Caminando entre los stands del vestíbulo, la mirada se posa involuntariamente sobre la mujer vestida en un conjunto sastre dorado claro que reía abiertamente mientras conversaba con las personas a su alrededor. “Es Rosario Marín”, le dije al fotógrafo, porque con ese no-sé-qué invisible que la hacía destacar sobre el resto seguro era la extesorera de Estados Unidos, la primera persona de origen hispano y la primera mujer no nacida en Estados Unidos en ocupar ese cargo. “No puede ser”, me respondió él. La estábamos buscando para retratarla, pero a él le parecía demasiado campechana y espontánea para haber ocupado un cargo tan serio y jerárquico.

Unos pasos más adelante nos confirmaron que en efecto era ella. Se dispararon los flashes mientras las mujeres que asistían al foro Mujeres poderosas en Panamá, de la revista Forbes, se acercaban a saludarla. Unos minutos después, estábamos a solas con ella en un saloncito tras el escenario. Rosario Marín, aunque descalza, ya estaba lista para subir al escenario como la oradora principal del foro.
Antes de ser nombrada por George W. Bush como tesorera en 2001, convirtiéndose en la mujer hispana con el cargo más alto en esa administración, había sido alcaldesa (durante dos periodos) y concejal de la ciudad de Huntington Park, California. También fue directora de relaciones con la comunidad para el gobernador de Los Ángeles, directora adjunta del Departamento de Estado de Servicios Sociales, presidenta del Consejo de Estado sobre Discapacidades del Desarrollo y jefa de asuntos legislativos del Departamento de Servicios de Desarrollo.
Millones de mejicanos migran a Estados Unidos, pero aún hoy, pocos llegan a puestos de alta jerarquía en gobiernos y empresas. De manera que algo en la vida personal de esta administradora de negocios debió generar esa chispa que la hizo llegar, en los años noventa, donde pocos hispanos llegaban.
“Mi vida cambió dramáticamente con el nacimiento de mi hijo, que tiene síndrome de Down”, cuenta serenamente Rosario Marín, en su voz pausada pero firme, con su sutil acento mejicano. “Yo pensaba que el plan de mi vida era uno y luego nace Erick y Dios me dice ‘No, es otro, tienes que ir por acá y es un camino completamente diferente y algo totalmente inesperado”.
“Hoy día Erick tiene 30 años, es mi pasión de vivir y si él no hubiera nacido con síndrome de Down seguramente no hubiera hecho todo lo que he hecho. Nunca digo que la vida es justa o injusta. La vida ‘es’. Y así como es, así la debemos de aceptar”.
“En México tenemos un dicho que dice no hay mal que por bien no venga, las cosas suceden y cuando tú las aceptas y cuando las utilizas para tu bien, entonces te van a llevar a lugares a los que jamás te hubieras imaginado”, recalca.

rosario-marin1Ed Grimaldo

Camino al norte
Rosario Spindola (su apellido de soltera) llegó a Estados Unidos a los 14 años, y asegura que no quería irse de México y dejar a sus amigos y familia. Estudió en un community college (universidad comunitaria), mientras trabajaba, sin beca alguna, y su primer trabajo fue como asistente de la recepcionista de un banco, dentro del cual fue escalando posiciones hasta que nació su primer hijo.
Reconoce que su aspiración entonces era llegar a ser la gerente del banco y tal vez crear su propio banco. De hecho, durante su periodo como tesorera animó a los hispanos en Estados Unidos a abrir sus propias cuentas bancarias, lo que les facilitaría enviar dinero a sus familiares en otro país, a un costo menor que lo que cobraban los servicios de envío de dinero.
Pero sus objetivos en la banca cambiaron cuando nació su hijo, que cuenta estuvo cinco veces cerca de morir.
“Ver las necesidades de las personas con discapacidades me abrió unas puertas tremendísimas y, de allí, mi vida se encaminó para ser una abogada en pro de las personas con discapacidades”, dice Marín.
“Estoy plenamente convencida de que Dios me ha dado lo que he necesitado para desarrollar mi misión en este mundo. Me dio un esposo magnífico, tenemos tres hijos que son fabulosos. Mis padres que me apoyaron, amigos que me echaron las porras”, comenta.
“No te quiero pintar todo color de rosa porque ha habido momentos difíciles como en todas las familias, sin embargo, es un compromiso y yo creo que en tu vida debes tener tu misión, tu familia y tu trabajo, las tres cosas deben estar en completa armonía”.

