Una abrazadora brisa caribeña, un despejado cielo azul y un penetrante sol son los primeros que dan la bienvenida al visitante una vez llega al puerto de cruceros de Cartagena de Indias, la segunda ciudad colombiana de referencia para hacer turismo interno. Más adelante un guía turístico espera al viajero para emprender esa travesía por los sitios más históricos y representativos de esta ciudad colonial.

Mientras el bus de turismo se va acercando al Centro Histórico, Emilsa Chala mejor conocida como Emily, empieza a contar la historia de cómo los españoles conquistaron Cartagena de Indias, que antes tenía por nombre Calamari —que en lengua de los primeros habitantes en ese entonces Karib o Caribe— significa ‘De cara al mar o Fruto de mar.

Actualmente uno de los sitios más emblemáticos de Cartagena es el recuperado Centro Histórico, declarado Patrimonio Nacional de Colombia en 1959 y reconocido por la UNESCO como Patrimonio Histórico de la Humanidad en 1984. En 2007 la arquitectura militar de toda la ciudad amurallada fue galardonada como la cuarta maravilla de Colombia, describe Emily a un grupo de periodistas de Panamá.

La guía detalla que cuando el conquistador español Pedro de Heredia funda Cartagena de Indias en 1533 lo hace en honor a Cartagena de España, que hoy cuenta con un puerto de cruceros junto al Mar Mediterráneo. Asegura que en la época colonial Cartagena sirvió como centro de acopio y puerto militar para resguardar todas las riquezas provenientes de Centro y Sur América que después serían llevadas a la corona española.

Tesoros coloniales  que perduran en el tiempo

Al llegar a las faldas del Castillo San Felipe de Barajas es imposible pasar desapercibido por los vendedores ambulantes, quienes literalmente te corretean con el fin de que compres algún recuerdo del lugar o alguna bebida para refrescar el sol durante la subida a la fortaleza, construida sobre el cerro San Lázaro en 1536 por los españoles, hoy también patrimonio histórico y cultural de Colombia y, además considerado la séptima maravilla de este sureño país.

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El castillo San Felipe de Barajas actualmente mantiene algunas áreas en remodelación.

El castillo, cuya forma es triangular, posee cuatro puestos de control y siete cañones o baterías. ‘Durante la conquista sufrió constantes ataques por los ingleses y franceses, siendo el comandante Jean Bernard Des Jeans, Barón de Pointis, quien se apropió de la fortaleza a mediados de 1697’, explica Emily.

A lo largo de toda su historia, la fortificación militar —desde donde ondea una gigantesca bandera tricolor colombiana— ha sufrido varias remodelaciones y actualmente es uno de los atractivos turístico y sitio donde realizan importantes eventos y reuniones sociales. Vivo ejemplo, es que en abril de 2012 fue escenario de la cena de bienvenida y celebración de la VI Cumbre de las Américas.

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Una de las baterías que sobresale del castillo San Felipe de Barajas.

El recorrido —por la enorme estructura hecha con grandes bloques de piedra extraídos de los arrecifes coralinos de las costas aledañas— puede durar entre una a tres horas distribuidas entre las baterías y los túneles que se encuentran en su interior. En la cima del castillo la panorámica de la ciudad es impresionante. Al observar las murallas que encierran el Centro Histórico con sus ocho kilómetros de largo, se percibe que el color amarillo es un clásico en las fachadas de las casas y el azul de las cercanas playas la hacen una ciudad digna de admirar.

Confluencia de culturas desde hace más de 500 años

Las calles del Centro Histórico conocido como el Corralito de Piedra son un constante ir y venir de vendedores ambulantes que ofrecen de todo a los viajeros, y los puestos de artesanías y venta de comida brotan en cualquier esquina.

Durante la larga caminata por varios de los tesoros coloniales llama mucho la atención los balcones, por ellos cuelgan coloridas flores en su forma muy natural. Pero al mirar hacia el frente de algunas viviendas se visualiza en las puertas una lagartija y un león que según explica Emily, el león representaba del poder militar económico de una familia, la lagartija representaba la nobleza y los aros dispuestos a su alrededor fungían como timbre o llamado a la puerta.

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Algo muy común por las calles del Casco Antiguo son los balcones de las casas tupidos de plantas con flores. Al fondo se observa la Catedral de Santa Catalina de Alejandría, una de las iglesias más cotizadas para contraer matrimonio.

Una visita guiada fue al hotel Sofitel Legend Santa Clara Cartagena, que para el año 1621 fue solo Convento de Santa Clara de Asís descrito, por quien fuera su vecino, el periodista, escritor y Premio Nobel de Literatura de más renombre en Colombia Gabriel García Márquez, en su novela Del amor y otros demonios. En 1995 la cadena francesa Sofitel se hizo cargo del sitio y lo trasnformó en un hotel conservacionista, asegura Emily durante el recorrido.

