Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el cáncer de mama es el cáncer más frecuente en las mujeres de todo el mundo, puesto que, no distingue clase social, raza, sexo ni religión. La incidencia de cáncer de mama está aumentando en el mundo en desarrollo debido al aumento de la urbanización y la adopción de modos de vida no saludables.

Las estrategias de detección precoz es una de las claves para poder iniciar oportunamente el tratamiento. El auto examen, la mamografía anual y los chequeos médicos periódicos, además de llevar un estilo de vida saludable son hechos que contribuyen positivamente a prevenir este u otros tipos de cáncer detalla la OMS.

Octubre es el mes de concientización y de lucha contra el cáncer de mama es por ello que Revista Mia entrevistó a dos mujeres que salieron vencedoras de esta enfermedad que transformó sus vidas.

Rosalba Robinson

Comenta que dos años después de haber dejado de amamantar a su último hijo notaba que el pezón de su seno derecho siempre estaba colorado, duro y caliente. “Primero fue el pezón y después el mismo seno se me puso rojo. Pero cuando me apretaba el seno veía que salía leche y me dije bueno será residuo de leche vieja que aún tengo y cuando fui al médico éste opinó lo mismo y solo me dijo fue que mi seno estaba inflamado” comenta Robinson.

“Sin embargo a medida que pasaba el tiempo el seno se me ponía más duro y más caliente. Entonces me comencé a preocupar porque era algo anormal, por lo que fui a una clínica y ahí me dijeron que se veía algo extraño. Me hicieron una mamografía y después me enviaron para el oncológico donde también me realizaron otra mamografía, una biopsia, y ahí vieron que era positivo, tenía cáncer de mama”.

Robinson afirma que el cáncer se lo detectaron en 2001 a la edad de 35 años.   Una vez llegó al hospital oncológico luego de haber pasado por muchas preocupaciones su fe siempre la acompañó. “Me hicieron quimioterapia, radioterapia y a un tratamiento con pastillas por cinco años”, comenta.

Sin embargo, la felicidad de haber vencido el cáncer de su seno derecho se le opacó cuando en 2008 le detectaron cáncer en el otro seno. Pero no se dejó vencer y volvió al oncológico a tratarse la enfermedad solo con quimioterapia más avanzada y el proceso duró igual que el anterior, ocho años. “Aunque ya vencí la enfermedad, aun estoy en control y hasta ahora todo me ha salido bien y confío en el Señor que sigamos así”, detalla.

“Me siento feliz y entusiasmada saber que pude superar este mal en dos ocasiones. Cuando toqué la campana por primera vez como señal de que pude vencer esta enfermedad lloré de la felicidad porque hay muchos que no logran tocar esa campana. Pero mi confianza en Dios es muy grande”, detalla Robinson.

La motivación familiar es muy importante

De Izq. a Der., Rosalba junto a su hermana Cristina Robinson.Didier Magallón / El Siglo
De Izq. a Der., Rosalba junto a su hermana Cristina Robinson.

El apoyo que brinda la familia  en momentos como éste es muy importante y necesario. “Recibí apoyo de mi mamá, hermanos, de mis dos hijos fue lo más importante para mí. Aunque mi pareja luego de saber que padecía esta enfermedad se fue de mi lado, creo que todo tiene su propósito, a veces uno pasa por momentos difíciles pero después llegan cosas grandes para uno”, expresa Robinson.

Rosalba fue la primera de sus otras dos hermanas que han padecido de cáncer de mama por lo que hace una llamado a  todas las damas panameñas a que vayan al médico a atenderse y no esperen el último momento. “No tengan temor, nosotras mismas podemos hacernos diariamente el autoexamen de seno para conocer nuestro cuerpo y saber si tenemos algo extraño en él. Recuerden que el cáncer no es solo de seno también hay que revisarse el útero, la matriz y el cervix”, resaltó.

Actualmente Rosalba trabaja como voluntaria en FundaCáncer y en el salón de belleza del Instituto Oncológico Nacional.  Al terminar la entrevista Robinson quiso enviar este mensaje de reflexión: “El Temor no es de Dios, porque la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve”.

Conoce la historia de Doris Susana Lezcano

Doris Susana Lezcano, ella misma se detectó el cáncer de mama y ya pronto estará de alta. Didier Magallón / El Siglo
Doris Susana Lezcano, ella misma se detectó el cáncer de mama y pronto estará de alta.

A sus 41 años  ella misma se detectó el tumor en el seno izquierdo.  “Cuando me lo detecté ya estaba un poquito grande así que era más fácil detectarlo, además yo llevaba muchos años con quistes, por lo que siempre pensé que en algún momento de mi vida podría estar en esta situación. Aparte de que el cáncer en mi familia es una realidad”, señala Lezcano.

Comenta que cuando se sintió el tumor le pidió al médico que le realizaran todos los exámenes y en noviembre de 2015 mediante una mamografía le confirmó que efectivamente tenía cáncer de mama.

“En diciembre me hicieron la biopsia y en mayo de este año me operaron y aquí estoy ya terminando con las quimioterapias, ya estoy en la fase final. Todo fue rápido ya que me lo detectaron temprano”, señala.

Autoevaluación

“Lo mejor es ir a chequearse y si te lo detectas a tiempo no te vas a  morir, eso depende de que tan responsable es uno con su propia vida. Nosotras tenemos el  control de nuestro cuerpo, hay que autoevaluarse”, añade Lezcano de 42 años.

Según Lezcano en un principio no se lo hallaban y gracias a su insistencia pudieron detectarle la enfermedad temprano y recurrir a los tratamientos pertinentes. “A todas las mujeres les insisto hacerse su chequeos por lo menos  dos veces al año, sobre todo si son propensas a los quistes porque a la larga se pueden convertir en tumor. Y si tienen antecedentes familiares con más razón hay que visitar al médico frecuentemente”, explica.

Afirma que desde entonces su vida ha cambiado debido a las quimioterapias pero ha tenido apoyo familiar y de su esposo, eso la fortalece aun más. Por el momento se puede decir que lleva una vida normal y confía en Dios que pronto estará tocando esa campana como señal de victoria en la lucha contra el cáncer de mama.

 

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