Me dijo que venía subiendo la escalera, pero no llegaba.

“Robín, ¿estás llegando al Cinépolis de Altaplaza?”, le pregunté por teléfono.

“¡Ayala vida! ¡Qué pena! Me confundí, estoy en otro mall”, respondió confirmando mi sospecha.

El actor y presentador de televisión llegó apurado y disculpándose, haciendo pausas aquí y allá para darle indicaciones por chat a la nana de su hijo.

Las trabajadoras del cine emocionadas le pidieron retratarse con él, accedió sonriente y fue él quien les dio las gracias por la foto.

“Él me enseñó a compartir con todo el mundo, sin importar el estrato social”, dice de su padre el carismático campeón de boxeo Roberto ‘Manos de Piedra’ Durán.

Cuenta que fue su padre quien le apodó Robin (él se llama Roberto, como todos sus hermanos), por su afinidad con el personaje de Robin Hood. “La esencia de mi padre era un poco la de darle todo a la gente que más lo necesitaba. Su calidad humana es inigualable”, recalca.

Ser hijo del boxeador es, a la vez, la bendición y la maldición de Robin Durán. “Yo me siento orgulloso de ser hijo del boxeador más grande de Latinoamérica de todos los tiempos. Mi papá ha dejado el nombre de Panamá muy en alto y no habrá otro como él en muchos años”, afirma, pero aclara que lo malo “es que así mismo como te quieren, te odian, y ese odio se lo traspasan a sus hijos. Siempre comparan y piensan que uno quiere vivir de ‘taquillar’ con el nombre de su papá”.

Locación: Cinépolis Altaplaza Mall

Nada improvisado
El actor de 35 años asegura que le ha tocado aprender a ignorar lo malo y enfocarse en las cosas buenas. Ignora especialmente los malos comentarios en las redes sociales, donde muchas personas “frustradas descargan su rabia insultando a otros que están trabajando y haciendo las cosas bien”.

Robin reconoce que un apellido puede abrir puertas, pero depende de él que se mantengan abiertas. “De nada me sirve llegar y decir que soy el hijo de Durán. Un apellido no va a estar contigo en el momento que tengas una cámara al frente”.

Bajo la sombra de su apellido, él apuesta por buscar su independencia con su trabajo y ser reconocido por lo que hace. “Soy una persona luchadora, me gusta trabajar por las cosas que quiero. No me gusta que me regalen nada, soy el tipo de hombre que todavía a este punto de mi vida voy a audicionar por películas y sigo tomando cursos de actuación”.

Su vida en la televisión comenzó cuando era muy pequeño. Aparecía en el segmento Los Niños del programa Sábado Gigante. “En ese momento, yo no estaba pensando en ser figura pública, quería estar en casa jugando Nintendo y con mis primos en la piscina”. No obstante, cuenta que en la escuela siempre estaba metido en las obras de teatro.

Al llegar a Panamá en 2007 (antes de esa fecha vivía entre Miami y Panamá), empezó a estudiar actuación con profesores locales y extranjeros (de Colombia y Venezuela).

“Yo decía: ‘Si voy a hacerlo, voy a hacerlo es bien. No voy a llegar improvisado’. Soy del tipo que se prepara para las cosas que va a hacer”. En 2010, a sus 28 años de edad, participó en su primera obra de teatro, La abuela quiere boda.
A partir de allí comenzaron a llamarlo para hacer obras y audicionar. Hasta hoy ha participado en más de 15 obras de teatro, entre ellas Pene a la carta, Buenas Noches Bettina y Soltero, Casado, Viudo y Divorciado.

El ‘Durán’ del cine

Con cinco participaciones en el cine panameño y latinoamericano, dos de ellas en roles protagónicos, Robin Durán se está ganando un lugar en el séptimo arte. El hijo de Roberto ‘Manos de Piedra’ Durán sigue luchando por deshacerse de la sombra de su apellido y labrarse un camino con su propio esfuerzo.

Fuera de las tablas, Robin es presentador del programa de televisión Tu Mañana y embajador de la marca Oscar De La Renta para Panamá y Latinoamérica. Su nombre ya resuena localmente por mérito propio, y comienza ahora a jugar en otra arena, la del cine.

En 2013, debutó como productor asociado de la película Hands of Stone, que narra la vida de su padre, y actuó en ella en el papel secundario de Pototo, para lo cual tomó clases de actuación.

