Al argentino Miguel del Sel se le conoció como un embajador muy activo durante el año que estuvo en su cargo.

Estuvo presente en diversos actos nacionales y de otras embajadas, en muestras de cine, teatro, fotografía y pintura. Incluso fue abanderado en la inauguración de un hospital en Santiago de Veraguas, donde dejó su sello musical, cantando dos canciones de su género favorito, la salsa.

Sentarse a conversar con el diplomático, que además ha sido por más de 30 años humorista, actor, productor pecuario y profesor, es sumergirse entre bromas y risas. No obstante, él asegura que su carisma y sentido del humor le ha abierto las puertas y le ha dado el reconocimiento y la confianza de la gente en Argentina, así como el de sus colegas en Panamá.

En su cargo, ¿se planteó enfocarse en algunos temas específicamente?
En realidad la agenda fluye. Un embajador debe ser un nexo y puente entre ambos países. Tuvimos unos eventos patrios extraordinarios, donde trajimos importantes artistas argentinos como Darío Volonté, Los Nocheros y Raúl ‘Negro’ Lavié. Todo armado con un presupuesto muy bajito y los argentinos súper felices.

En Expocomer tuvimos más visitas de empresas argentinas que el año pasado. Ayudé a que salga el vuelo de Copa a Rosario, mi provincia y a que Joey Montana fuera a Argentina, donde mató.

También aumentó el comercio. Hemos tenido la visita de nuestra vicepresidenta dos veces a Panamá, vino el ministro de Economía. Isabel de Saint Malo fue a Argentina, fue Gustavo Him (Autoridad de Turismo), ahora va a ir el ministro de Desarrollo Agropecuario Enrique Carles a la feria de Palermo, a mitad de año. Quiero que vengan más ministros y seguramente el próximo embajador se va a ocupar de que las relaciones vayan aumentando.

Daniel González
Después de un año en Panamá como embajador argentino, el carismático Miguel del Sel dejó el cargo el pasado mes de abril para regresar al humor, profesión con la cual logró ser reconocido en su país.

¿Qué le sorprendió de Panamá?
Me encontré con una Panamá crecidísima. Estoy sorprendidísimo con el Canal. Creo que el Casco Antiguo, que frecuento mucho, quedará fantástico, en dos años será espectacular con los trabajos que le están haciendo. En el balance veo cosas mucho más positivas, pero con críticas para hacer.

Me molesta mucho la suciedad que hay. Sé que es un problema cultural, pero hay que ayudarlo con cartelería, con cestos en las playas, con campañas publicitarias. Me llama la atención cómo matan la gallina de los huevos de oro, el potencial esta allí y parece que a la gente no le importa nada.

Después me llama la atención que la ciudad haya crecido tan espectacular en edificios y que haya tanto cablerío. Eso también ensucia a la vista.

Además hay un problema con el tránsito. Creo que le falta todavía mucho de infraestructura.

¿Qué se lleva de Panamá? ¿Qué extrañará?
Me llevo tres banderas de Panamá. Me llevo el cariño de la gente, muchos conocidos en cancillería, conocer al Presidente de la nación, a la Vicepresidenta, al Gobernador, al Alcalde.

Y me llevo mucha paz. Recuperé en Panamá volver a ser quien yo era, venía de cinco años de política, y en Argentina, es muy dura. Todo el mundo, por no ser vos del partido de ellos, intentan destruirte e inventan cosas.

¿Qué siente que Panamá podría aprender de Argentina y viceversa?
Cada país puede aprender del otro. Argentina tiene una agricultura extraordinaria, unos campos que no se puede creer. Entonces, Panamá puede aprender mucho de lo que es la agricultura, la ganadería, la maquinaria agrícola.

Quiero que a Panamá le vaya mejor en fútbol, me gustaría que más técnicos argentinos dirijan en Panamá, que más jugadores argentinos vengan a Panamá. O que los panameños vayan allá a aprender fútbol. Fíjate que Armando Cooper jugó allá y es una de las estrellas del fútbol panameño.

Nosotros podemos aprender la paz que hay acá, el no odio. En este año acá no he visto nada raro. Yo me he manejado en taxi y me siento adelante con el ‘tachero’. Soy muy normal y hago vida normal.

¿Cómo decide ir de la actuación a la política y de allí a la diplomacia?
Soy profesor de Educación Física, después nació el Trío Midachi, en el que duré 30 años. En un momento me llama Mauricio Macri, el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, y me propone participar en su partido (PRO), para que sea en 2011 candidato a gobernador. Decido aceptar porque me harté de la corrupción, la mentira, la división, que siembren el odio; me hartan los ladrones, me amargan la vida y el honesto tiene que salir a pelearlo, no se puede callar más, porque sino siempre el mal avanza.

Ese año perdí por poquito, ahí casi soy gobernador con tres meses de campaña y sin experiencia en política.
También fui diputado de la nación entre diciembre de 2013 y febrero de 2015, y candidato a gobernador en Santa Fe en 2015, en una elección muy extraña.

