La leche materna es la forma más segura, completa y económica de alimentar a un bebé, según indica el doctor José Cristóbal Almario en el Manual de Puericultura de la Asociación Panameña de Pediatría. No obstante, muchos madres recurren a sustitutos al regresar a su vida laboral, debido a las barreras que encuentran para ordeñarse y tener su reserva de leche.

La Organización Mundial de la Salud (OMG) ha sugerido una lactancia materna exclusiva de los neonatos hasta los seis meses de vida, debido a sus beneficios comprobados y porque es clave para disminuir la mortalidad infantil. “Estudios actuales señalan que cada 22 segundos fallece un recién nacido, debido a la falta de lactancia materna; 1.4 millones de muertes infantiles podrían evitarse”, enfatiza el doctor Hermes Pimentel, pediatra del Centro Médico Paitilla.

El especialista afirma que la alimentación de pecho en el recién nacido tiene un impacto trascendental en la incidencia de enfermedades agudas, y, a largo plazo, le ofrece protección contra enfermedades metabólicas. “La lactancia materna trae consigo enormes beneficios para el bebé, pues si se da por más de cuatro meses, las posibilidades de que contraiga neumonía disminuyen en un 72%, las incidencias de diarreas en un 64%, y las de contraer diabetes mellitus, en un 40%”.

En la madre, la lactancia también conlleva efectos positivos. “Los beneficios para las madres inician desde el nacimiento del bebé, pues el colocarlo en el pecho materno antes de los 30 minutos, hará que la mamá tenga una actividad hormonal temprana, con lo que comenzará la producción de leche materna y expulsará fácilmente la placenta, disminuyendo el sangrado postparto que, en ocasiones, llega a desarrollar anemia”.

Adicionalmente, el amamantamiento temprano favorece patrones de succión adecuados en el bebé, lo que promoverá la “bajada de la leche que habitualmente ocurre al tercer día de postparto, evitando la molesta y dolorosa congestión mamaria”. Otros beneficios para la madre es que reduce la posibilidad de padecer cáncer de mama y de ovario, la protege contra nuevo embarazo, facilita la rérdida de peso, desarrolla un vínculo afectivo entra la madre y su hijo y disminuye la posibilidad de padecer diabetes mellitus, enfermedades cardiovasculares y osteoporosis.

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, en Panamá, las mujeres amamantan a sus hijos solo hasta los primeros cinco meses, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo de 2013. Además, solo el 21.5% de todos los recién nacidos panameños recibe leche materna como único alimento.

Los motivos que llevan a una madre a sustituir el alimento natural por las fórmulas y/o alimentos pueden variar, sin embargo, la reincorporación laboral de la madre que amamanta es uno de los factores fundamentales que puede perjudicar la lactancia exclusiva de un infante.

El artículo 114 del Código de Trabajo de Panamá, señala que debe haber un lugar acondicionado en las empresas para amantar (u ordeñarse), cuando se cuente con más de 20 mujeres en edad fértil. 

La importancia de poder ordeñarse

El retorno al trabajo luego de dar a luz, puede ser uno de los momentos más críticos en la vida de una mujer, pues se enfrenta a separarse por primera vez de su pequeño y de inmediato surge la presión sobre el cuidado y la alimentación del recién nacido. Esto puede conllevar un gran estrés, lo cual provoca que la madre produzca menos leche e incluso abandone la lactancia.

“La principal razón que puede llevar a una mujer que trabaja a abandonar la lactancia es la ausencia de opciones para extraerse o la ausencia de apoyo en su lugar de trabajo para organizar horarios de ordeño, según el tipo de trabajo donde se desempeñe”, indica Natali Rodríguez, directora Lactancia SOS.

Señala que por ejemplo, hay madres que trabajan en ventas y no están permanentemente en una oficina. “Hay otras que trabajan en oficinas donde las separaciones son de vidrio, transparentes y no tienen cómo ordeñarse con privacidad. Hay otras que la dinámica del día a día, entre reuniones y la demanda de trabajo, no les permite buscar el espacio para hacer un ordeño con la frecuencia que debería”.

