Hoy se conmemora el Día Internacional del Cáncer Infantil, que busca sensibilizar y concientizar a la población sobre los desafíos a los que se enfrentan los niños y adolescentes y sus familias.

El cáncer pediátrico  es la primera causa de muerte por enfermedad en los niños, siendo la leucemia linfoblástica el cáncer más común en la población infantil panameña.

“Esta enfermedad es un grupo de células que se reproducen anormalmente, hasta crear millones de células derivadas de la misma célula anormal; cuando esto sucede en las células de la médula ósea, lo llamamos leucemia”, explica sobre este tipo de cáncer el doctor Jaime Boyd, especialista de oncología del Centro Médico Paitilla.

En Panamá, no existe una estadística formal sobre el número de pacientes con cáncer infantil, según el doctor. No obstante, afirma que la experiencia es muy similar a lo que se vive en otras partes del mundo.

“A nivel mundial, se ha reportado que a uno de cada 7 mil niños le da cáncer cada año. Eso en un solo año, así que si se mira a lo largo de toda la edad pediátrica, más o menos a uno de cada 300 niños le da cáncer antes de llegar a la edad adulta”, describe.

Algunos obstáculos
A diferencia del cáncer en los adultos, el pediátrico no tiene una causa identificable. “La mayoría de los niños con cáncer no tienen una causa específica que los predisponga a haberlo tenido. Hay una minoría que son hereditarios, o sea porque el paciente nació con algún gen que lo predispone a desarrollar el cáncer”, destaca el especialista.

En el caso del cáncer infantil, tampoco hay detección precoz, como ocurre con los adultos. “La mayoría de los cánceres pediátricos son muy agresivos, es decir que desde que se desarrollan hasta que el paciente tiene una sintomatología florida pasa un tiempo muy corto. Entonces eso no da tiempo de hacer estos programas de prevención o de detección temprana que hay en algunos cánceres de adultos”, menciona el doctor, destacando que en este caso es muy importante estar pendientes a los síntomas que los pacientes pueden desarrollar.

“La mayoría de las veces la mamá no ve al paciente y dice: ‘yo creo que mi hijo tiene leucemia’, sino que le da síntomas que son muy inespecíficos (especialmente dolor persistente) y lo lleva al pediatra para que lo examinen. Cuando éste detecta que el menor tiene alguna anormalidad en el examen físico o en los exámenes de sangre, entonces ahí se puede sospechar si el paciente tiene leucemia o algún tipo de cáncer y se refiere al especialista”, menciona el galeno. Describe que en el caso de tumores sólidos, generalmente lo que se encuentra es que el paciente tiene una masa, una bola palpable en algunos lugares del cuerpo.

Luego de la sospecha
Una vez que se sospecha que el paciente tiene algún tipo de cáncer, se le deben realizar pruebas para confirmar el diagnóstico. En el caso de la leucemia, indica el doctor Boyd, hay que hacer una aspirado de la médula ósea, y en el caso de los tumores sólidos, se le hace una biopsia.

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Si el diagnóstico es positivo, se deben realizar tratamientos para matar el cáncer o intentar erradicarlo. “En el caso de la leucemia, se le hace quimioterapia al paciente, que son medicamentos que se inyectan por las venas y por la sangre y matan el cáncer”, ilustra el especialista.

Cuando se trata de un tumor sólido, igualmente se puede proceder con la quimioterapia y a menudo también se opera para extraerlo, explica el galeno, agregando que a algunos pacientes, especialmente con tumores sólidos, se les da radioterapia con rayos X.

En casa, el manejo de los pacientes con cáncer infantil es más o menos el usual de cualquier persona enferma. “No hay un cuidado específico distinto al que se le de a un paciente más allá de una infección: no exponerlo a otros niños enfermos, lavarse las manos frecuentemente y ese tipo de cosas. Y lo otro es que se tome los medicamentos a tiempo, porque hay muchos tratamientos que se hacen en la casa; hay que estar seguros de que se los tome, porque sino va a empeorar”, puntualiza Boyd.

Doctor Jaime Boyd, especialista de oncología del Centro Médico Paitilla.

Una luz de esperanza
A pesar de los inconvenientes en la detección precoz y las causas inespecíficas, hoy día hay mejores expectativas para los pacientes que padecen cáncer pediátrico que hace algunas décadas atrás. “Afortunadamente entre el 75 y el 80% de los niños con cáncer se curan, algo muy distinto al panorama en los años 70 y 80, donde prácticamente todos se morían”, indica el doctor Boyd.

Esclarece que la cura también depende del tipo de cáncer que el paciente tenga. “Hay algunos cánceres que tienen un pronóstico mucho mejor que otros, pero en general la mayoría se cura”.

Por otra parte, los pacientes con cáncer infantil, hoy día pueden llevar una vida integrada a la comunidad. “La mayoría de los pacientes que tiene leucemia y le hacen quimioterapia, van a la escuela durante la mayor parte del tiempo. Habrá días que no pueden ir porque tiene que estar en el hospital haciéndose el tratamiento; hay otros días que no están recibiendo el tratamiento, pero se van a sentir mal porque tienen los glóbulos blancos muy bajos y se tienen que quedar en casa”, expresa.

Las estadísticas apuntan a que todavía uno de cada cuatro o cinco pacientes va a fallecer de cáncer infantil. Sin embargo, el doctor mira un mejor panorama. “Hay que estar optimistas, porque todo hace pensar que en el futuro cercano el porcentaje de pacientes que se curan va a ser mayor. Y no solamente eso, sino que se espera que los tratamientos cada vez van a tener menos efectos secundarios, van a ser más eficaces”.