Con 30 años como psicóloga, nueve investigaciones y siete libros (preparando el octavo), la conferencista chilena se ha convertido en un punto de referencia cuando de hablar sobre temas cotidianos se trata. Es algo así como una gurú de la autoayuda.

El duelo, los géneros, la educación de los hijos, el envejecimiento y la felicidad, son algunos de los temas que trata en sus conferencias y charlas, basadas en sus investigaciones, las cuales realiza gran parte del año por toda América Latina.

En esta ocasión,  la especialista en inteligencia emocional y temas femeninos, aterrizó con su sapiencia en Panamá para participar como panelista en la conferencia Mujeres de éxito ¿Cual es tu historia?, organizado por Divine Events. Allí, habló sobre su la última actualización de una de sus investigaciones en relación a la felicidad.

En el restaurante Corvina y Caña del hotel Marriot Panamá, previo a su conferencia, sacó un tiempo de su apretada agenda para contarle a las lectoras de revista Mia su visión sobre este estado.

¿Qué has descubierto en tus investigaciones sobre el tema de la felicidad en América Latina?
Una de las conclusiones que el estudio muestra es que la felicidad no tiene nada que ver con la alegría, que podemos ser felices y estar tristes, que tiene más que ver con una decisión, y que esa decisión tiene más que ver con la voluntad que con el placer. Y ahí hago un análisis de lo que está pasando con las emociones dentro del mundo hispano, para después entrar en los errores que cometemos con respecto al concepto de felicidad, para después entrar de lleno en el tema de la decisión de ser feliz y cómo esa decisión se toma con los dolores que uno tiene y no esperando estados de bienestar.

¿Hay un patrón común de felicidad en América?
El país mejor evaluado fue Colombia, dentro de todos los países hispanos. Una de las razones es porque los colombianos tienen algo que todos debiéramos aprender, y que pasa por tener conciencia de muerte. Ellos aprendieron eso con las Farc y Pablo Escobar, entonces aprendieron a disfrutar de la vida, y por lo tanto, a decidir ser felices todos los días. Colombia es el único país que tiene una frase que me encanta, ellos no desean un buen día, sino “que tengas un feliz día”, y eso de alguna manera tiene que ver con toda una actitud que tiene el colombiano de pararse frente a sus dolores o problemas de una forma mucho más activa, desde la voluntad.

Y la mujer latina ¿es feliz, en general?

En el tema de la felicidad no hay diferencia de género. Hombres y mujeres se pueden equivocar igual al no tomar la decisión o la pueden tomar. Lo que sí hay es diferencias culturales en distintos países, porque hay países que son más alegres, que se suponen que podrían ser mas felices, no lo son. A la larga no tiene que ver con la alegría sino con la decisión que están tomando.

Entonces ¿hay una diferencia entre alegría y felicidad?

La alegría es un estado momentáneo, yo me alegro por determinadas cosas; pero la felicidad es algo que me propongo hacer y trabajar en mí. La gente que es feliz no es que no tenga problemas, uno aprende a ser feliz con los dolores que tiene. Esa es la gran diferencia.

¿Cómo te gusta que te perciba la gente’
Como la Pilar nomás. Como una mujer común y corriente de 54 años, a la que le ha tocado muy difícil la vida, afortunadamente, eso me ha obligado a tener que reinventarme muchísimas veces. Como una mujer que intenta ser lo más noble posible y que trabaja por eso, que es apasionada por lo que hace, que ama profundamente la vida con todo lo que trae, muy creyente en Dios. Cada vez más espiritual y cada vez menos religiosa y que ya está diseñando a esta altura cómo quiere envejecer y qué tipo de vida quiere tener.

La conferencia en la que participarás se llama Mujer de éxito. ¿Cómo defines esa palabra?
La palabra éxito la define cada uno como tiene ganas. Yo me siento exitosa porque siento que hago lo que amo hacer, independientemente de los resultados. Siento que me levanto todos los días amando lo que hago y a los que están conmigo en ese camino, y eso me hace sentirme exitosa. Si el resultado es bueno o no, depende de otras cosas. Creo que lo más importante es haber tenido la oportunidad en la vida de desarrollar un talento y poder ejecutarlo respecto a eso.