“También puede influir el agotamiento por sentir dificultad para organizarse, porque no se planificó adecuadamente o con el tiempo suficiente”, expone Rodríguez, agregando que otra causa puede ser la dificultad para reponer la leche que el bebé consume del banco de leche casero con los ordeños que hace en su lugar de trabajo. “Si la mamá no trae suficiente leche, llega el momento que el banco se acaba, la mamá se frustra, no logra organizarse y finalmente abandona la lactancia”, enfatiza.

Un plan anticipado

Si la mamá establece un plan anticipado a su retorno laboral y posee una red de apoyo, estará más tranquila, lo cual le permitirá prolongar más tiempo la lactancia.

Al reincorporarse tan temprano al trabajo, la mujer se enfrentan a tener que crear anticipadamente un plan que le permita volver a su trabajo con el menor monto de ansiedad posible. “Es muy importante que la madre planifique con tiempo su regreso, haciendo su banco de leche casero por lo menos un mes antes”, subraya Rodríguez.

También es menester que el bebé establezca un vínculo con su cuidador o la persona que se vaya a hacer cargo de él, antes que la madre regrese a laborar, para tener la tranquilidad de que todo funciona adecuadamente, que la rutina se respeta y el bebé la sigue. “Eso se hace por medio de periodos de ausencia progresivos de la mamá hasta que sale más o menos las horas que corresponde de su bloque laboral, de manera que la cuidadora simule cómo va a ser el día a día en ausencia de la madre”, destaca Rodríguez.

Lo anterior, comenta, permite que la mamá vea cómo reacciona el bebé en ausencia de ella, si todo funciona adecuadamente, si duerme sus siestas, recibe la leche materna en mamadera y si la cuidadora es es capaz de calmarlo. Además, “la mamá tiene la posibilidad de modelar cómo quiere que se hagan las cosas y darse cuenta de que la cuidadora lo hace como ella lo quiere y lo necesita”.

Sostiene que el tiempo que se usa para modelar al cuidador, “es ganancia para la mamá porque le da tranquilidad, seguridad de que todo está bien, porque ella lo pudo verificar antes de volver a trabajar y eso redunda en una menor ansiedad al regresar a su vida laboral”. Esto  favorece que la mujer trabaje más tranquila y tenga menos estrés, disminuyendo así las posibilidades de abandonar la lactancia materna.

La red de apoyo

La lactancia materna no es solo un asunto de la madre. Para que la mujer provea leche de pecho a su bebé, debe tener una red de apoyo, que incluye desde la cuidadora del bebé hasta la empresa.

“La red de apoyo incluye la persona o institución en quien se va a delegar el cuidado del bebé, porque de la flexibilidad de su trabajo depende la posibilidad de permitirle a la madre los espacios que le corresponden para sus ordeños”, comenta Rodríguez.

La empresa es otro eslabón en la red, pues “la posibilidad de tener el lugar para ordeñarse, va a facilitarle la vida a la mamá y a ser más probable que se alargue la lactancia pudiendo reponer la cantidad de leche que el bebé consume en el día del banco de la casa”. El Código del Trabajo de Panamá permite a las madres una hora al día para poder amamantar al bebé;además, el artículo 114 señala que debe haber un lugar acondicionado en las empresas para amantar, cuando se cuente con más de 20 mujeres en edad fértil.

El apoyo de la pareja es otro factor fundamental, pues además de ayudar a la mujer en la rutina agotadora, “su reconocimiento, apoyo y valor a esta dedicación de la madre tiene un peso emocional bien importante”, menciona Rodríguez, anotando que el pediatra del bebé siempre va a ser una figura social de apoyo para reconocer en la madre todo su esfuerzo por alargar en el recién nacido el periodo que recibe la leche materna.

“No podemos dejar de ver que la rutina para una mamá que trabaja ocho horas, se ordeña y amamanta a su bebé cuando está en la casa, es una rutina agotadora para ella que mantiene la disciplina por el bienestar de su bebé. Entonces, tiene mucho peso la red de apoyo para que emocionalmente la mamá se sienta fortalecida para seguir”, destaca.

Tanto ordeñarse como amamantar directamente al bebé son excelentes estímulos para la producción de leche, lo cual se traducirá en mayor tiempo de lactancia, por ello Natali Rodríguez sugiere a las madres ordeñarse cada cuatro horas cuando estén lejos de sus pequeños y en casa pegar a sus hijos al pecho para que lo vacíe, con el fin de garantizar una lactancia prolongada que los beneficie a ambos.