Los panameños creen fervientemente en el amor y en el matrimonio. Las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) así lo afirman. En 2015 (las últimas estadísticas disponibles), hubo 12,019 matrimonios. Mientras que ese mismo año, se divorciaron 3,295 parejas. De manera que hay más matrimonios que divorcios.

No obstante, tanto los matrimonios como los divorcios han disminuido. En 2015, hubo 6.6% menos matrimonios que en 2014. La caída de los divorcios, por fortuna, es más drástica, pues disminuyeron en un 24% (más de mil divorcios menos). La mayoría de los divorcios, según el INEC, terminan por mutuo consentimiento.

En el área urbana se registran la mayoría de los matrimonios, 9,829, y también la mayoría de los divorcios, 2,813. Mientras que en las áreas rurales los casamientos y separaciones legales son muchas menos.

Por qué las personas se aman y se dejan de amar, y cómo cambia su relación amorosa son misterios que el mundo científico estudia constantemente.

Casarse antes de los 25 eleva el riesgo de divorcio

Un estudio realizado por Nicholas H. Wolfinger, profesor de la Universidad de Utah, señala que si una persona se casa a los 25 años tiene 50% menos de probabilidad de divorciarse que alguien que lo hace a los 20. “La mayoría de las parejas jóvenes no tienen la madurez, las habilidades de sobreponerse ni el apoyo social que requiere un matrimonio para que funcione. Frente a los problemas del día a día de un matrimonio, los adolescentes y los jóvenes en sus 20 no logran resolver los conflictos”, afirma el investigador.

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Ahora, casarse después de los 20 años disminuye la tasa de divorcio drásticamente porque, a partir de esa edad, las personas cambian menos de año a año.
Por estas mismas razones, las parejas que se casan en sus 30 tienen mayor probabilidad de continuar casados. Esto se deben a que tienen más madurez, recursos económicos y mayor educación.
Tener un bajo nivel de estudio, según el estudio, se traduce en un mayor riesgo de divorcio, sin importar la edad.
A esa misma conclusión también llegó la Universidad de Washington al estudiar la evolución 79 matrimonios durante cinco años. Esta investigación igualmente determinó que casarse antes de los 25 años incrementa drásticamente el riesgo de divorcio.
El estudio arrojó que la edad es, además, un factor importante en la separación cuando la mujer es mucho mayor que el hombre.

Las parejas se parecen físicamente luego de 25 años de estar juntas

Según un estudio del psicólogo polaco, Robert Zajonc, luego de 25 años de casados, los rasgos faciales de las parejas se hacen más parecidos. En su investigación Zajonc, agrupó a 110 personas a quienes le mostraron fotografías de hombres y mujeres de forma individual en su primer año de matrimonio y se les pidió que trataran de adivinar quién estaba casado con quién. Luego, a un segundo grupo de personas le mostraron fotografías de las mismas personas pero después de estar 25 años casados y se les volvió a pedir que trataran de adivinar quién estaba casado con quién.

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Tras la realización de varios experimentos, los resultados mostraron que personas del segundo grupo siempre mostraron un porcentaje de aciertos muy superior que los del primer grupo.
Es decir, para un observador externo resultaba mucho más fácil identificar al marido o a la mujer de alguien si llevaban 25 años casados. El estudio de Zajonc y la Universidad de Michigan explica esto mediante cuatro hipótesis: Puede deberse a la dieta, al ambiente, a la personalidad y a la empatía con la pareja a través de los años.

Este mismo estudio fue repetido en 2006 por científicos de la Universidad de Liverpool y obtuvieron resultados similares.

El sexo no es lo más importante

Para averiguar cuáles son los secretos de los matrimonios exitosos, un grupo de investigadores de The Open University, Reino Unido, entrevistó a cuatro mil 494 británicos de entre 18 y 65 años y analizó a fondo el comportamiento de 50 parejas (la mitad de ellas con hijos). Lo primero que determinaron las profesoras Meg John Baker y Jacqui Gabbi, autoras del estudio, es que los matrimonios que fracasan no lo hacen por sus incompatibilidades irreconciliables, sino por la falta de perspectiva sobre lo que significa una relación y el amor.
La mayoría de los encuestados coincidió en que el sexo no es lo más importante en la relación de pareja, al contrario, decían que es una creencia errónea. Para ellos reír juntos, compartir valores e intereses, ser los mejores amigos, ser cuidados y sentirse apoyados, sentirse seguros, ser felices, confianza, compartir una relación cercana, hablar y escuchar, y estar enamorado y ser amado es lo que les hace feliz en una relación.

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Otra investigación publicada por la Society for Personality and Social Psychology coincide con el planteamiento de Baker y Gabbila, al señalar que aunque la conexión física es necesaria, basta con hacer el amor una vez a la semana para que la pareja se sienta feliz y satisfecha. Aumentar la frecuencia no causa ningún efecto significativo sobre el bienestar de los esposos.

El matrimonio protege contra la depresión y la ansiedad

El matrimonio reduce los riesgos de depresión y ansiedad, trastornos que afectan mucho más a las personas divorciadas o viudas. Así lo demostró un sondeo realizado en 15 países dirigido por la psicóloga clínica Kate Scott, de la University of Otago de Nueva Zelanda.
Según Scott, poner fin al matrimonio bien por separación, divorcio o muerte, está relacionado con un incremento del riesgo de trastornos mentales, a los que son más proclives las mujeres, quienes también recurren, más que los hombres, al abuso de sustancias. Los varones en este momento difícil tienden a padecer estados depresivos.

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“Lo que hace esta investigación única y más sólida es el hecho de que tenemos datos no sólo de la depresión, sino también de la ansiedad y de los trastornos por consumo de sustancias”, señaló Scott.
La investigadora sostiene que el matrimonio, comparado con la opción de no casarse, es bueno para la salud mental de ambos sexos. No obstante, el sondeo encontró que los hombres son menos propensos a la depresión en su primer matrimonio que las mujeres.
“Otros estudios de la Organización Mundial de la Salud han demostrado que en las mujeres con mejor educación, los índices de depresión tienden a caer” frente a una separación, dijo Scott.

Los hombres que viven en unión libre hacen
más tareas domésticas que los casados

Así lo asegura un estudio de la socióloga Shannon Davis en la Universidad George Mason, Estados Unidos. La investigación analizó el comportamiento de 17,636 personas en 28 países occidentales. Los participantes tuvieron que relatar cómo se distribuyen las tareas domésticas tomando en cuenta el tiempo, la disponibilidad, el género y la ideología de la pareja.
Davis descubrió que “el matrimonio, como institución, parece tener un efecto tradicionalista en las parejas, incluso en las que consideran que hombres y mujeres son iguales”. De acuerdo al estudio, las mujeres casadas realizan el 74% de las tareas domésticas y los hombres casados solo 32%. Mientras que los hombres que vivían en unión libre aportan ligeramente más en las tareas del hogar, encargándose de 33.41% de ellas.

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Esto quiere decir que el tipo de unión de la pareja influye en la división del trabajo doméstico. Incluso se encontró que si la pareja que vive junta decide casarse, lo más probable es que a partir de la unión legal, el hombre haga menos en casa, influenciado por el modelo tradicionalista del matrimonio.

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