Hace cinco días, un juez de Estados Unidos condenó a 16 años y medio de cárcel al paramilitar colombiano Hernán Giraldo Serna, conocido como “El Patrón” y extraditado a Estados Unidos en 2008 para ser juzgado por tráfico de cocaína.
¿La novedad? Las tres valientes mujeres que aparecen en la foto, Bela Juliana Henríquez Chacín (i), junto a su madre Zulma Natacha Chacin de Henríquez (c), y su hermana Natazha Henríquez Chacin (d), lograron que por primera vez un juez del país americano tome en cuenta a víctimas del conflicto colombiano a la hora de dictar sentencia. Ellas son las hijas y la viuda del activista ecologista Julio Henríquez, que desapareció en febrero de 2001 ya que quería que los agricultores plantaran cacao en vez de coca en una zona del Parque Nacional Tayrona, dominada por Giraldo.
Las tres mujeres, a quienes les ha costado ocho años ser reconocidas como víctimas en el caso de Hernán Giraldo, uno de los 14 exjefes paramilitares de las disueltas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), dieron su testimonio ante el juez de la Corte del Distrito de Columbia, Reggie Walton,  para exponer la “impunidad” de la que se han beneficiado los paramilitares extraditados.
El propio magistrado Walton permitió testificar a la familia de Julio Henríquez para poder examinar la conexión entre el delito de narcotráfico, por el que era juzgado Giraldo Serna en Estados Unidos, y el asesinato de Julio Henríquez, antiguo miembro de la guerrilla Movimiento 19 de Abril (M-19).
“No puedo negar la circunstancia de que estos testimonios han tenido un impacto en mi pensamiento”, dijo Walton al dictar la sentencia.