La obesidad es una epidemia mundial que cada año cobra la vida de alrededor de 2,6 millones de personas a nivel global, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este organismo señala que en todo el mundo hay cerca de 1,5 miles de millones de personas con sobrepeso, de las que 500 millones son obesas.

Entonces no es extraño que con los altos índices de sobrepeso y obesidad a nivel mundial, y considerando que en la última década la prevalencia de obesidad ha aumentado de 28.4% a 34% en mujeres de 20 a 39 años, sea una tendencia el que las mujeres lleguen al embarazo con muchas libras de más. Esto convierte la gestación en un reto para la embarazada, para su familia e incluso para el equipo médico, pues el sobrepeso materno repercute en un mayor riesgo de complicaciones del embarazo, tanto para la madre como para el feto.

El aumento en el peso en el embarazo puede ocasionar diabetes gestacional y preeclampsia
El aumento en el peso en el embarazo puede ocasionar diabetes gestacional y preeclampsia

A más peso, más complicaciones
El ginecólogo obstetra Elio Antonio Esquivel López señala que “los efectos de la obesidad en el embarazo son múltiples y se pueden presentar en cualquier etapa del embarazo”.

En el caso de la madre, las complicaciones que la situación conlleva antes, durante y después del parto son numerosas. “El riesgo de abortos en pacientes con obesidad está aumentando, al igual que las complicaciones antes del parto como disfunción cardíaca, proteinuria (presencia de proteínas en la orina), apnea del sueño, hígado graso, diabetes gestacional y preeclampsia”, dice el médico, agregando que “las embarazadas obesas tiene 40% más de probabilidades de un parto prematuro”.

Las complicaciones durante el parte que se pueden presentar, de acuerdo al ginecólogo obstetra, son “un aumento en las tasas de cesáreas, labor de parto fallida, endometritis, infección del sitio operatorio y trombosis venosa”.
Mientras que las complicaciones post parto van a estar relacionadas con disfunción metabólica y persistencia de la obesidad, según el doctor Esquivel.

La obesidad gestacional también afecta al feto. “Las complicaciones fetales van a ser macrosmias (bebés muy grandes al nacer), lo que complica la labor de parto, y la alteración en el crecimiento”, asevera. Además, explica que los riesgos continúan a largo plazo para el niño que puede sufrir de síndrome metabólico y obesidad en la infancia.

Un especialista debe indicar a la embarazada la cantidad de peso que puede subir.
Un especialista debe indicar a la embarazada la cantidad de peso que puede subir.

Prevención y control
El embarazo es una condición donde naturalmente la mujer gana peso; sin embargo, el manejo del peso en las embarazadas con sobrepeso u obesidad debe ser un factor determinante para prevenir futuras complicaciones. Este control se debe hacer por medio de una dieta balanceada (evaluada por nutricionista), ejercicios y modificación de costumbres, como sugiere Esquivel.

“El principal objetivo en el manejo de la obesidad en el embarazo es la prevención. Las mujeres con obesidad deben perder peso, cambiar su estilo de vida y hacer ejercicio para alcanzar un mejor índice de masa corporal”, ya sea antes de embarazarse o durante la gestación. “Este manejo debe ser multidisciplinario, utilizando endocrinólogos, nutricionistas y entrenadores”, subraya.

En el tema de la prevención y el control del peso, la dieta juega un papel fundamental. La dietista nutricionista Silvia Medina Bustavino asevera que aunque en el embarazo las necesidades de energía y de algunos nutrientes, como el calcio y hierro, aumentan, hay que recordar que no es un período para comer por dos personas, sino “para” dos personas (donde la madre debe mantener un adecuado estado nutricional y un buen desarrollo intrauterino y aportar los nutrientes necesarios al bebé), por lo cual “más que sólo tomar en cuenta la cantidad, hay que cuidar la calidad nutricional de los alimentos”.