Ser conocido ¿le ayudó a despegar en la política?
Totalmente. Lo que pasa es que la gente sabe que lo que tengo lo hice trabajando, así que puedo estar muy tranquilo en la calle. La gente sabe lo que he hecho y donde lo invertí, que fue en el campo. Todos saben donde vivo, tienen mi teléfono, no me escondo, ando solo por la calle.

Daniel González
Entrevista exclusiva al ex embajador de Argentina en Panamá.

¿Le ha tocado separar roles?
No, yo soy yo, me muestro como soy. Hoy después de un año y un mes todos me destacan que he sido el embajador de los amigos. El Nuncio Apostólico me hizo emocionar, estábamos en una despedida en la Nunciatura y todos destacaron mi forma de ser. El embajador de Brasil decía que cómo alguien que no es de la diplomacia también pudo lograr cosas con humor, con gracia. Así que más que el cónsul que está en lo administrativo, yo también estuve en otro tipo de quehaceres que llevan más a unir, a escuchar, a aprender qué pasa en otros países, en qué puede ayudar el tuyo, cómo podemos darnos la mano ante un problema.

Ahora entendemos que deja la embajada para volver a la actuación. Cuénteme sobre esta decisión.
Dady (Rubén Enrique “Dady” Brieva) y el Chino (Darío “Chino” Volpato), con quienes conformaba el Trío Midachi, vinieron hace algunos meses a Panamá. Empezamos a hablar, a reírnos y surgió el tema del regreso. Cuando se fueron me puse a pensar que le di seis años de mi vida a la política. Yo dejé de actuar porque dije que me metía en política y no actuaba más, y fui coherente con eso.

En estos años me han quitado mucho de mi humor, me han amargado la vida, al menos eso pasa en mi país. Y en lo económico también me he caído, porque yo tengo una estructura que sostener.

Aparte que mis hijas me extrañan y yo extraño a mis amigos, el fútbol. Esto de volver a mi normalidad de vida me volvió a entusiasmar.

¿De qué manera siente que la experiencia diplomática lo ha cambiado?
La diplomacia no me ha cambiado. Recientemente me enteré de que no se le puede tocar la cabeza al embajador de Corea, y yo estuve todo el año, ‘Hola ¿cómo andás?’, tocándole siempre la cabeza. Cuando me enteré le pregunté por qué me dejó y me dijo ‘porque tú eres mi amigo’.
Pero meto la pata. Por ejemplo, durante mi despedida en la casa del embajador de Brasil, su esposa venía con una copa para hacer un brindis y le dije ‘gracias mamita’, así como te dije a ti ‘Hola nena, ¿cómo andás?’. No me doy cuenta. Le dije ’embajador no se enoje, yo hablo así’, entonces nadie se enoja, saben que lo estoy diciendo de una manera muy natural.

Este ha sido uno de los años más lindos de mi vida. He tenido un año de aprendizaje y de demostrarme a mí mismo que se puede poner corazón a lo que uno hace”.

Ser famoso y artista, ¿cree que puede restarle credibilidad en los asuntos políticos?
Para nada. Son prejuicios que la gente tiene que hay que sacarlos. Rubén Blades fue el mejor ministro de Turismo que tuvo que Panamá y espero que Gustavo Him lo sea también. Ver en La Argentina el comercial de Rubén Blades ‘Ven a visitar Panamá’, hablado por él, ¡lo que impactaba! O sea, el tipo que es un panameño famoso en el mundo entero, se puso la campaña encima. Él fue la cara visible de Panamá en ese momento y fue fantástico. Eso para que veas que no es incompatible que Rubén Blades sea abogado, cantante famoso, cineasta y todo lo que es y haber sido ministro de Turismo, que lo hizo bien.

¿De qué manera siente que su pasado en las artes le ayudó a sus funciones de embajador?
A mí siempre me va a favorecer lo que soy. El humor te abre muchas puertas. En mi despedida, el embajador de Brasil lo dijo muy bien cuando le tocó hablar, que el ser embajador o diplomático no significa que uno no pude ser simpático, ponerle humor y llegar al mismo resultado. Así que yo he tratado de mostrarme tal cual soy ante todo y después trabajar mucho para aumentar la relación entre ambos países.

Las tres piezas de arte argentinas (teatro, libro, música o artes plásticas) que le gustaría que los panameños conocieran.
Me gustaría que conozcan más el folclor nuestro que es extraordinario, porque creo que el tango lo tienen bastante incorporado. En la literatura, tenemos desde lo infantil hasta Jorge Luis Borges. Argentina culturalmente es impresionante en lo teatral, en el cine, en su gente.

UN HOMBRE FOLIFACÉTICO

  • Además de su carrera en la política y el humor, Miguel del Sel ha tenido otras facetas.
  • Ha participado en tres películas en el cine y en cinco programas de televisión.
  • Hizo radio por hobbie. Su programa se llamaba ‘Del Sel Gusto’, donde entrevistaba por teléfono a diferentes artistas del momento, con un toque de humor.
  • Tuvo su propia orquesta con la que grabó tres discos de salsa, música que confiesa es su favorita.
  • También ha sido productor de conciertos.