“Mi Sueño representa al arte de una manera especial y deleita al público con su sensibilidad. Purifica el alma con la verdad, la honradez y la virtud. Transmite la verdad. Ofrece belleza a todo el mundo y sirve como inspiración”.

Luego de este mensaje, que se leía en dos grandes pantallas al lado del escenario y que al tiempo pronunciaba una dulce y serena voz, se alzaba el telón a las 2:50 p.m. del 19 de agosto, en el teatro Anayansi. Se daba inicio a ‘Mi Sueño’, un show de baile y canto, que conjuga elementos autóctonos de la cultura china con otros contemporáneos.

Al fondo, aparecía un grupo de bailarinas vestidas con trajes blancos, quienes interpretaban un número de ballet con sutiles movimientos. ‘Passe’, ‘releve’, ‘pirouette’, ‘jeté’… Aquello parecía una danza de hermosos cisnes, que envolvía a los asistentes en una atmósfera mágica y sublime.

La actuación era precisa y coordinada. Era difícil imaginar que se trataba de artistas con discapacidad auditiva, quienes no pueden escuchar la música. Ellos, danzan en silencio, movidos por los latidos del corazón.
Son dirigidos por una coordinadora que se ubica en las esquinas del escenario y les comunica, por medio del lenguaje de signos, en qué momento pueden realizar cada movimiento.

Compañía China de Artistas con DiscapacidadLarish Julio
Con su obra ‘Mi Sueño’, artistas chinos con diferentes discapacidades, demuestran que cuando hay voluntad, amor y esfuerzo, las limitaciones físicas no son impedimento.

Los bailarines son parte de la Compañía China de Artistas con Discapacidad. A este grupo, de 35 artistas, también pertenecen personas ciegas, quienes cantan y tocan instrumentos musicales dentro del show. La compañía se ha convertido en un símbolo de esperanza, solidaridad y voluntad a nivel mundial.

Fueron nombrados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) como Artistas por la paz, y por el gobierno de la República Popular de China como los Mensajeros Culturales de la Gran Patria; además, recibieron el Premio de la Humanidad del Club de Leones Internacional.

Ya han realizado más de 250 presentaciones en 97 países desde su fundación, en 1987, cuando China promulgó una ley en la que se establecía una inclusión social de todas las personas con algún tipo de discapacidad.

Una joven con un vestido rojo aterciopelado entra ahora en escena. Sus movimientos sutiles de brazos y manos interpretan el poema que se escucha por los altavoces y que aparece en las pantallas, donde también se lee el nombre de los artistas, su discapacidad y el tema que interpretarán.

“Siempre hay valor en la vida, incluso la de un alma herida. Cada danza que verán refleja el pulso de nuestros corazones, cada pieza de música que escucharán es la melodía que fluye en nuestra sangre. Reúnanse con nosotros y acérquense a Mi Sueño”, se escucha.


Superando fronteras

La tenacidad ha llevado lejos a los artistas de la Compañía China de Artistas con Discapacidad. Con su talento, brillaron en las ceremonias artísticas de los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004 y Pekín 2008. Además, con los ingresos de sus presentaciones realizan obras filantrópicas en toda China.

Compañía China de Artistas con DiscapacidadLarish Julio
En el ensayo, los artistas proyectan disciplina y esfuerzo.

Minutos antes del espectáculo, la disciplina y pasión de los talentos se evidenciaba en el riguroso proceso de ensayo: Faltaban menos de 60 minutos para la función, prevista para las 2:00 p.m., y aún ajustaban ciertos detalles técnicos y de coreografía. Zhang Jing Jin, vicepresidente y director artístico de la compañía, detenía una y otra vez la práctica para dar instrucciones al equipo de baile y a los sonidistas, en su lengua natal.

La coordinadora traducía con señas a las personas sordas, y guiaba con el tacto o la voz a las ciegas.

“Les dice que deben estar más seguros, que el sonido debe ser más fuerte, que deben cantar más alto”, me explicaba acerca de la escena Ileana de Wong, organizadora de la logística del evento.

Indica que los artistas son muy jóvenes y que son entrenados desde los doce años, de acuerdo con su discapacidad. “Deben practicar los bailes todos los días, por unas cuatro horas”.

