Los niveles de ruido por encima de los 85 decibeles pueden causar daños irreversibles a la audición de las personas, como pérdidas auditivas, tanto en niños como en adultos, además de afecciones múltiples a la salud en general.

Hoy, 26 de abril, se celebra el Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido. El objetivo de la celebración, que originó hace 22 años la organización norteamericana Center For Hearing and Communications, es educar y elevar el nivel de conciencia sobre la necesidad de una sociedad con menos ruido, para así evitar problemas de salud.

Este es el quinto año consecutivo que Panamá se une a la causa a través de la Fundación Oír es Vivir, que invita a toda la sociedad a guardar un minuto de silencio entre las 2:15 p.m. y 2:16 p.m. Recuerda motivar a otros a que guarden el minuto de silencio, tómate un selfie con el gesto símbolo de la campaña haciendo “shhhhh” y súbela a las redes con la etiqueta #Solo1Minuto y @OIRESVIVIRPTY.

Precisamente conversamos con la fonoaudióloga y vicepresidenta de la fundación Analida Pitty Ceballos, para conocer un poco más sobre la salud auditiva y los riesgos que representa el ruido para las personas.

Importancia de tener una buena salud auditiva
La fonoaudióloga Pitty comenta que escuchar bien es importante para una persona, pues le ayuda en “el desarrollo adecuado de la habilidades cognitivas, como atención, concentración, desarrollo del lenguaje, adquisición de los aprendizajes superiores  y en la integración social”.
Causantes de la pérdida de audición 
Pitty esclarece que existen cuatro causas relacionadas a la pérdida auditiva. “Las causas hereditarias o patologías, que se heredan de las ramas familiares, tales como algunos síndromes (osteogénesis imperfecta, síndrome de Mondini u otras alteraciones anatómicas del oído)”.
Las causas congénitas, explica, se adquieren durante el embarazo, por medio de las enfermedades infecto contagiosas como la rubeola. “Son por lo general las más afecciones más severas”, dice.

Entre las causas adquiridas están las perinatales (que se dan alrededor del parto), como las hipoxias o falta de oxígeno, los traumatismos en canal de parto, prematuridad extrema por debajo de las 32 semanas de gestación, etc. También se relaciona el uso de algunos medicamentos ototóxicos, infecciones del oído medio, como las otitis, al igual que daño por ruido, como el trauma acústico.

Por último, explica Pitty, se encuentran las causas hipoacusias progresivas, que aparecen durante el desarrollo y van cambiando  o progresando en severidad. En este grupo entran las hipoacusias por la edad o presbiacusias.
Campaña #Solo1Minuto de la Fundación Oír es vivir, en Panamá.

Síntomas de la pérdida de audición
“Si la hipoacusia es muy severa o profunda, los padres pueden sospecharlo desde que los niños son muy pequeños, porque no existe detección ni búsqueda de los sonidos”, explica, esclareciendo que el tono de la voz puede ser otro indicador, pues la voz de los niños con hipoacusia suele tener rasgos característicos.

En adultos, menciona la fonoaudióloga, suele existir dificultad en comprender las conversaciones, sobre todo en lugares ruidosos. “Pueden comenzar confundiendo las conversaciones, elevando la intensidad de la voz, levantando el volumen del televisor, etc. Suelen darse cuenta primero los familiares o los que conviven con ellos”, expresa.
Cómo tratarlas
Algunas pérdidas auditivas pueden mejorarse con tratamientos médicos o quirúrgicos, como las infecciones del oído medio u otras alteraciones anatómicas del oído, tal como indica Analida Pitty.  No obstante, algunos daños suelen ser más complicados de tratar, como ocurre en los neonatos, pues el órganos auditivo es uno de los más delicados durante el desarrollo.
 “Los daños en la audición adquiridos, como las pérdidas auditivas ocasionadas por el ruido, son  acumulativas, progresivas e irreversibles”, advierte la fonoaudióloga.
El ruido en las calles, enemigo de la salud general

Pitty reconoce que el ruido en Panamá durante las horas pico, está a niveles de las grandes ciudades como New York, lo que supone una afección general para la salud. “Esto afecta nuestra convivencia, los niveles de estrés que manejamos, los desórdenes de atención, la convivencia e interacción comunicativa y el sueño. También ocasiona daños irreparables a la audición y puede provocar daños en otros sistemas como el endocrino, cardiovascular, neuropsicológicos, entre otros.

Sin embargo, Pitty señala que hay formas de prevenir estos daños. “Cambiando las conductas nocivas, las malas costumbres que se han enquistado en nuestra población, a través de campañas educativas que den conocer las consecuencias del ruido”. También aplicando las leyes y los decretos alcaldicios que ya existen al respecto y creando programas de educación y conciencia social”, resalta.