“Cine y teatro son dos cosas completamente diferentes. Teatro es una actuación muy grande, muy farsesca, porque tienes que proyectar para que te vean”, demuestra sacando su pecho y extendiendo sus brazos.

“Sin embargo, en el cine tienes que ser lo más natural posible. Se busca mucho la verdad porque a la cámara no le gustan las exageraciones”.

Entonces lo llamaron para audicionar en Kimura, una película panameña que estrenó en las salas de cine locales en enero de este año y que se presentó en el Festival Internacional de Cine de Panamá, en marzo.

“Me puse nervioso porque uno nunca entra a una audición pensando que te van a escoger de una vez. Tú entras como lo hacen más de cien personas y vas a demostrar lo que tienes”.

Recuerda que fue preseleccionado y cuando finalmente le dijeron que había sido escogido, gritó de la emoción.
Kimura fue el primer protagónico de Robin. La trama envuelve a dos hermanos, Armando (Nick Romano) y Alejandro (Robin), separados por una tragedia, quienes encuentran redención en un ring de MMA (pelea en jaula).

La filmación duró un mes, bajo la dirección del panameño Aldo Rey Valderrama.

Robin dice que tuvo dos retos: Pasar cuatro meses de entrenamiento para aprender las artes marciales mixtas y demostrarle a la gente que no era un farandulero más que salía en la televisión, sino que tenía talento y capacidad para hacer cine.

Durán también es el actor principal en la cinta Más que hermanos, donde interpreta a Joshua, un joven que hace lo imposible para sacar adelante a su hermana Mia, interpretada por la actriz colombiana Valerie Domínguez, y así permanecer unidos en las calles, tras la muerte de sus padres. El largometraje panameño, que cuenta con la colaboración de productoras de Hollywood y Argentina, llegará a las salas en agosto y tuvo su preestreno con alfombra roja en marzo. El film fue escrito y dirigido por la directora panameña Arianne Benedetti.

Además, el actor panameño aparecerá en un papel secundario personificando a Víctor, el hijo de un villano, en el largometraje Ilegítimo, junto al actor colombiano Jorge Enrique Abello. Es una coproducción panameño-colombiana, bajo la dirección del colombiano Juan Gamba, que llegará a las salas a mediados de 2017. Asimismo, será parte del elenco de la película panameña-estadounidense The Human Person, que está en su etapa de grabación.

“La verdad es que no sé hasta dónde llegue esto, no tengo una meta. Es algo que simplemente estoy llevando paso a paso. No lo hago por fama o por exposición, sino porque simplemente me gusta”.

Frente a la cámara

Robin, apasionado de los carros (tiene una minicolección de cuatro autos clásicos que él mismo arregla), confiesa que antes de querer ser actor, su sueño era ser piloto de aviación comercial o biólogo marino. Hoy se la pasa entre sets de grabación, fotografías, sus hijos y su familia.

Reconoce que lo que más le gusta del cine es la oportunidad de hacer cosas que normalmente no haría. “La magia que se crea en una película es algo que no tiene palabras, después que está lista, tú la miras y dices ‘chuleta yo hice eso, se ve ‘pretty‘, entonces eso es lo bueno”.

Lo malo, subraya, son las horas extensas de trabajo. “Me pueden hacer un llamado a las cuatro de la tarde, pero resulta ser que termino de rodar a las cuatro de la mañana. Es una toma tras toma, y si algo salió mal, hay que grabar de nuevo”.

El cine le ha dado satisfacciones personales. Grabando Hands of Stone pudo conocer en persona a su ídolo Robert De Niro y ahora lo considera su amigo; se comunican a menudo y celebran cumpleaños juntos.
Con su trabajo en el cine, Robin siente que le hace un aporte al país, al igual que todos los panameños que están en la industria cinematográfica.

“Antes se creía que Panamá no podía hacer cine, que era un país de programas o películas ‘runchos’ y la calidad del cine local ha crecido bastante. Eso es gracias a todos los talentos que hacen el engranaje para que la película sea buena”.

Pero, insiste en que no se siente famoso. “Famoso no soy, sino conocido en el medio. Famosos ‘Manos de Piedra’, Mariano Rivera, Rubén Blades, que han traspasado fronteras”.