En el caso de mujeres con sobrepeso u obesidad, se hace necesaria una evaluación personalizada con un dietista, quien determinará los patrones en la alimentación. “El embarazo no es un periodo de restricción dietética, pero en caso de presentar, en la evaluación médica, sobrepeso u obesidad, aumentan los riesgos de aparición de complicaciones durante esta etapa; por lo que es fundamental la visita a un nutricionista idóneo, el cual le realizará a la embarazada un plan de alimentación acorde a sus necesidades individuales, con el fin de lograr la ganancia de peso más adecuada y hábitos alimenticios saludables”, expresa Medina.

El sobrepeso antes y durante la gestación puede tener consecuencias negativas para la madre y el feto. La mejor defensa contra las posibles complicaciones es controlar la alimentación.
El sobrepeso antes y durante la gestación puede tener consecuencias negativas para la madre y el feto. La mejor defensa contra las posibles complicaciones es controlar la alimentación.

La alimentación, la clave
La nutricionista Ivis Marcela Armién está de acuerdo en que cada caso debe ser tratado de forma individual y señala que la alimentación de una mujer bajo estas condiciones “debe ser balanceada y debe tener un cálculo dietético individual, de acuerdo a su peso, actividad, edad y meses de embarazo. Cada trimestre cambia la necesidad calórica, pero en este caso la alimentación debe garantizar que el feto reciba los nutrientes necesarios, sin competir con la alimentación de la madre”, indica.

La nutrición de las embarazadas con sobrepeso u obesas debe estar enfocada en mejorar la calidad de vida de dichas pacientes “ya que su cuerpo va a empezar a sufrir ciertas transformaciones que le pueden generar dificultad para respirar, cansancio permanente, hinchazón en los miembros inferiores, predisposición a parto prematuro o aborto”, recalca Armién. “Es necesario que la alimentación tenga un orden, una disciplina, una estructura, desde que se levanta y durante todo el día”.

Sugiere que la embarazada tome dos desayunos (uno en la madrugada y otro en la primera mañana), un almuerzo y una cena (separados por 4 ó 5 horas), “con opción a otra comida en la noche, solo destinada al consumo de alimentos que den energía, evitando el consumo de grasas y dulces”.

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“La embarazada no debe comer a horas desordenadas, ya que el cuerpo no se lo permite; pero hay mujeres que se someten al estrés de no comer y esto les trae como consecuencia un estrés metabólico que puede generar un problema de depresión por la falta de alimentos”, explica Armién.

Las embarazadas con sobrepeso u obesidad pueden comer todos los grupos alimenticios, pero de manera equilibrada, y deben ser muy reservadas en el consumo de productos procesados, azúcares y grasas, que tienen poco o nada de valor nutricional, y más que nada aportan calorías vacías.

“La alimentación no debe incluir nada de dulces ni calorías vacías, pero sí carbohidratos saludables que le den a la embarazada energía, bienestar y estabilidad durante esos meses, que eviten que se tenga un aumento de peso innecesario y un aumento del azúcar en la sangre por la deficiencia del carbohidrato”, asevera la nutricionista Armién. Anota que la dieta debe contener preferiblemente arroz integral, granos que den fibra, vegetales, frutas, proteína sin grasa y abundante agua.

Se recomienda evitar las frituras.
Se recomienda evitar las frituras.

Lo que no se debe comer
La nutricionista Ivis Marcela Armién recomienda evitar los siguientes alimentos durante el embarazo:

* Cuidado con la grasa. Se deben evitar las carnes grasas, como las chuletas y las costillas, además de las frituras y los alimentos procesados con alto contenido de sodio, debido a que promueven el aumento de peso por retención de líquido.

* Nada de azúcar. “Se debe evitar alimentos empaquetados y procesados como galletas, cereales endulzados y jaleas, que contienen calorías vacías ocultas. Además, hay que eliminar los líquidos azucarados, como sodas, te frío, jugos envasados y agua saborizada“, menciona.