Tras la retirada de los artistas para almorzar, es el momento de abordar a Zhang Jing Jin, quien reconoce, en inglés, que el proceso de formación de los artistas no es sencillo. “Es muy difícil para ellos, la actuación les lleva más tiempo y más práctica que a una persona ‘normal’”.

Esclarece que las personas sordas deben aprender los bailes y el ritmo; mientras que las personas ciegas deben memorizar las instrucciones y notas musicales para tocar sus instrumentos. “Ellos necesitan tocar y practicar más, para recordar cómo tocar”, expresa.

La lucha por un sueño

La obra es inclusiva y busca derrumbar los prejuicios sociales. “Mi Sueño vence las fronteras del idioma y las nacionalidades para tocar el corazón de las personas en todo el mundo”, afirma Jing Jin.

No solo los mensajes y poemas de paz, unión, amor y perseverancia, que aparecen durante los 90 minutos del show, son muestra de ello, sino también los logros de los artistas.

“My Dream se refiere al sueño de los artistas en ser profesionales. Son personas que nos inspiran y nos demuestran que aunque tienen una discapacidad, eso no los detiene y pueden hacer cualquier cosa que quieran”, dice, agregando que también se trata de un sueño más grande, el de toda China, “de lograr la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad, y así un mundo más humanitario, lleno de compasión y paz”.

Precisamente, uno de los poemas del show, que precede la interpretación de ‘Cuando nace un niño’ a cargo del artista con discapacidad visual Liu Tao, citaba: “Cambiemos la guerra por paz, el odio por amor, porque los pueblos del mundo somos hermanos”.

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El show busca la paz y la unión entre países.

Por un mundo mejor

Cuando el público aún estaba perplejo con la habilidad de los artistas, llegaba el turno de presentar el show icónico que le ha dado fama mundial a la compañía: ‘El Buda de los mil brazos’.

“El amor es un idioma universal. Cuando tu corazón esté lleno de amor y amabilidad, darás la mano en ayuda de mil personas, y a cambio tendrás mil personas para ayudarte y podrás realizar cualquier sueño que tengas”, decía un nuevo mensaje.

Bailarines, vestidos con altos tocados y brillantes vestido amarillos, se ubicaron uno tras otro en una sola fila al centro del escenario. Utilizaban sus brazos y manos para realizar hermosas y sincronizadas figuras. Era como si de una sola persona salieran mil manos a la vez.

El espectáculo continuaba y los artistas realizaban danzas tradicionales chinas, ballet y danzas latinas. También tocaban instrumentos musicales orientales y modernos, y mezclaban comedia con artes marciales.

‘La Danza Espíritu de Pajarito’, ‘Amantes Mariposa’ (una versión oriental de Romeo y Julieta), ‘Alma del pavo real’, ‘El Cruce de tres caminos’ y ‘One, Two, Three’ (un cuadro de rumba, samba y cha-cha), fueron algunos de los quince números que pudieron observar los asistentes, quienes estaban pasmados admirando la capacidad de superación de los artistas.

El momento de éxtasis llegó cuando Liu Tao, interpretó la canción ‘Historia de un amor’, del panameño Carlos Eleta Almarán. Las ovaciones y aplausos eran reconocimiento al gran esfuerzo del artista chino.

Con la interpretación de la canción ‘Somos uno’, por parte de todos los artistas, culminaba el show en su segunda visita a Panamá. Seguirán hacia Costa Rica, Bélice y Colombia, llevando su mensaje de amor, unión y paz con su talento, desde el fondo de sus corazones.

UN SHOW POR LA UNIÓN
Lazos entre Panamá y China
‘Mi sueño’ fue organizado en Panamá por la Fundación General de Empresarios Chinos en Panamá y el Ministerio de Cultura de la República Popular China. “Este evento busca sentar las bases para constituir futuras relaciones entre Panamá y la República Popular China”, según mencionó Zhang JingJin, vicepresidente de la Compañía China de Artistas con Discapacidad.
El show se presentó por segunda vez en Panamá durante la Feria Internacional del Libro. La primera vez fue en la celebración del Año Nuevo Chino, en 2016.