Cuando estamos expuestos a sustancias nocivas para la salud o tenemos malos hábitos, se producen cambios a nivel microscópico en las células, tejidos y órganos, que afectan su funcionamiento. Esto genera lo que se llama ‘estrés oxidativo’, uno de los principales causantes del envejecimiento prematuro de la piel.

Esto ocurre cuando hay un aumento en los radicales libres, “que son aquellas moléculas de oxígeno inestables que han perdido un electrón y buscan atraparlo de una molécula sana y sensible como proteínas, grasas y otros tejidos”, explica la cosmetóloga Viviana López.

El papel de los radicales libres es acelerar la oxidación en el interior de las células, muy por encima de los valores normales. “Al momento en que el radical libre se une a otra molécula sana, la ataca y la daña y ésta busca otra, generando así un efecto en cadena que de no ser detenido en su comienzo, puede provocar daños acumulativos y fundamentales”, aclara López.

El estrés oxidativo tiene efectos sobre la belleza y la salud. “Cada vez que nosotros exponemos nuestro cuerpo a aquellas sustancias que producen el estrés oxidativo se da un envejecimiento prematuro de esa célula y también se puede dar el desarrollo de enfermedades, desde las cardiovasculares hasta el cáncer”, explica la nutricionista Iris Espinosa.

CÓMO SE GENERAN LOS RADICALES LIBRES
La nutricionista Iris Espinosa, especialista en Seguridad Alimentaria y Nutricional, destaca que son muchas las situaciones que pueden aumentar la producción de radicales libres. La ausencia de actividad física es una de ellas. Su exceso también, especialmente cuando no existe una dieta balanceada. “El ejercicio físico siempre es bueno, pero también produce una mayor oxigenación del cuerpo, por lo tanto, es aquí cuando debemos cuidar el balance entre actividad física y alimentación saludable”, destaca.

La cosmetóloga Viviana López asevera que los malos hábitos, “como fumar (o exponerse al tabaco) y beber alcohol en manera desmedida y frecuente; así como exponerse al sol sin protección ante los rayos UVA y UVB; el estrés crónico y la ansiedad constante” son otros detonantes.

“Otro aspecto imperante es la exposición a ciertas sustancias químicas nocivas, propias de la contaminación de una ciudad, como el plomo”, indica Espinosa, destacando que en la alimentación, los principales causantes de los radicales libres son los aditivos químicos en los alimentos procesados, la presencia de químicos en los vegetales y frutas frescas, al igual que el exceso de grasas saturadas y de azúcares en los alimentos.

ALIMENTACIÓN CONTRA EL DAÑO CELULAR

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Para obtener los fitonutrientes, las vitaminas y los minerales que evitan el estrés oxidativo, se debe consumir cinco porciones diarias de frutas y vegetales, de diferentes colores.

Para neutralizar el efecto de los radicales libres y evitar así el estrés oxidativo, se requiere disminuir los factores de riesgo. Una forma de hacerlo es, según la nutricionista Espinosa, “manejando la inteligencia emocional”, realizando actividad física e incorporando antioxidantes en la dieta.

“Es importante desarrollar un concepto nutricional conocido como fitonutrientes, que son aquellas sustancias químicas que existen en las plantas, las cuales les dan color y las protegen de infecciones y del entorno. Los fitonutrientes, junto a las vitaminas y los minerales presentes en las frutas y verduras, nos permiten controlar el daño de los radicales libres al aportarles el electrón que les hace falta en su órbita”, explica la nutricionista.

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Resalta que un modo muy fácil de obtener estas sustancias es ingerir cinco porciones diarias de frutas y vegetales de diferentes colores. “Debemos tener una guía diaria, en la cual debemos dividir las frutas y vegetales en cinco grupos, por colores”, expresa.

La idea es comer por lo menos una de cada color al día, para aprovechar los diferentes nutrientes. “Los alimentos de color blanco, como cebolla, hongos, ajo, coliflor, pera, sirven para mantener una buena función arterial y el sistema circulatorio sano; en el caso de las amarillas (naranja, como maíz, piña, zapallo), nos van a ayudar mucho con la visión, la función del sistema inmunológico y la excelente hidratación de la piel”, ilustra.

Los alimentos rojos, como sandía, pimentones y manzanas, tienen beneficios para el corazón y la protección celular; mientras que con los alimentos morados, como uvas, repollo y berenjena, se obtiene mucha protección hacia el corazón. “Con el verde, presente en la espinaca, el brócoli y la lechuga, se obtiene la protección antioxidante y se evita el envejecimiento”.

“Si no logramos el consumo de ciertas frutas y vegetales, lo importante es que logremos tomarnos un reemplazo a este, a través de un multivitamínico completo que no tenga dosis altas de vitaminas (100%), ya que al complementar con otros alimentos puede haber un exceso de nutrientes y ahí ocurre la hiper vitaminosis”.

PREVENCIÓN EN LA PIEL

Los ingredientes activos de ciertos productos cosméticos también ayudan a prevenir el estrés oxidativo.
Los ingredientes activos de ciertos productos cosméticos también ayudan a prevenir el estrés oxidativo.

Además de consumir alimentos antioxidantes, aplicárselos en la piel, favorece su apariencia
“Dentro del recurso cosmético está demostrado que los productos que contienen vitaminas en concentraciones activas retardan el envejecimiento de la piel”, dice la cosmetóloga Viviana López, refiriéndose a las Vitaminas A, E y C y otros principios activos antioxidantes como el té verde, coenzima Q10, extracto de caviar, polifenoles (Resveratrol), ácido hialurónico, ceramides, licopenos, proteínas de colágeno y elastina, que según ella ayudan a contrarrestar la degeneración de los tejidos a causa de los radicales libres.

“Al momento de adquirir un producto con el objetivo de regenerar la piel y hacerle contra al envejecimiento o degeneración que trae la oxidación, hay que hacerlo de manera consciente e inteligente y no ser guiadas por la apariencia de un envase o por lo llamativo de la marca, sino por su contenido y concentración de principios activos”, destaca.

López aconseja que la composición de los productos cosméticos esté reforzada con factor de protección solar. Si no lo contienen, luego de los productos regeneradores y humectantes, se debe aplicar protector solar antes del maquillaje, pues el sol es el principal enemigo de la piel.

Los tratamientos profesionales también ofrecen opciones para regenerar la piel. “Todos aquellos que promuevan la remoción de células muertas, el fortalecimiento de los tejidos y la neogénesis de colágeno y elastina, que a su vez no representan una severa agresión a la piel, como los peelings cosméticos, velos de colágeno y mascarillas nutritivas, siempre serán la mejor alternativa para el mantenimiento y lograr minimizar los signos del envejecimiento”, asegura la cosmetóloga.