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Titulas tu ponencia “El desafío de ser feliz” ¿A qué te refieres con eso? 
Ser feliz es un desafío diario, y sobre todo cuando uno tiene dolores en el alma, se hace mayor el desafío. Creo que es un trabajo cotidiano, que a veces incluso hay que tomarlo varias veces al día, porque no da para todo el día, sobre todo si uno está sufriendo mucho. Creo que es un trabajo y una responsabilidad trabajar por ser feliz.

¿Qué puede condicionar la felicidad?
La falta de fuerza de voluntad, no ser agradecido, no tener la capacidad de centrarse en lo que se tiene sino estar permanentemente centrado en lo que falta, la ausencia del sentido del humor, y para algunas personas, la falta de fe puede ser una variable que influya en esa toma de la decisión.

¿Cómo se puede lograr la felicidad?
Es que no se logra, no es un logro que tenga que ver con una meta allá, lejos. Se hace, se ejecuta, se trabaja, se hace en la medida que uno es consciente. Creo que es allí donde está el secreto del tema.

¿Cómo eliges los temas de tus charlas?
Los temas son muy variados. En las nueve investigaciones que he hecho, he hablado del duelo en América Latina, el tema de la felicidad, del género, de lo masculino y lo femenino, de la educación de los hijos, el envejecimiento, el autocuidado, la seducción, la salud, y ahora estoy escribiendo sobre la educación.

Voy investigando temas que siento que tienen resonancia en el mundo hispano, que es para quien escribo, a pesar de que los libros están traducidos a otros idiomas también y que la final las investigaciones traspasan al mundo europeo, pero mi primera vocación es hispana.

¿Qué pretendes con tus investigaciones, charlas y libros?
Contarle a la gente lo que son mis caminatas, esto de escuchar a miles de personas durante muchos años sobre algunos temas. No pretendo cambiarle la vida a nadie, sería muy pretencioso. Solo quiero que se vayan con los elementos del estudio que le puedan servir. Lo que sí tengo por certeza es que lo que yo voy a contarle a la gente, le pasa, porque si no quiere decir que el estudio estaría mal hecho.

¿Debo entender que cada investigación que realizas termina en un libro y muchas charlas?
A veces las investigaciones y los libros se hacen en paralelo, a veces puedo estar dando una charla en relación al proceso de la investigación sin que el libro esté escrito. Otras veces algunos libros se han transformado en conferencia, otros no se han transformado en conferencia porque no dan para las dos horas de hablar o para poder esquematizar eso en una metodología de conferencia. Es relativo, eso se va sintiendo en lo que la gente va necesitando escuchar.

¿Cuantas charlas al año realizas? 
Debo dar unas 300 al año y llevo 30 años. Mi publico es súper heterogéneo, voy a colegios, escuelas, le hablo a organismos municipales, organismos de gobierno, empresas, mujeres solas, hombres solos, familias, parejas, homosexuales. Yo como investigo para el ser humano, como todo va dentro de esa categoría, cualquiera puede ir.

¿Y qué tiempo te toma hacer una investigación?
Es relativo, pero en general son alrededor de 4 o 5 años para poder escribir un libro y después esa investigación nunca se termina. De hecho, mi primera investigación ya lleva 30 años de actualización, la ultima la hice el año pasado; y esta la de la felicidad lleva 10, la última actualización la hice a mediados del año pasado.

¿Qué representa para ti ser una de las personas más influyentes de tu país?
Dice que tengo la responsabilidad de tratar de ser mejor cada día y que seguramente alguien que me eligió me ha debido tener mucho cariño. Todos los premios que he tenido, que afortunadamente han sido muchos, si bien son para la ‘egoteca’, a la larga son un marco de responsabilidad que sin duda me tiene que hacer trabajar cada vez más seria y responsablemente en lo que hago.

Tu mensaje  a los panameños
Que me encanta Panamá. He estado muchas veces por trabajo y descanso. Primero dar las gracias por el cariño e invitarlos a que entendamos que la felicidad no pasa porque tengamos más cosas, por comprar más cosas, por estar todo el día contentos arriba de la pelota, sino por una cosa bastante más calma, que tiene que ver con este trabajo de decidir ser feliz un poco todos los días.