* Evitar comer afuera. Sugiere “comer más alimentos preparados en casa, cocidos al vapor, hervidos, a la plancha, al horno o guisados, pero sin contenido de productos artificiales”.

* Fruta, no jugo. En condiciones de sobrepeso u obesidad, es preferible que la embarazada consuma las frutas como tal, y no en jugos, aún siendo naturales, para que aproveche al máximo la fibra, al igual que las vitaminas y minerales. No obstante, el consumo de frutas debe tener un control, expone la nutricionista.

* Menos cafeína y nada ‘light’. Otras recomendaciones son “reducir o evitar el consumo de café, eliminar el té, no tomar suplementos alimenticios si no es necesario, obviar los productos lights, que contienen endulzantes artificiales perjudiciales para su salud, y cero bebidas alcohólicas. Además de evitar el estrés, descansar y realizar consultas periódicas al nutricionista”, sostiene Armién.

 

La alimentación de la embarazada debe ser muy balanceada.
La alimentación de la embarazada debe ser muy balanceada.

Lo que debe incluir en la dieta
* La nutricionista Armién aconseja incluir regularmente vegetales de todos los colores y aderezarlos moderadamente con aceite de oliva, limón o yogur natural.

* Consumir dos a tres lácteos al día, como leche o sus derivados, como queso o yogur bajos en grasa.

* Además se debe introducir a la dieta alimentos que sean fuentes de omega 3 y omega 6, como los pescados y frutos secos; así como alimentos que sean fuente de hierro, como espinacas, brócoli, menestras y carne de res, de manera regular”, aconseja la nutricionista Silvia Medina.

Control de peso en el embarazo

El ginecólogo obstetra Elio Antonio Esquivel López explica que en la primera cita de control prenatal, la embarazada debe ser pesada y tallada para calcular su índice de masa corporal (IMC), que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se define por el peso en kilogramos de la persona, dividido entre la estatura en metros cuadrados (kg/m2).

En base al IMC, el especialista dará las recomendaciones sobre la ganancia de peso para la paciente, con el fin de “buscar  mejorar los resultados para la mujer embarazada y su bebé”, según Esquivel.

El sobrepeso antes y durante la gestación puede tener consecuencias negativas para la madre y el feto.
El sobrepeso antes y durante la gestación puede tener consecuencias negativas para la madre y el feto.

¿Cuántas libras puede subir de peso la embarazada?
A mayor sobrepeso u obesidad de la futura mamá, menor será el número de libras que ésta podrá aumentar durante la gestación, y deberá tener estrictos controles en el manejo del peso. El médico explica que esto se logra con una dieta evaluada por una nutricionista, ejercicios bajo supervisión de un entrenador y modificación de costumbres.

Si la mujer tiene obesidad clase III, es decir, tiene un IMC mayor de 40, solo podrá aumentar durante el embarazo de 11 a 20 libras, según la indicación médica, que es la misma cifra que les está permitido subir a las mujeres con obesidad clase I y clase II.

Por su parte, las mujeres con sobrepeso, es decir, aquellas con un IMC de 25 a 29.9, podrán ganar de 15 a 25 libras máximo durante el embarazo. Mientras que a las embarazadas con peso normal (IMC de 18.5 a 24.9) les está permitido aumentar de 25 a 35 libras.

Las embarazadas con un IMC menor de 18.5, o sea las que presentan bajo peso, son quienes más libras pueden aumentar durante el periodo de gestación, ya que les está permitido ganar en total entre 28 y 40 libras durante todo el embarazo.

Prevención, la mejor decisión

Dado que la obesidad en el embarazo puede tener graves consecuencias, tanto para la madre como para el feto, “el principal objetivo en el manejo del peso de la mujer embarazada con obesidad es la prevención”, indica Esquivel.
Ya sea antes o durante el embarazo, las mujeres con sobrepeso y obesidad deben alcanzar un IMC saludable para disminuir los riesgos relacionados al sobrepeso durante el embarazo.1