Repasar los errores comunes al ofrecer una fiesta te ayudarán a prepararte para no cometerlos.

1. A última hora
La mala maña panameña de dejarlo todo para el final es la peor enemiga de las anfitrionas. Los decoradores de bodas y fiestas, por lo general, decoran el salón la noche antes de la fiesta. Asimismo, los hoteles establecen el menú de cada evento al momento que se hace la reserva del salón; es decir, meses antes.
Sigue esos ejemplos de los profesionales y no improvises nada. El menú debes tenerlo claro de un mes a dos semanas antes. La víspera del festejo no puedes irte a la cama sin dejar la mesa puesta, esto quiere decir: vajilla limpia, decoración y servilletas colocadas, casa limpia y arreglada. El día de la fiesta es solo para preparar la comida que no podía cocinarse antes y para tu arreglo personal.
2. Pensar que lo puedes cocinar todo
No puedes, ni siquiera en una fonda una sola persona lo prepara todo. Así que decide qué cocinarás tú, qué comprarás, qué pueden traer otros y quién puede asistirte en la cocina.
3. No pedir ayuda
Una fiesta es trabajo de más de una persona. Cuando los invitados pregunten ‘¿qué llevo?’, sé honesta y pide sin remordimiento: Hielo, un dip, algo dulce. Si preguntan ‘¿en qué te ayudo?’, jamás digas ‘en nada’. Sé franca: ‘A buscar las empanadas que encargué’, ‘llega una hora antes para que me ayudes a ponerlo todo en bandejas’, ‘prepara un playlist para la fiesta’.

Errores de anfitriona
El mantel, las bandejas y decoraciones deben quedar puestas la noche anterior al festejo.

4. Invitar a más personas de las que puedes atender
No hay cama pa’ tanta gente. Si el evento es en casa, por grande que esta sea, entre menor cantidad de invitados sea, más fluirá la fiesta, más alcanzará la comida, más cómodos se sentirán todos y más podrás compartir con los asistentes.
Prepara una lista de invitados, considera que pueden llegar hasta unas cinco personas que no estaban en la lista, pero que el 20% de los invitados tiende a no asistir. En base a ese cálculo, prepara el menú y los espacios para sentarse.
5. Pensar más en la comida que en el ambiente
En Panamá, consideramos que lo que hace buena una fiesta es que no falte la comida. Pero olvidamos que hay otro aspecto igual de importante: El ambiente. Si un lugar no tiene buen ambiente, la gente se va. Entonces, así como planeas el menú, organiza de antemano la decoración (¿tendrás un tema o color?), los aromas (velas, dispensadores) y la música.
6. No preguntar sobre alergias o preferencias de comida a los invitados
Las enfermedades, religiones y tendencias en alimentación llevan a las personas a variar su dieta. Habrá quien no pueda comer lácteos, quien sea vegetariano o prefiere no comer gluten. Pregunta a tus invitados sus preferencias antes de preparar el menú. Por regla general, trata de tener un plato sin carne y uno sin carbohidratos.
7. No estar lista para recibir a los invitados en la puerta

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Si lo dejas todo para el final, llegarás del salón de belleza al mismo tiempo que los invitados o estarás sacando el pavo del horno empapada en sudor cuando toquen el timbre.
Ser buena anfitriona significa estar sonriente y bien puesta cuando lleguen. De nada sirve que el jamón te haya quedado divino, si recibiste a la visita en batita de entrecasa.

8. Cero diversión.

Para que una fiesta sea inolvidable tiene que ser divertida
Piensa en formas de hacer que los invitados interactúen, desde intercambio de regalos, búsqueda de premios con pistas por la casa, hasta cantar villancicos frente al pesebre, quemar un muñeco de año viejo o disponer una pista de baile.
9. El hielo se acaba
Una de las fallas más comunes al organizar una fiesta es que el hielo no alcance y es algo que no puede resolverse sin salir de casa. Si pensabas comprar dos bolsas de hielo, compra tres; o pide a algún invitado que traiga una bolsa de hielo adicional.
10. Usar zapatos incómodos
Eres la reina de la fiesta y al mismo tiempo estás para servir a todos, por lo que estarás de aquí para allá. No es momento para el zapato que te flechó, pero que solo soportas si estás sentada. Lo esencial de tu atuendo es que el zapato sea lindo, pero sobre todo, cómodo. Piensa en un tacón cuña, en una sandalia adornada con pedrería o en unas bailarinas doradas.