Por las venas de Maite Hontelé corren la salsa y el son cubano. Y no precisamente porque nació en el Caribe. Desde pequeña esos sonidos se le “filtraron” a esta holandesa, pues su papá era coleccionista de música latina, la única que se escuchaba en su casa.

Para Hontelé la trompeta es su voz. “Con ella me puedo expresar perfectamente, puedo contar historias y eso para mí es lo importante de tocar un instrumento”, expresa. También la define como su compañera fiel, su vida, la que la tiene “esclavizada”, pues requiere estudiarla a diario para mantenerse en forma.

Aunque su historia con el instrumento comenzó cuando tenía 9 años, debido a que la banda del pueblo necesitaba artistas, no fue sino hasta sus 14 que comenzó a tocar salsa. “Allí ya sentí que quería más, entonces empecé a estudiar en el Conservatorio de Roterdam, a los 18 años”, dice.

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La trompetista, quien ha sido nominada al Grammy Latino y ha tocado al lado de grandes figuras de la salsa como Rubén Blades, visitará por primera vez Panamá para deleitarnos con sus éxitos en Macrofest 2017.

Su formación musical no solo la logró en el conservatorio, donde estudió seis años, sino también en la “calle”, tocando con muchos músicos. Cuenta con un español casi perfecto, que durante ese tiempo la empezaron a llamar muchos grupos de salsa y son cubano de Holanda “porque se dieron cuenta de que había una rubia muy apasionada por esa música”.

Pronto Hontelé comenzó a realizar giras internacionales. En 2004 fue invitada de la Buena Vista Social Club, lo que para ella significó su “aprobación” en la música salsa. “Con 24 años yo dudaba si iba a ser capaz de tocar salsa profesionalmente. Cuando ellos me dijeron que no podían creer que yo tocara con ese sabor, eso me dio mucha motivación de salir adelante”.

Entonces, para estar un poco más en su ambiente, después de haber participado en un Festival de jazz en Medellín, Colombia, decidió mudarse al país cafetalero. Allí reside desde hace ocho años y formó su propia banda. Hasta la fecha, ha grabado cuatro álbumes junto al productor colombiano Juancho Valencia (Llegó la Mona, Mujer Sonora, Déjame Así y Te Voy a Querer). Con Déjame Así, recibió la nominación al Grammy Latino como Mejor Álbum Salsa, en 2014, al lado de reconocidos artistas como  Marc Anthony y Tito Nieves.

“La Mona”, como le llaman en Colombia, también ha seducido con su talento a cantantes de la talla de Oscar D’ León y Rubén Blades. Este último la invitó a compartir escenario en un concierto en Bogotá. Hontelé califica esta experiencia como una de las más importantes en su vida y cataloga al panameño como “un genio”.

“Aprendí un montón de Rubén, porque no solamente es un musicazo sino que también tiene ese interés de hacer otras cosas. Él es un ejemplo de vida. Desde que nací escucho su música y siempre he sido su fanática”, menciona sobre el cantautor panameño.

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Con elegancia europea y sabor latino

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Maite Hontelé se define a sí misma como “una holandesa, nacida en el continente equivocado”.

De Hontelé no solo llama la atención su origen. Sobre las tablas luce imponente con sus 1.90 metros de estatura, su corto cabello rubio peinado hacia un lado y su atuendo chic, conformado por zapatillos o zapatos planos y faldas por encima de las rodillas. Es como se si fusionara la elegancia europea y el color y la alegría tropical.

La magia y la dulzura con que toca el instrumento de viento, también cautivan. A pesar de que la trompeta es un instrumento que requiere fuerza, a ella se le mira como algo natural y sin esfuerzo. “Mucha gente me dice que suena dulce mi sonido. Creo que puedo tocar con mucha potencia, pero igual hay una feminidad, sin ser débil”, reconoce.

Ser mujer, además de definir su estilo, también le ha ayudado a romper estereotipos en un ambiente mayormente dominado por hombres. “Me he dado cuenta que mi rol como mujer es grande. Hace cinco años recibo mensaje de mujeres y de hombres diciendo que es lindo ver a una mujer en el escenario defendiendo la música, mostrando que sí se puede y cambiando mucho la imagen de la salsa”, expresa, subrayando que chicas le escriben diciéndole que luego de ver sus videos, sus padres les han permitido estudiar música.

Sin embargo, afirma que el hecho de ser mujer no ha representado para ella ningún impedimento, ya que siempre ha tocado y trabajado con hombres. “Quizás en un comienzo mis músicos de Medellín tuvieron que acostumbrarse un poquito a que una mujer liderara la banda, pero finalmente no siento machismo allí. Yo lo que siento es una familia, las ganas de hacer buena música juntos”.

Además, cree que como nueva generación tiene un papel fundamental en revivir estilos llenos de nostalgia, que ya nadie casi toca, como el chacha y bolero.

Su música, tal como ella reconoce, es “un homenaje a unos ritmos un poco olvidados, como el son cubano, el chachachá, el mambo y el latin jazz”. Con esta propuesta, la colombiana de corazón estará por primera vez en Panamá para dar un concierto gratuito durante el Macrofest.

“Tengo muchas ganas de tocar para los fans pero también para las personas que aún no conocen mi trabajo. Vamos a llegar con un quinteto. Tocaremos unos clásicos de mi repertorio, por ejemplo un tema que está muy pegado ahora en Colombia, que se llama Nochecita; también Déjame Así, un son cubano del disco que fue nominado al Grammy Latino”.

La cita es el 25 de febrero en la Plaza V Cinteneario, a partir de las 4:00 p.m.