El hotel Sofitel posee en su interior un jardín verde.

Otravisita interesante fue al Palacio de la Santa Inquisición, una obra arquitectónica del siglo XVIII que se usó para el funcionamiento del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, hoy restaurado con una impresionante carpintería de madera desarrollada en sus portones, balcones, techos y ventanas.

Al pasar a una de las salas se muestran las prácticas de castigo que le hacían a las personas que eran condenadas, más adelante un video animado sobre Paula de Eguiluz, una mulata acusada de brujería en el siglo XVII, cuya historia ilustra a personajes anónimos que fueron parte de esa sociedad y que hoy se guardan en la memoria. Es uno de los resultados más tangibles de ese singular encuentro de culturas en América.

Entrada principal del Palacio de la Santa Inquisición.

La plaza de Santo Domingo debe su nombre a la iglesia de mismo nombre ubicada en una de las esquinas del lugar. Esta plaza es uno de los sitios más populares de la ciudad de Cartagena, ya que, allí transita gente de diferentes partes del mundo.
Las antiguas terrazas son habituadas como restaurantes y bares. Generalmente se empieza allí la noche y luego al cerrar todos los establecimientos a la 1:00 de la mañana las personas se dirigen a la plaza de los coches o la plaza de Santa Teresa para continuar la rumba, explicó Emily, quien añade que Cartagena de Indias fue la primera provincia colombiana en independizarse de la corona española, hecho que ocurrió el 11 de noviembre de 1811.

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En común ver en las plazas coches tirados por caballos. Es una de las tradiciones que aún conservan los lugareños de la época colonial.

Entre gastronomía y literatura

Sin duda que antes de partir del casco histórico hay que hacer una parada obligada en uno de sus tantos e innovadores restaurantes, pues hay que aliviar el hambre. La visita fue a El Santísimo, un ambigú con un concepto sobrio, contemporáneo y caribeño. Según Emily el propietario, Federico Vega, incorpora a cada platillo toques de la cocina francesa que aprendió en las escuelas del Cordon Bleu de Paris y Londres.

El restaurante abrió sus puertas a los comensales en 1998 con un estilo de cocina fusión al mezclar técnicas francesas con ingredientes del caribe. Igualmente ofrece recetas de la cocina tradicional cartagenera.
Hoy El Santísimo es un punto de referencia para los visitantes y locales, con su privilegiada ubicación dentro del casco histórico y ambiente ecléctico, hacen que los comensales se lleven el mejor de los recuerdos.

Restaurante El Santísimo ofrece una variedad de menúes de estilo francés.

Luego de degustar caminamos hacia la plaza de Las bóvedas. Ver novias vestidas de blanco desplazarse en coches tirados por caballos es quizás algo normal para el lugareño, sin embargo, para el turista es asombroso ver que la tradición europea quedó marcada en la ciudad donde vivió por muchos años García Márquez, quien falleció hace tres años en ciudad de México, país que adoptó como su segundo hogar.

Márquez fue autor de muchas obras literarias entre las que destacan: El amor en los tiempos del Cólera, Del amor y otros demonios, Cien años de soledad, El relato de un náufrago, El coronel no tiene quien le escriba.

Fiesta en la chiva rumbera

Al caer la tarde el paseo es en la tradicional chiva rumbera. Al entrar al colorido autobús con ventanas descubiertas y sin puerta, la sorpresa es evidente, frente a cada puesto te espera una botella de ron colombiano, una coca cola e hielo, mientras que al fondo de la chiva se encuentra un grupo de músicos que te contagiarán su ritmo vallenato y cumbia.

El recorrido de dos horas o más abarca sitios de interés como Bocagrande, Centro, Manga o la Ciudad Vieja. Otra de las sorpresas es que el guía animador durante el viaje reta a cada viajero fila por fila a ‘menear la colita’ mientras otros apoyan con las palmas de las manos, formando así una fiesta rodante al mejor estilo caribeño.

Cerca a la bahía de Cartagena hacen una parada para que el visitante deguste algunas delicias típicas de la región como la empanada de maiz rellena de huevo y carimañola de carne las que se le puede agregar suero de leche de vaca y picante colombiano. Advertencia, no abuses de ese picante sabor.

El recorrido en este colectivo, que antaño fue el transporte de los campesinos por las zonas rurales de esta ciudad colonial, termina en la terminal de cruceros de Cartagena. Sin duda alguna los relatos de Emily sobre lo que fue Cartagena de Indias comparada con la actual es como volver a nacer en el tiempo, la huella que dejó la conquista española es imborrable.

Grupo de periodistas de Panamá y blogueras de Colombia y Argentina.

VIAJE CORTESÍA DE PULLMANTUR

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