajos de la ampliación del Canal.

Marotta es la autoridad máxima del programa de ampliación. Su carrera completa la ha realizado dentro del Canal
a lo largo de 30 años. Terminada la ampliación del Canal, Marotta seguirá a cargo de los trabajos y supervisión de la obra durante sus primeros meses de funcionamiento, y estará encargada de otros proyectos dentro del Canal.

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Para Ilya Espino de Marotta, el éxito no tiene nada que ver con dinero ni posesiones, y tiene todo que ver con la familia y tener algo que aportar a la sociedad.

El éxito está en todo
“Para mí, éxito en lo personal es tener la familia que tengo, tengo tres hijos maravillosos, un esposo maravilloso también, unos padres esplendidos y un excelente trabajo. Así que pienso que éxito no es solo lo que haces en tu carrera profesional sino que es el compendio de todo, lo que es tu familia, tu carrera y tú como persona”.

Ser exitosa dependerá de cómo te sientas contigo misma, y es un concepto muy amplio, explica, que varía de persona a persona. “Éxito es sentirse bien con uno mismo, con lo que uno ha logrado en la vida, porque no todo el mundo tiene las mismas aspiraciones. Hay personas que no quieren una carrera muy complicada y se sienten muy bien así; hay personas que deciden no tener hijos y se sienten muy bien así. Así que el éxito depende de cada individuo, pero sí creo que una persona exitosa es una persona de quien el resto de la sociedad tiene algo que aprender”. Este último punto es para ella el principio fundamental del
éxito “que tengas algo que aportar a la sociedad”.
Reconoce que la sociedad mide el éxito según “el mejor carro, si tienes la mejor casa, si te vistes de moda, consideran que eso es éxito, pero realmente eso no es éxito. Lastimosamente, en el mundo las cosas se materializan. Pienso que el éxito es algo más profundo que la parte material”.

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Marotta es vicepresidenta ejecutiva de Ingeniería y Administración de Programas del Canal de Panamá

La familia es prioridad
Marotta, quien al momento de la entrevista estaba por entregar el proyecto de ampliación del Canal, cuenta que le encanta la Navidad, y decora aunque tenga que quedarse dos noches sin dormir para hacerlo. Al momento de la entrevista, venía de almorzar en casa, y dice que no se queda hasta tarde en la oficina. Procura salir alrededor de las 5 p.m. Va al gimnasio con su esposo, luego cenan juntos, y si algo de trabajo quedó pendiente, lo hace desde casa luego de compartir ese tiempo en pareja. Sus tres hijos se encuentran estudiando en el extranjero.
En 2010, Marotta vivió un momento difícil cuando luego de que a su hijo le diagnosticaran cáncer, su esposo también fuera diagnosticado. Ella no lo pensó dos veces, tenía que dejar el trabajo, para estar con ellos, pero sus vacaciones acumuladas no eran suficiente. Sus compañeros del Canal, desde marinos hasta el administrador, les donaron a ella y a su esposo más de mil horas de vacaciones acumuladas para que ambos pudieran ausentarse, sin ver afectado su ingreso familiar ni su trabajo.
Todavía al contarlo se le nota conmovida, “como te quiere la gente cuando está dispuesta a darte horas de las vacaciones que se han ganado”. Aquel momento, cuenta que lo sobrellevó “con la Biblia, pegadita de Dios”.
En lo profesional, considera que la empresa también le permitió tomarse esos siete meses de ausencia, “por esa trayectoria de mi profesionalismo dentro de la empresa”. Cuenta que sus jefes, los administradores del Canal, Jorge Luis Quijano y Alberto Alemán Zubieta, la apoyaron y que su equipo estaba tan comprometido como ella en el trabajo, por lo que sabía que “todo iba a estar bien”, aunque ella no estuviera físicamente allí.

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Al momento en que se da la situación ella había sido elegida para un programa de desarrollo gerencial, que rechazó.
Pese a la ausencia y a no haber participado en este programa, a su regreso se le encarga la ampliación del Canal.

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La ingeniera en su oficina en el Canal de Panamá.

Sola no se puede

EN EQUIPO
“El esfuerzo conlleva más de una persona, conlleva el grupo de apoyo…
No puedes estar en todo  y ser perfecta en todo”.

Reconoce que para que una mujer llegue a un cargo de jerarquía, necesita el apoyo de muchos. En su caso, asegura que no hubiera podido lograrlo sin su esposo, con quien dice que reparte la carga del hogar, no 50/50 como sería el ideal, pero “un 30 a 40% de seguro”. “Mi esposo hizo mucho más de lo que la mayoría de los hombres están acostumbrados a hacer”. Él llevaba los niños al pediatra, hacía supermercado e iba a reuniones de padres de familia. “No es lo común, te das cuenta cuando vas a la cita del pediatra, y son pocos los hombres que hacen supermercado”.
También dice que no lo hubiera podido lograr sin su empleada doméstica a quien llama “una santa” y que ha estado con ella por 18 años.
“El esfuerzo conlleva más de una persona, conlleva el grupo de apoyo”, insiste.
Cuenta que fue ascendiendo a medida que sus hijos iban creciendo, de manera que llega a su cargo más alto cuando ya son universitarios, lo que fue una ventaja pues tuvo más tiempo cuando eran pequeños. A medida que el trabajo la absorbía más, ella priorizaba entre casa y trabajo.
“No puedes estar en todo y ser perfecta en todo”, dice sobre las veces que no pudo llegar a la obra de teatro de su hija, pero se aseguró de estar en los eventos más importantes. “Es saber priorizar, en qué reunión tengo que estar, y a qué reunión puede ir alguien que me reemplace y yo voy a una actividad familiar”.
Recalca que en su casa la regla ha sido siempre cenar en familia, todos en la mesa. “Es el momento en que compartimos todas las vivencias del día”.
Además, su espacio de pareja siempre fue prioridad. Sus hijos se quedaban algunos fines de semana en casa de los abuelos, y los esposo Marotta aprovechaban para tener su tiempo en pareja, y tomaban vacaciones solo de pareja, a parte de las vacaciones familiares.
Para relajarse, hace ejercicio diariamente, con su esposo, y va a su casa de playa, donde, aunque esté leyendo un informe de trabajo, si lo hace acostada en la hamaca se siente relajada.

Hasta dónde quieres llegar
De Marotta reconoce que hoy en Panamá existen muchas asociaciones que apoyan a la mujer para que pueda ascender, desde Onumujeres, hasta el Canal de Empresarias de la Ciudad del Saber y Women Corporate Directors (Directoras corporativas), asociación a la que pertenece.

Para ascender, insiste en que además hay que prepararse, “porque cuando vas subiendo, si no tienes la capacidad profesional,
no vas a moverte tampoco. Así que hay estudiar, hay que aprender”.
No obstante, hace hincapié en que estar arriba no es éxito si no te hace feliz. “Una tiene que hacer hasta donde una se sienta
cómoda. Le digo a la gente que no tienes que llegar al top top para probar algo a alguien. Si sientes que llegar allá va a
representar sacrificio en otra cosa que es más importante para ti, no lo hagas. Si sientes temor, no hay que tener temor, eso es
lo peor”.
“Si tienes el deseo, lo vas a lograr”, recalca.