Rosario Marin extesorera de los Estados Unidos

El anhelado balance
Marín considera que la angustia y la preocupación de las mujeres entre el trabajo y la casa surge cuando ven estas dos facetas de su vida como contrarias.
“Muchas veces nosotras pensamos que están en competencia, que una automáticamente va en competencia con la otra y que si una gana, la otra pierde”, comenta. “Yo creo que se complementan; creo que una está para apoyar a la otra. Hay que estar conscientes de eso. Tienes que estar completamente convencida de que tu vida tiene un propósito, si quieres ser una profesional y si quieres ser madre de familia, lo puedes ser al mismo tiempo. No quiero decir que ha sido fácil y que para mí todo fue fantástico, no”.
Sin embargo insiste en que “si existe un compromiso hacia las dos cosas, sabiendo porque estás allí, y que no hay competencia, entonces, vas a estar bien”.
En su caso, comenta que las cargas familiares fueron repartidas equilibradamente con su esposo. “En nuestra vida matrimonial nuestras posiciones fueron invertidas muchísimas veces”, dice, explicando que él nunca dejó de trabajar, pero sí llegó a rechazar ascensos para asegurarse de ser el que podía llegar a casa todos los días a las 6 p.m., cuando ella ocupaba cargos que requerían más de su tiempo o de viajes más frecuentes.
Insiste en que el compromiso no era solo de ella, sino de ambos, por lo que lo considera “el hombre más inteligente del mundo”.
Más tarde contó en la conferencia que cuando le dijo a su esposo que quería dedicarse a luchar por los derechos de las personas con discapacidad, él le respondió “mi misión va a ser asegurarme que cumplas la tuya”.
Por eso el día que ella vio su firma en los billetes de dólar, le dijo “Rosario es mi nombre pero Marín es tu apellido. Esto es 50-50”. Ante esta anécdota, el público panameño aplaudió con fuerza.
“Hoy estoy aquí en Panamá y él está allá cuidando al nieto”, añade durante la entrevista. como ejemplo de su repartición de funciones. “Pero son decisiones que se tomaron juntos, y yo creo bastante en que la relación de una pareja es una de complemento, no es una de competencia, no es que él es mejor y yo peor. Hay que enfocarlo de una forma diferente, que nos complemente. No quiere decir que todo siempre ha sido perfecto, no puedo enfatizar eso lo suficiente, porque entonces nadie me creería”.
Cuando recalca este punto cuenta que incluso hubo momentos en que llegaron a plantearse el divorcio.
“Si el divorcio entre las familias normales es casi del 50%, ahora imagínate el divorcio entre las familias que tienen hijos con discapacidad, el estrés, el miedo, todo eso, complica aún más las cosas”.
Enseguida aclara que no quiere decir que hay que quedarse en relaciones insoportables, y que para ella el maltrato doméstico es sencillamente “inaceptable”, y es algo que vivieron de cerca en su familia, pues su hermana fue maltratada por su pareja.
“Mi esposo nunca me ha pegado, nunca me ha dicho una mala palabra, nunca me ha dicho ‘que tonta eres’. Existe un respeto mutuo”.
El pasado 4 de septiembre, Rosario Marín y su esposo de origen nicaragüense Alvaro ‘Alex’ Marín, renovaron sus votos al cumplir 35 años de casados.
“Lo que a mí me gustaría más que nada es que la mujer entendiera que nadie la va a valorar a menos que ella se valore así misma. Y no puedes pedir que alguien te respete cuando tú no te respetas a ti misma, no puedes pedir y exigir algo que tú no estás dispuesta a dar, por lo que tú tienes que ser el ejemplo”.

La extesorera de Estados Unidos, Rosario Marín, durante la conferencia que dictó en Panamá como parte del foro Mujeres Poderosas de Forbes.Ed Grimaldo/La Estrella de Panamá
La extesorera de Estados Unidos, Rosario Marín, durante la conferencia que dictó en Panamá como parte del foro Mujeres Poderosas de Forbes.

Frente a todas
En estos momentos, Marín ha vuelto al ruedo porque es una de los republicanos que pide a los estadounidenses no votar por el candidato de su partido Donald Trump. Se la ve en los medios pidiendo el voto para Hillary Clinton, la candidata del partido demócrata.
“Yo que he sido republicana desde el día que me nacionalicé en 1984”, dijo durante la conferencia en Panamá, “por primera vez en la historia no voy a votar por el candidato de mi partido”. A Trump le llamó “ese hombrecillo anarajando” y a Clinton “la próxima presidenta de Estados Unidos”.
Esto lo mencionó cuando compartió con el público tres de sus siete reglas de vida, que menciona en su libro Leading Between Two Worlds (Liderando entre dos mundos).
La primera de todas es: “Haz lo correcto siempre”. Insiste que así “vas a poder ver de frente a la gente que tú amas”. Por eso, explicó, la decisión de no votar por Trump y apoyar abiertamente, sin dejar su partido, a la candidata demócrata. “Siempre voy a poner a mi comunidad por encima de mi partido”.
La segunda regla que compartió ese día fue: “Siempre da lo mejor de ti… Deja este mundo mejor de lo que lo encontraste”. Invitó a decir “hoy me voy a dedicar a hacerlo lo que más pueda”, y a preguntarse “¿qué es lo que hago con el fruto de mi labor?”
Su tercera regla es: “Trata a la gente como tú quieres que te traten a ti, con mucho respeto. No puedo exigir y pedir algo que no estoy dispuesta a dar. Trata a la gente como tú quieres que traten a los que amas”.
Comentó que toda persona con poder debería preguntarse “¿qué harás con ese poder?” y que este debería usarse para ayudar a los que no pueden ayudarse a sí mismos, pero reconoció que lamentablemente la mayoría de las veces ha visto que las personas poderosas se empeñan en encontrar la forma de mantenerse en el poder, y eso las corrompe.