Elegir la universidad correcta es una decisión crucial de la cual dependerá el futuro profesional del individuo. Si tienes algún hijo o familiar en esta situación, no te estreses más de la cuenta. Solo tengan presente los siguientes lineamientos.

Tu hijo o hija está a punto de graduarse de la secundaria, pero aún no decide qué ni dónde estudiar. Si es de los que está perdido entre tantas opciones de universidades y carreras que hay en el mercado, ¡no te preocupes! Sigue leyendo y encontrarás tips para que le guíes en el proceso de la mejor selección.

“Decidir dónde estudiar es importante, porque de eso depende la cantidad de aprendizaje que tenga una persona”, señala Yesica Pinzón Visuetti, psicóloga clínica.

La universidad debe ser cónsona con las metas del estudiante, sus necesidades y expectativas. De lo contrario “es muy probable que el joven se desanime, no potencie sus habilidades y termine saliéndose o buscando nuevamente universidades y carreras”, menciona la psicóloga y terapeuta familiar María Alejandra Palacios Urrutia.

Palacios resalta que la familia juega un rol muy importante en la selección de la universidad, pues el apoyo o presión que ejercen los padres puede afectar el proceso positiva o negativamente. “Los padres pueden contribuir positivamente a este proceso aportando sus conocimientos en cuanto al desarrollo educativo de sus hijos, describiendo las habilidades, fortalezas, debilidades e intereses que han visto a largo de su crecimiento. Asimismo, los padres aportan su percepción de la sociedad y el mundo laboral actual”, esclarece.

Por otro lado, en muchos casos son los padres quienes se harán cargo de pagar total o parcialmente los estudios universitarios de sus hijos, por lo que su participación a veces es determinante. “Lo importante es que los padres puedan reconocer que es una decisión de vida de su hijo o hija. El acompañamiento de los padres en este proceso debe estar guiado a ayudar al joven a completar la imagen completa de quién es él, cuáles son sus intereses, habilidades y aptitudes, realidad del mundo laboral, expectativas económicas, etc.”, advierte.

El apoyo o presión que ejercen los padres puede afectar el proceso de selección de universidad positiva o negativamente.

Primero, hay que elegir una carrera

“Antes de buscar la universidad, lo primero que tiene que observar es qué le apasiona y en qué se ve trabajando como profesional en el futuro, cuáles son sus habilidades y los tipos de inteligencia que tiene, y si hay espacio donde ejercer esa profesión, para así poder buscar las carreras que se ajustan a él/ella”, expresa Pinzón.

Sugiere buscar orientación en un profesional de la psicología, “que le aplique pruebas y le dé una orientación profesional, que sea cónsona con sus habilidades, aptitudes y el ingreso que se tiene en ese momento”.

No obstante, indica que el factor económico no debe ser una limitante para estudiar la carrera que más le guste, pues primero se puede optar por una menos costosa que se estudie en menor tiempo, y cuando el joven esté laborando, puede sacar la carrera con la que realmente se sienta identificado.

“También es importante conocer cuáles son las becas que se ofrecen. Hay muchas entidades que ofrecen becas, pero muchas veces se pierden por limitantes como los idiomas”, expresa. Exhorta a los padres a orientar a los hijos y ponerlos en cursos de idiomas para que esas becas se puedan aprovechar.

Determinar criterios de búsqueda

Una vez el joven determine el tipo de profesión que quiere estudiar, el próximo paso es determinar los factores que para él o ella son fundamentales en una universidad. “La universidad correcta es la que hace mejor ‘fit’ con el estudiante. No es la más prestigiosa, la más cara, la más antigua, la más bonita o a la que van los amigos”, destaca Palacios.

Recomienda evaluar criterios como el costo total, que “incluye libros, transporte, vivienda y comida, en caso de no ser en la ciudad o país donde vive el estudiante”. También se puede considerar investigar oportunidades de becas.

El Programa de estudio es otra pauta a examinar. “Conocer las materias de la carrera, investigar si hay oportunidad de prácticas profesionales o pasantías, tiempo total de la carrera y carga horaria semanal. La idea es ver los detalles y reflexionar si te conviene”, comenta.

El tamaño de la casa de estudios, conocer el número de estudiantes por salón, la accesibilidad de los profesores y directores también son criterios a considerar, según la terapeuta familiar. Además, menciona que es importante tener en cuenta las actividades extracurriculares y deportes, los recursos existentes para los estudiantes como centro de apoyo, biblioteca, computadoras, entre otros, al igual que el campus, las acreditaciones de la carrera y la universidad y los pre requisitos para ingresar.

Decidir dónde estudiar es importante, porque de eso depende la cantidad de aprendizaje que tenga una persona.

Hacer una lista y comparar

Luego de determinar los criterios de búsqueda, el próximo paso es hacer una lista de las universidades. Aunque el recién graduado tenga sugerencias de amigos y familiares, debe ser una decisión personal y es su responsabilidad valorar lo que realmente es importante para sí mismo.

“Primero se deben identificar las prioridades específicas del estudiante con los factores ya mencionados. Cada estudiante, junto con su familia y/o orientador vocacional, puede organizar la lista desde lo más importante a lo menos importante”, distingue la psicóloga Palacios.

“Después, se investigan dichos factores y las características de un grupo de diversas universidades. Finalmente, emparejamos. La idea es encontrar las universidades que mejor se ajustan a la realidad de ese estudiante”, agrega.

Errores que se deben evitar

Si la decisión no se toma a tiempo, se puede incurrir en ciertos desaciertos. “No darle importancia ni conocer lo que realmente le apasiona, al igual que incribirse en una universidad sin averiguar, llevará a la persona por un camino equivocado y no disfrutará de su vida profesional”, advierte Yesica Pinzón.

Ser un seguidor de los compañeros del colegio, amigo o novia, esperar al último minuto para elegir o hacerlo bajo presión de los padres, son algunos de los errores que enumera María Alejandra Palacios Urrutia.

Sobre el tiempo apropiado para empezar la búsqueda, Pinzón sugiere “que sea en noveno grado, cuando veas el tipo de bachiller que vas a tomar. Ya luego de eso, cuando estás en quinto o sexto año, para ver cuáles son las carreras en las que realmente se ve trabajando como profesional y tiene la habilidad para poder ejectutarla”.

Cuidado con escoger lo fácil. “Se debe elegir lo mejor para el joven. Lo ‘fácil’ se vuelve difícil, sin motivación”, reflexiona. Palacios.