Asegurar la calidad de un medicamento para lograr mejoras significativas en la salud y el bienestar de los pacientes es responsabilidad de todos los implicados, desde la producción de éstos hasta su distribución y dispensación afirma en su portal web la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El tema radica en que actualmente en el mundo se falsifican tanto los medicamentos genéricos como los medicamentos innovadores, desde antineoplásicos muy caros hasta analgésicos muy baratos, lo que implica un daño grave a la salud del paciente, añade la OMS.

El doctor Gilberto Castañeda, investigador del departamento de farmacología del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional de México, explica que tanto el medicamento innovador (que resulta de un proceso de investigación, que está protegido por una patente y es fabricado exclusivamente por el laboratorio farmacéutico que lo desarrolló) y el medicamento genérico (medicamento que después de haber pasado pruebas de intercambiabilidad demuestra ser igual o equivalente al producto innovador) son de calidad.

Sin embargo, lo preocupante es el medicamento subestándar (producto etiquetado indebidamente de manera deliberada y fraudulenta en lo que respeta a su identidad o fuente). Por muchos años hemos podido ver que en muchos países han llegado los medicamentos subestándar y han producido daños irreversibles a los pacientes y eso es lo que queremos evitar. A nosotros como médicos estos nos preocupa, ya que actualmente todo es presión de costos, muchas veces en las licitaciones, subastas inversas en los sistemas de seguridad social se prefiere lo barato y no se examina la calidad del medicamento como es debido”, asegura Castañeda, quien participó de una sesión científica para neurólogos de Centroamérica relizada en Panamá.

El galeno explica que una vez la calidad del medicamento esté garantizada o reglametada por la ley de sanidad no importa si el medicamento cuesta menos o más, pero irse únicamente por un precio sin evidencia de calidad representa un riesgo serio para los pacientes. “Un medicamento que cumple con las reglas y normas sanitarias, ya sea a nivel nacional o internacional es un buen medicamento y no importa de dónde venga, después que demuestre o tenga evidencia de su calidad 100% segura para las personas”, enfatiza.

Mientras quie la OMS menciona que los medicamentos de calidad deficiente no solo perjudican al sistema de salud en general, por su ausencia de efecto terapéutico y aumento del número de reacciones adversas al paciente, sino también otros aspectos de la política farmacéutica.

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Lo recomendable es siempre visitar al médico y consultar.

CÓMO DIFERENCIA ESTOS MEDICAMENTOS

Según Castañeda es muy sencillo. Existe una prueba llamada bioequivalencia que no es más que la relación entre dos o más medicamentos que son equivalentes farmacéuticamente y muestran idéntica biodisponibilidad; por lo cual, después de administrados en la misma dosis molar son similares a tal grado, que sus efectos son esencialmente los mismos.

La OMS advierte que de esta forma se evita la realización de nuevos ensayos clínicos, que resultan muy complejos y costosos de llevar a cabo. “Este estudio se basa en el principio de que en una misma persona, si un mismo principio activo contenido en dos medicamentos similares –el equivalente genérico y el de referencia– se absorbe en la misma cantidad y velocidad en sangre, se hallará en el lugar donde ejerce la acción en una concentración similar ejerciendo entonces un efecto terapéutico también similar”.

Por ejemplo; si es un medicamento hecho en Panamá la bioequivalencia se hace en Panamá, si es un medicamneto de importanción hay que pedir evidencias de bioequivalencia, pero tiene que ser una evidencia seria, ya sea, que venga de una autoridad sanitaria reconocida o de una revista científica reconocida, en ese momento si todo está en orden, bienvenido el medicamento”.

El médico dice que actualmente hay medicamentos que provienen de India y China que no presentan esta información y cuando son analizado se oserva que tienen niveles de dosis más alto de lo nromal, lo que significa que son riesgosos para la salud pública. ¿Qué es lo que queremos? Que no den información de cada medicamento ¿Cuál? La que manda la ley.

CÓMO EDUCAR AL PACIENTE

Se puede esducar con charlas informativas en los centros de salud públicos, a través de los medios de comunicación, en las escuelas a los niños, expresa Castañeda. Recomienda a los sitemas de segurad social no comprar medicamentos a compañías desconocidas o no éticas.

De darse el caso el médico tiene que denunciar y el paciente estar consciente o hacer presión. La medicina cambió y en muchas ocasiones no es el médico que prescribe el medicamento porque quiere sino que va a prescribir el medicamento que posee el sistema de seguridad social, el cual se supone es buen mediamento. Debe haber una regulación de mercado en estos casos”, resalta.

El paciente, el doctor, el farmacéutico y el tomador de desiciones tienen que saber qué solicitar: primero, la bioequivalencia, la calidad del producto y registro de sanidad. Si me aportan esa información aunque el medicamento sea el más barato bienvenido sea, pero si es barato y no ofrece información de calidad, quiere decir que ese medicamento representa un riesgo para el paciente y eso definitivamente viola la ética de la salud pública, recomienda Castañeda.

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La automedicación es muy peligrosa. Los pacientes deben estar siempre informados de cada medicamento que toman.